
El mercado mostró subas históricas, aunque la menor salida de terneros redefine el ritmo de la zafra 2026
El mercado de la invernada atravesó en marzo un escenario particular, con precios que alcanzaron niveles récord, pero con una dinámica de oferta que rompe con el comportamiento típico de la zafra.
El recorrido del primer trimestre del año, según el análisis de Paloma Fontana, de la consultora AZ Group, muestra una tendencia claramente alcista. En enero, los valores del ternero se ubicaban en torno a los 5.900 pesos por kilo. Durante febrero, esa referencia trepó hasta los 6.600 pesos, lo que implicó una suba del 13%. En marzo, el proceso continuó con un incremento adicional del 5%, llevando el precio hasta los 7.000 pesos por kilo, el valor más alto registrado en lo que va de 2026.
Sin embargo, el inicio de abril marcó un punto de inflexión. En los primeros días del mes, el precio del ternero retrocedió a la zona de los 6.600 pesos, reflejando un ajuste cercano al 4%. Este movimiento ya se había insinuado durante marzo, que presentó un comportamiento dividido: una primera semana con tendencia alcista y una segunda con correcciones a la baja.
Más allá de los precios, el dato central pasa por la oferta. De acuerdo con registros del SENASA, durante marzo salieron de los campos de cría aproximadamente 810.300 terneros. Lo relevante es que, por primera vez en los últimos cinco años, ese volumen fue inferior al de febrero, con una caída del 1%.
Este quiebre resulta significativo, ya que la zafra suele mostrar un incremento progresivo en la salida de hacienda desde enero hasta mayo o junio. En este caso, la dinámica se invirtió. La comparación interanual también refuerza esta lectura: las salidas de marzo fueron un 26% menores que en 2025 y un 18% inferiores a las de 2024.
Detrás de este comportamiento aparecen varios factores. Por un lado, los altos precios alcanzados por la hacienda generan incentivos para la retención por parte de los criadores. Por otro, las condiciones climáticas jugaron un rol determinante: si bien hubo momentos de ajuste en la oferta forrajera, las lluvias registradas hacia fines de marzo y comienzos de abril aportaron alivio y permitieron sostener la carga en los campos.
En este contexto, la oferta comenzó a restringirse y todo indica que la zafra 2026 no tendrá un pico concentrado en marzo, sino que se desarrollará de manera más gradual, con mayor volumen desplazándose hacia abril y mayo.
Este escenario también explica la tensión que se observa en los valores. Mientras los compradores mantienen interés, muestran resistencia a convalidar precios por encima de los 6.500 pesos. En paralelo, los criadores, con mayor margen de maniobra, sostienen sus expectativas en un rango que va de los 6.500 a los 6.800 pesos por kilo, en línea con los promedios nacionales.
El mercado de la invernada, de esta manera, atraviesa una etapa de transición, donde la menor oferta y la cautela de la demanda configuran un escenario de búsqueda de equilibrio que terminará de definirse en las próximas semanas, según la analista ganadera de AZ Group.

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