7 de febrero de 2026

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El Campo por todos los medios

El girasol se afirma como el cultivo estrella y proyecta precios firmes para toda la campaña

La combinación de un mercado internacional tensionado, una fuerte demanda exportadora y valores récord del aceite sostiene un escenario alcista, aun con una cosecha histórica en puerta.

El girasol se consolida, hasta el momento, como el cultivo estrella de la campaña. Así lo plantea Carlos Pouiller, director de AZ Group, al analizar un mercado que muestra una tonicidad poco habitual para esta etapa del ciclo agrícola.

A pesar de que la Argentina ingresa en la precosecha de la zona central y sur, y con una producción que podría alcanzar un récord cercano a los 6 millones de toneladas, los precios del girasol en el mercado local continúan en alza. Un comportamiento que, lejos de ser circunstancial, encuentra fundamentos sólidos tanto en el plano internacional como en el doméstico.

Desde el frente externo, el principal sostén es el mercado del aceite de girasol. Durante enero, su cotización mostró una suba muy significativa como consecuencia de la falla productiva en Ucrania, uno de los dos grandes jugadores globales junto con Rusia. A este factor se sumó el agravamiento del conflicto bélico, con bombardeos sobre instalaciones portuarias y de almacenamiento, que pusieron en duda el normal flujo comercial de aceite hacia Europa y otros destinos.

Este escenario empujó el precio del aceite de girasol hasta niveles cercanos a los USD 1.450 FOB en Rotterdam. En ese contexto, el aceite argentino, que hasta hace poco se movía entre USD 1.100 y USD 1.150 FOB, pasó a cotizar en torno a los USD 1.300–1.320. Esa mejora impacta directamente en la capacidad de pago de la industria y termina trasladándose al precio del grano.

El segundo gran factor es la irrupción de una demanda exportadora muy activa por grano de girasol. Solo en enero se embarcaron casi 400.000 toneladas, un volumen inédito si se tiene en cuenta que durante toda la campaña pasada las exportaciones totalizaron apenas 250.000 toneladas. Para febrero ya hay anotadas otras 130.000 toneladas para embarque.

De este modo aparece un nuevo jugador de peso: el exportador de grano, que compite directamente con la industria local y aporta un piso firme a los valores del mercado. Según el análisis de Pouiller, esta situación se mantendría a lo largo de la campaña.

Si bien no se descarta alguna baja puntual durante el pico de cosecha de marzo, la expectativa es que no sea significativa. Incluso, hacia la segunda mitad del año los precios del girasol podrían retomar una tendencia claramente alcista.

Hoy, los contratos para entrega en marzo se negocian en torno a 340 más 20 dólares según punto de entrega. En cambio, para las posiciones junio–julio ya se hablan de valores del orden de 360 más 40, es decir, cerca de los USD 400. Un nivel que se perfila como referencia clave para aquellos productores que evalúan guardar mercadería y vender más adelante, una estrategia que luce razonable dentro de un mercado con claras señales alcistas.