14 de enero de 2026

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El girasol argentino acelera y se afirma como jugador clave en el mercado global

Con exportaciones en fuerte alza, buenos rindes pese al estrés hídrico y un escenario internacional favorable, el complejo girasolero consolida su crecimiento y refuerza su rol estratégico dentro de la agroindustria nacional.

El complejo girasolero argentino atraviesa uno de sus mejores momentos en años. Así lo refleja el último informe de coyuntura presentado por la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR), elaborado por su asesor económico, el licenciado Jorge Ingaramo. Los números son contundentes: entre enero y noviembre de 2025, el valor de las exportaciones del sector creció un 46,8%, mientras que el precio FOB local del aceite aumentó un 11% en los últimos seis meses.

Este desempeño no solo consolida al girasol como un cultivo rentable, sino que vuelve a posicionarlo como una pieza estratégica dentro de la matriz exportadora argentina, en un contexto internacional marcado por la escasez de oferta.

Una campaña que rinde más de lo esperado

A pesar de las limitaciones hídricas que atravesaron buena parte de las regiones productivas, la campaña local muestra resultados superiores al promedio histórico para esta altura del ciclo. De acuerdo con datos de la Bolsa de Cereales, ya se cosecharon cerca de 300.000 hectáreas, lo que representa el 11,1% del área apta.

El rinde medio nacional se ubica en 22,7 quintales por hectárea, superando campañas anteriores en igual período. El NEA lidera el avance con el 52% del área cosechada y un rinde promedio de 23 qq/ha, seguido por el Centro-Norte de Santa Fe, con un 20% recolectado y 21,1 qq/ha.

Si bien la falta de lluvias redujo la superficie con condición hídrica óptima, el 100% del área restante se mantiene en estados normales a excelentes, lo que sostiene las buenas perspectivas productivas.

Viento a favor desde el escenario internacional

El contexto global también juega a favor del girasol argentino. El último informe del USDA, publicado el 12 de enero de 2026, proyecta una menor producción en el hemisferio norte, lo que abre oportunidades comerciales para el país.

En este escenario, se espera que la participación argentina en el comercio mundial de aceite de girasol pase del 10,8% al 12%. Ucrania, principal competidor, sufriría una caída interanual del 19,2% en su producción, mientras que los tres grandes referentes del norte reducirían en conjunto su oferta en 2,26 millones de toneladas.

A su vez, la relación stocks/consumo global del aceite de girasol descendería del 13,9% al 11,9%, un dato clave que explica la firmeza de los precios internacionales.

Precios firmes y exportaciones récord

El buen momento se refleja con claridad en los valores de mercado. El precio FOB del aceite de girasol pasó de 1.109 dólares por tonelada en julio a 1.250 dólares por tonelada en enero de 2026, según datos oficiales de la Secretaría de Agricultura.

En el mercado interno, el girasol también muestra dinamismo. El precio estimado Cámara en Rosario se ubica en torno a los 467.000 pesos por tonelada, equivalentes a unos 320 dólares. Para julio de 2026, ya se registran valores forward en Deheza de hasta 360 dólares por tonelada.

En términos de comercio exterior, el complejo girasolero exportó 2.019,1 millones de dólares en los primeros once meses de 2025, lo que representa el 4,3% de las ventas totales del complejo agroindustrial argentino.

Proyección positiva para la próxima campaña

Con una estimación de cosecha de 5,5 millones de toneladas para la campaña 2025/26 —un 7,8% más que el ciclo anterior—, Argentina se prepara para capitalizar la menor oferta de sus competidores y fortalecer aún más su presencia en los mercados internacionales.

El girasol vuelve así a ocupar un lugar central en la agenda productiva, combinando buenos rindes, precios atractivos y un contexto global que potencia su protagonismo.