26 de febrero de 2026

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Japón, Corea y la tentación del espejismo

Germán Manzano pidió prudencia ante la apertura de mercados asiáticos y advirtió sobre los riesgos de generar expectativas desmedidas

El especialista y consultor en ganadería Germán Manzano analizó el escenario que se abre ante los avances en la posible apertura del mercado japonés para la carne argentina y llamó a la prudencia. Si bien reconoció la magnitud del mercado asiático, advirtió que no todo es tan simple como parece y que es necesario evitar “gastar a cuenta” antes de tiempo.

Japón importa alrededor de 600.000 toneladas de carne al año, lo que representa cerca del 60% de su consumo. Sin embargo, los países que no cuentan con acuerdos comerciales específicos —como Argentina— enfrentan un arancel del 38,5%. En contraste, proveedores como Australia, Nueva Zelanda, Canadá o México poseen acuerdos, y Estados Unidos dispone de un convenio bilateral que mejora su competitividad.

Para Manzano, mirar la experiencia de Uruguay puede servir como advertencia. “No todo es oro lo que reluce”, sostuvo, al señalar que los envíos hacia ese destino se concentraron en productos específicos como manufactura, algunos bifes, brisket y lenguas, más que en cortes premium de alto valor agregado.

También mencionó el caso de Free Debi, el único frigorífico argentino habilitado por estar al sur del Río Colorado, como ejemplo concreto de las limitaciones estructurales que hoy enfrenta el país en ese mercado.

La advertencia se extiende a Corea del Sur, un destino con características similares. “Estamos en las antípodas. Tenemos un transit time larguísimo. No somos Australia ni Nueva Zelanda, y tampoco Estados Unidos”, remarcó, en alusión a la distancia geográfica y la desventaja logística.

Para el consultor, el problema no es aspirar a esos mercados, sino generar expectativas que luego puedan descolocar a los operadores. “Estamos a veces hablando pavadas y generando ilusiones que lo único que hacen es desordenar el negocio y generar un problema que nos va a costar a todos”, enfatizó.

En paralelo, Manzano destacó que existe un contexto internacional favorable para las proteínas animales. Mencionó la creciente demanda impulsada por medicamentos como Ozempic, desarrollado por la danesa Novo Nordisk, al que definió con ironía como “el mataveganos”, por el efecto indirecto que estaría teniendo en el aumento del consumo de proteínas animales.

A esto se suma la restricción en la oferta generada por el gusano barrenador, que impidió el envío de terneros mexicanos a Estados Unidos para engorde, configurando una demanda excepcional en el mercado internacional.

“Enhorabuena que se aumente el peso de faena, enhorabuena que hagamos una integración consumo-exportación”, planteó. Sin embargo, insistió en que el negocio debe ser equilibrado. “No descolocar a los operadores, porque si el negocio no es para todos, no sirve”.

La frase que eligió para cerrar resume su mirada: “Estamos mal, pero vamos bien”. Una expresión que —recordó— también se utilizaba en los años 90. Y cuya revisión histórica invita, según señaló, a actuar con mesura y memoria.