
Durante los últimos meses del año pasado, el mercado de la carne vacuna argentina estuvo atravesado por un clima de fuertes expectativas a partir del anunciado acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, luego de más de 30 años de negociaciones. Así lo plantea Patricia Van Ploeg en su columna semanal Aire Libre, donde analiza el impacto potencial que ese entendimiento podía tener para el sector cárnico argentino. El acuerdo prometía cambiar de manera sustancial el intercambio de bienes agropecuarios entre ambos bloques y abrir un escenario mucho más competitivo para productos como la carne vacuna.
Para el sector cárnico argentino, la entrada en vigencia del acuerdo implicaba una reducción inmediata de los costos arancelarios. Hoy, las exportaciones de carne vacuna hacia la Unión Europea, fuera de la cuota Hilton, enfrentan aranceles que pueden llegar hasta el 50%, mientras que incluso la propia cuota Hilton —que beneficia a los cortes premium— mantiene un gravamen del 20%. Con el acuerdo firmado, esos aranceles se habrían eliminado y, además, se preveía la creación de nuevas cuotas preferenciales por casi 100.000 toneladas a distribuir entre los países del Mercosur.
Ese escenario generó una perspectiva alentadora para la industria argentina, que veía ante sí un mercado potencial de más de 700 millones de consumidores, con oportunidades concretas para aumentar volúmenes exportados y atraer nuevas inversiones. Sin embargo, tal como señala Van Ploeg, el proceso de ratificación comenzó a mostrar señales de enfriamiento.
Esta última semana, el Parlamento Europeo decidió derivar el acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, una medida que podría demorar hasta dos años la ratificación definitiva. La decisión introduce un entramado legal y político complejo que posterga la puesta en marcha del pacto y profundiza las incertidumbres. La oposición interna dentro de la Unión Europea, especialmente impulsada por sectores agropecuarios locales que rechazan el acuerdo, termina impactando de lleno en las expectativas de productores y exportadores argentinos.
Si bien Argentina mantiene una presencia relevante en el mercado europeo, la falta de un acceso más fluido frena las proyecciones iniciales y obliga a recalibrar estrategias. Además, el impacto real del acuerdo sobre los volúmenes exportados tampoco sería inmediato, ya que aún resta discutir dentro del Mercosur cómo se distribuirán las cuotas adicionales y de qué manera se asignarán esas casi 100.000 toneladas de carne.
En este contexto, las expectativas se moderan y las incertidumbres ganan espacio. Por eso, remarca Patricia Van Ploeg, la Argentina no detiene su política de promoción en otros destinos. De hecho, en los últimos días se confirmó que el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina avanza con una estrategia de diversificación de mercados y marcará presencia a fines de enero en la feria Gulfood, en Dubái.
Sobre esta participación , —la primera del año— , Patricia dialogó con Mario Ravettino, vicepresidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCBA), quien subrayó la importancia estratégica del evento. “Es una mega feria donde se concentran los potenciales compradores de la carne vacuna argentina, especialmente de la variedad que se consume en Oriente Medio”, explicó.
Ravettino destacó además el crecimiento sostenido del mercado halal dentro del comercio internacional de carne bovina. “El mercado de carne halal se va intensificando de manera permanente en virtud de la cantidad de consumidores que profesan esta religión y que están dispersos en diferentes países del mundo. Esto efectivamente es así”, afirmó.
En ese sentido, aclaró que si bien tradicionalmente se asocia el consumo de carne halal a los países árabes, hoy la realidad es mucho más amplia. “Cuando se habla de certificación halal y de carnes bovinas bajo este rito, se piensa en los países árabes como los principales consumidores, pero hoy religiosos y clientes que profesan el rito halal están radicados en distintas partes del mundo. Hay musulmanes en Europa, en Estados Unidos, en los grandes países asiáticos”, señaló.
“Prácticamente hoy vender carne halal significa posicionarse en los grandes mercados compradores de carnes”, agregó el vicepresidente del IPCBA. Y en esa línea, remarcó que la feria de Dubái “está íntimamente relacionada con toda esta metodología de venta de carnes al mundo”, no solo por el perfil del producto, sino también por su ubicación estratégica.
Finalmente, Ravettino puso el foco en el futuro. “Por su cercanía al sudeste asiático, esta feria está absolutamente relacionada con esa región y recibe visitantes, clientes y expositores del sudeste asiático, que es el gran destino y el gran objetivo de los países exportadores de carnes para el futuro venidero”, concluyó.
La participación argentina en uno de los eventos alimentarios más importantes de Medio Oriente refuerza así el objetivo de consolidar y ampliar mercados alternativos, con especial foco en China, Estados Unidos, Asia y el mundo árabe, mientras el acuerdo con la Unión Europea continúa transitando un camino más largo y sinuoso del que se preveía inicialmente.

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