
La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) expresó su preocupación ante la posibilidad de modificar el sistema de vacunación contra la fiebre aftosa en la Argentina. Desde la entidad advirtieron que alterar la estructura actual sin fundamentos técnicos ni consenso dentro del sector podría poner en riesgo uno de los pilares sanitarios que sostienen la producción ganadera y las exportaciones de carne.
La posición fue difundida a través de un documento institucional en el que la entidad recuerda que la fiebre aftosa es una enfermedad que no admite improvisaciones. “La fiebre aftosa no se desregula, se previene”, señala el texto, que repasa la experiencia sanitaria del país y plantea la necesidad de sostener el sistema vigente basado en la articulación público-privada entre productores, entes sanitarios y el Estado.
Una experiencia que dejó lecciones
El documento recuerda que a fines de los años noventa se intentó avanzar hacia la suspensión de la vacunación contra la fiebre aftosa con el argumento de reducir costos y facilitar el acceso a mercados internacionales.
Sin embargo, la decisión terminó derivando en una de las crisis sanitarias más graves que atravesó la ganadería argentina. En marzo de 2001 se reconocieron más de 2.000 focos de la enfermedad, lo que provocó el cierre de más de 100 frigoríficos y la pérdida de más de 75 mercados internacionales para la carne argentina.
A partir de entonces se reconstruyó el sistema sanitario con una fuerte participación de los entes y fundaciones que coordinan la vacunación en el territorio. Ese esquema permitió recuperar el control de la enfermedad y sostener el estatus sanitario actual, con la mayor parte del territorio reconocido como libre de fiebre aftosa con vacunación.
Reconocimiento internacional y apertura de mercados
El sistema sanitario argentino incluso ha sido destacado a nivel internacional. Durante una visita al país a fines de 2025, la directora general de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), Emmanuelle Soubeyran, valoró la solidez del sistema de control de la enfermedad.
En paralelo, Japón aprobó el informe de análisis de riesgo para la carne vacuna argentina, un paso que abre la posibilidad de exportar desde zonas con vacunación contra aftosa luego de más de veinte años de gestiones sanitarias.
Preocupación por una modificación “inoportuna”
En este contexto, CARBAP sostiene que introducir cambios administrativos en el esquema de vacunación en plena campaña sanitaria resulta inoportuno y carece de justificación técnica.
La entidad también advierte que la medida podría afectar el principio de solidaridad entre productores, ya que actualmente todos abonan el mismo valor por dosis aplicada dentro de cada fundación, independientemente del tamaño de sus rodeos.
Además, el sistema vigente garantiza cobertura territorial incluso para los establecimientos más pequeños o alejados. Según los registros productivos, más de la mitad de los productores ganaderos poseen rodeos reducidos, lo que requiere una estructura organizada que asegure que todos cumplan con la vacunación.
Sanidad y previsibilidad para el sector
Desde la entidad rural señalaron que cualquier modificación en un programa sanitario de esta magnitud debería debatirse en los ámbitos técnicos correspondientes, como la Comisión Nacional de Lucha contra la Fiebre Aftosa (CONALFA) y las Comisiones Provinciales de Sanidad Animal (COPROSAS).
Para CARBAP, el desafío no pasa por desregular el sistema sino por preservar un esquema que ha demostrado eficacia sanitaria y que constituye una garantía clave para la producción ganadera y para la presencia de la carne argentina en los mercados internacionales.

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