24 de febrero de 2026

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Foco de gripe aviar H5 en Ranchos reaviva alarma sanitaria y frena exportaciones avícolas

Senasa confirmó influenza aviar en un establecimiento de Buenos Aires y el Gobierno decidió suspender de manera preventiva las ventas al exterior, mientras productores y autoridades intensifican controles y bioseguridad.

Un nuevo foco de gripe aviar altamente patógena (H5) fue confirmado en la Argentina y volvió a poner en jaque a uno de los sectores agroindustriales más dinámicos del país. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) detectó la enfermedad en un establecimiento avícola de Ranchos, en la provincia de Buenos Aires, activando de inmediato los protocolos sanitarios y obligando al Gobierno a tomar decisiones con impacto directo en el comercio exterior.

Según las fuentes oficiales, las muestras positivas para el virus de la influenza aviar fueron analizadas y validadas en laboratorios acreditados, lo que llevó al organismo a declarar el foco y desplegar el plan de contingencia correspondiente, que incluye aislamiento del predio, control de movimientos y notificación internacional.

La medida más contundente fue la suspensión temporal de las exportaciones avícolas hacia aquellos países que exigen el estatus sanitario de libre de gripe aviar, requisito indispensable para el ingreso de productos como carnes, despojos, vísceras y otros subproductos al mercado global. Esta decisión fue comunicada a los sectores productivos con el fin de proteger acuerdos sanitarios y evitar sanciones comerciales en mercados clave.

El Gobierno, en conjunto con el Senasa, explicó que la suspensión no significa una prohibición total de comercialización, sino una medida preventiva para mantener la credibilidad sanitaria del país ante organizaciones internacionales como la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y las contrapartes comerciales que son estrictas con este tipo de brotes.

Desde el organismo aseguraron que la producción destinada al consumo interno permanece segura y no se ve afectada directamente por esta situación, ya que la gripe aviar no se transmite a través del consumo de productos avícolas debidamente cocidos o comercializados bajo normas sanitarias. A su vez, instaron a productores, veterinarios y trabajadores del sector a reforzar las medidas de bioseguridad en granjas, corrales y plantas avícolas.

La medida generó preocupación en la cadena de valor del sector avícola, que en los últimos años había consolidado nichos de exportación y ganado nuevos mercados gracias a su estatus sanitario y calidad productiva. Para los analistas del sector, volver a recuperar el estatus de “libre de enfermedad” ante la OMSA y los mercados internacionales demandará al menos 28 días sin nuevos brotes más la certificación correspondiente, un proceso exigente que dependerá del control epidemiológico y de la eficacia de las acciones sanitarias implementadas.

No es la primera vez que la influenza aviar ataca a la producción argentina. Sin embargo, cada confirmación genera un impacto económico y logístico que obliga a repensar estrategias de prevención, vigilancia y respuesta, y pone en evidencia la importancia de la coordinación entre sectores productivos y organismos sanitarios para mantener la competitividad internacional.

Mientras tanto, autoridades nacionales y provinciales coordinan la vigilancia epidemiológica en zonas aledañas y analizan las medidas que permitan mitigar la expansión del virus, siempre con el objetivo de preservar la salud animal, la sustentabilidad del sector y la confianza de los mercados globales.