
Desde Choele Choel, el titular del establecimiento La Media Luna apuesta a un esquema que combina ganadería, horticultura y frutales con un fuerte compromiso social, ambiental y económico.
En el sur de nuestro país, en pleno Valle Medio del río Negro, la figura de Diego Gordon se erige como la de un productor diferente. Para muchos, un agricultor y ganadero. Para otros, un innovador. Pero quizá la mejor definición sea la de emprendedor integral, porque lo suyo no se reduce a producir: es construir, diversificar y proyectar modelos sustentables que trascienden lo económico.
“Soy un soñador”, reconoce Gordon en diálogo con Portal Agropecuario. Y esa definición no es casual. Su historia está marcada por la búsqueda permanente de cómo estructurar y poner en marcha sistemas que integren producción, tecnología, medio ambiente y, sobre todo, capital humano.
De los tomates al riego por goteo
El camino comenzó hace años con Tomate Patagonia, un proyecto pionero que, de la mano de Arcor y La Campagnola, unió a productores y empresas en un esquema asociativo. Allí se introdujo y perfeccionó el riego por goteo, herramienta que permitió triplicar los rendimientos y que luego se transfirió a toda la cadena productiva.

Ese aprendizaje fue clave. “En esta región, que definimos como un desierto con agua, cada desarrollo requiere adaptación y prueba. El riego por goteo nos enseñó a pensar distinto y a diversificar”, recuerda Gordon.
Un modelo diversificado
Hoy, en su establecimiento La Media Luna, conviven varias actividades en un esquema de rotación de siete años: ganadería extensiva en la meseta, producción de forrajes en el valle, hortalizas y nogales.
El corazón del modelo es la cebolla, cultivo que no solo se consolidó como motor económico sino que también abrió las puertas a la exportación. “Argentina exporta cebollas y en Río Negro encontramos condiciones únicas: agua de alta calidad, suelos fértiles y un valle que es reconocido internacionalmente”, explica.
El esquema se completa con la producción de alfalfa, cebada, maíz y hortalizas, todas integradas en una rotación que busca mantener la fertilidad del suelo y la sustentabilidad del sistema.
Exportación y nuevos mercados
Brasil, históricamente el principal destino de la cebolla argentina, ya no garantiza la misma demanda. Por eso, Gordon apostó por abrir mercados en Europa, Norteamérica y países árabes.
“Hace ocho años nos asociamos con otros productores para desarrollar nuevos destinos. Hoy colocamos cebollas en Países Nórdicos, Inglaterra, Irlanda, Alemania, Países Bajos, España, Italia, Canadá y Estados Unidos. El desafío es cumplir con programas internacionales, porque allí la confianza vale tanto como la calidad”, señala.
A tal fin se consolidó un grupo de productores que decidió trabajar bajo un lema que resume su filosofía: “Ninguno de nosotros es tan bueno como todos juntos”. Esa consigna refleja un espíritu de cooperación que trasciende lo individual y pone en valor la construcción colectiva.
Hoy ese “todos juntos” se plasma en la alianza entre Diego Gordon, Gerardo Sensini junto a sus tres hermanos, una familia de Hilario Ascasubi dedicada a cebollas, ajos, cereales, pasturas y ganadería; y Tomás Navarro, productor con raíces en distintos cultivos y experiencia en varias regiones del país.

Todos ellos, con fuerte perfil productivo y comercial, lograron en la complementariedad y el trabajo mancomunado una mayor solidez, diversificación y sustentabilidad. Lo hacen sobre bases claras: valores compartidos, vocación de innovación, respeto por la tierra y el agua, y la convicción de que la unión potencia el desarrollo más que cualquier esfuerzo individual.A

El empresario reconoce que no siempre es fácil: “El año pasado vendimos a precios más bajos de lo que pagaba el mercado interno, pero cumplimos con los programas. El largo plazo requiere seriedad”.
Sustentabilidad integral
Para Gordon, la sustentabilidad va más allá de la rentabilidad. “Si no es integral, no es sustentabilidad”, afirma. Por eso su modelo incluye el cuidado de los recursos naturales, el bienestar de los equipos de trabajo —más de 50 personas permanentes y hasta 100 en temporada— y una mirada que trasciende lo inmediato.
“Uno tiene un tránsito en la vida, pero los recursos quedan. El compromiso es cuidarlos para que las próximas generaciones tengan las mismas o mejores oportunidades”, reflexiona.
Producción y adversidades
El establecimiento convive con las exigencias de la Patagonia: inviernos fríos, veranos con altas temperaturas y vientos constantes. “Acá decimos que es 95% transpiración y 5% inspiración”, bromea Gordon, al tiempo que destaca el valor de la rusticidad combinada con la tecnología.
En ganadería, eligen la raza Hereford, con un rodeo cerrado y foco en mejorar la genética. “Estamos atravesando una sequía importante, pero el esquema diversificado nos permite resistir mejor”, explica.
La horticultura, en cambio, tuvo altibajos. El zapallo, alguna vez con potencial exportador, perdió terreno por la sobreoferta. La cebolla, en cambio, se consolidó como la segunda producción más importante de Río Negro, detrás de la fruticultura.
Relación público-privada
Gordon también participó en la gestión pública como funcionario del área de Agricultura de Río Negro. Su balance es positivo: “Cuando se alinean objetivos entre el Estado y el sector privado, los recursos alcanzan. La clave es la articulación”.
Actualmente, destaca la apertura del gobierno provincial para trabajar junto al sector en proyectos estratégicos, como el desarrollo del puerto para potenciar las exportaciones.
Una provincia con potencial
“Río Negro es una de las provincias con más potencial del país. Tiene agua, suelo, clima, cordillera, mar, hidrocarburos y turismo. Lo que falta es confianza y continuidad en las políticas. Con eso, la provincia puede ser un referente mundial”, asegura Gordon.
El sueño de futuro
Cuando se le pregunta por sus sueños, Diego Gordon responde con una visión que trasciende lo personal:
“Argentina tiene todo para ser un país sustentable y próspero. Solo necesitamos madurez para hablar un mismo idioma, enfocarnos en lo que nos une y proyectar a mediano y largo plazo. Este país puede ser un emirato árabe sustentable, pero con alimentos. Lo humano primero: ninguno de nosotros es tan bueno como todos juntos”.
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