10 de enero de 2026

Portal Agropecuario

El Campo por todos los medios

Mujeres que tejen futuro en el campo argentino


La Red de Mujeres Rurales consolida su protagonismo en la agroindustria, con una mirada humana, federal y transformadora que pone en valor el rol femenino en el desarrollo del interior productivo.
El campo argentino no se explica solo desde los números, los rindes o las exportaciones. También se entiende desde las personas que lo habitan, lo trabajan y lo sostienen todos los días. En ese entramado silencioso, pero decisivo, las mujeres rurales fueron ganando espacio, visibilidad y voz propia. Hoy, ese recorrido tiene nombre y estructura: la Red de Mujeres Rurales.


Desde Portal Agropecuario, el foco vuelve a posarse sobre la agroindustria, pero esta vez desde una perspectiva distinta: la de quienes viven y producen en el campo, atravesadas por las mismas dificultades que la ciudad y por muchas más que impone la ruralidad. En ese contexto, María Augusta González, integrante de la comisión directiva de la Red, pone en palabras una historia colectiva de lucha, construcción y futuro.


“Definimos a la Red como una red de redes”, explica. “Somos un grupo abierto de mujeres que buscamos impulsar el desarrollo sostenible de las personas y de las comunidades rurales, siempre atravesadas por la innovación y la inclusión”. No solo inclusión de género, aclara, sino también visibilización de roles, liderazgos y del aporte real que hacen las mujeres en todos los niveles del agro.


El surgimiento de la Red no fue casual. Tiene raíces profundas en momentos críticos del país: quiebras, endeudamientos, campos perdidos y crisis como la Resolución 125 en 2008. En muchos de esos escenarios, fueron las mujeres quienes sostuvieron a las familias y a las empresas rurales cuando todo parecía derrumbarse. Durante años, ese rol quedó invisibilizado. Hasta que decidieron ocupar su lugar.


La historia formal comienza en 2018, en el marco del W20, con Pilu Giraudo como una de las impulsoras. En aquel momento, el concepto de “mujer rural” estaba reducido a una visión estrecha, asociada casi exclusivamente a economías de subsistencia. “Cuando nos dimos vuelta y miramos el agro real, vimos una diversidad enorme: veterinarias, ingenieras, médicas, productoras, artesanas, trabajadoras rurales, emprendedoras. Mujeres con un rol central, pero fuera del radar”, recuerda González.


La Red nació para romper ese molde. Para conectar, potenciar y dar conciencia de cuántas son y de todo lo que hacen. Y, sobre todo, para construir comunidad. “La metodología de red es nuestro mayor capital. Conocernos, compartir saberes, capacidades, experiencias. No solo entre mujeres, sino también con otras organizaciones, instituciones, gobiernos y aliados estratégicos”, señala.


En ese camino, aparece un concepto clave: la mixidad. “Nosotras solas no podemos. Creemos en el trabajo conjunto. El hombre no es el adversario, es el complemento. Por eso, aunque somos una red de mujeres, somos abiertas y los hombres también tienen lugar”, afirma.


El liderazgo femenino en el agro aporta rasgos propios: diálogo, consenso, cercanía, pero también firmeza y defensa. “La mujer tiene una enorme capacidad de lucha. Defiende la familia, la producción, la propiedad y el futuro con una convicción impresionante”, resume González. Un rasgo que se repite tanto en las economías regionales —donde la mano femenina es clave en actividades como la cosecha de arándanos o cerezas— como en las empresas familiares, donde muchas veces es la mujer quien logra sostener la continuidad generacional.


Ese recorrido tuvo hitos concretos. En 2025, la Red realizó su Primer Congreso Internacional de Agrobionegocios en Expoagro. Fueron tres días de actividades, nueve paneles, más de 60 integrantes de todo el país y más de 500 asistentes. Un logro colectivo que reflejó el carácter federal de la Red y su capacidad de organización.


Este 2026, la presencia vuelve a ser fuerte. El miércoles 11 de marzo, de 16 a 18 horas, en el auditorio de Agronegocios, se realizará el encuentro ENTRAM.AR – Tejiendo redes, potenciando futuro – .
“Queremos poner en valor qué significa pertenecer a una red y cuál es su impacto real, no solo en lo productivo o social, sino en las personas. No sentirse sola, saber que hay alguien al lado que te puede ayudar, animar o acompañar”, explica.


Detrás de esta construcción colectiva también hay historias personales. María Augusta González es ingeniera agrónoma, productora, mamá de dos hijos, vive en la ciudad y produce en el campo familiar de Chañar Ladeado. Integra la comisión directiva de AAPRESID y cree profundamente en participar allí donde se toman decisiones. “Amo el campo, amo producir y disfruto también de la ciudad. El agro es una parte central de mi vida”, dice.


¿Con qué sueña? “Con dejar un mundo mejor. Que nuestros hijos y las generaciones que vienen tengan más oportunidades, una mejor comprensión de la naturaleza y de lo que significa producir. No es una frase hecha: a esta altura de la vida se vuelve una responsabilidad y una motivación”.

En tiempos de incertidumbre, la Red de Mujeres Rurales demuestra que el futuro también se construye desde el diálogo, la colaboración y la convicción. Mujeres que, lejos de pedir permiso, decidieron tejer su propio entramado para transformar el campo argentino desde adentro.