30 de enero de 2026

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Juan Pablo Karnatz: “Sin rutas, el campo avanza a ciegas aunque produzca más”

El dirigente de Confederaciones Rurales Argentinas analiza el presente del agro, el impacto del clima en el norte, el rol de la tecnología, la situación sanitaria y advierte sobre un cuello de botella crítico: la falta de infraestructura vial para sacar la producción.

El campo argentino atraviesa un momento de relativa calma, en un contexto de estabilización macroeconómica que aporta previsibilidad, un bien escaso pero vital para cualquier actividad productiva. Así lo entiende Juan Pablo Karnatz, productor agropecuario en Santiago del Estero  e integrante de la Comisión Directiva de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), quien traza una mirada amplia sobre la coyuntura del sector, con luces, sombras y advertencias claras hacia el futuro.

Desde Santiago del Estero, Karnatz observa un escenario que, sin ser eufórico, muestra signos de normalidad. “Hoy estamos en un momento de tranquilidad. Con más o menos optimismo según la actividad. La ganadería viene muy bien, los cultivos tradicionales están normales y las economías regionales muestran realidades dispares, algunas bastante complicadas”, explica.

El clima, como siempre, aparece como un factor determinante. Las lluvias recientes trajeron alivio tras varios años de sequía persistente, aunque con excesos puntuales en algunas zonas. “Venimos de tres o cuatro años con faltantes de agua. Ahora, más allá de casos puntuales como Bandera, el balance es positivo. La lluvia es clave, porque hoy la rentabilidad está en el rinde. Necesitamos kilos de carne y altos rendimientos en los cultivos”, señala.

Karnatz detalla una realidad típica del norte: altas temperaturas y una evapotranspiración diaria que puede alcanzar los 10 a 14 milímetros. “Las lluvias grandes ayudan, pero después necesitás precipitaciones más moderadas y periódicas. Si no, el agua vuelve a faltar. Por ahora, en la mayor parte del territorio estamos en una situación óptima”.

Consultado sobre la chicharrita del maíz, el dirigente lleva tranquilidad. “No hay alarmas grandes. El maíz de segunda es el más susceptible, pero los productores aprendieron a manejar la alerta temprana con trampas y monitoreo. En general, la situación está controlada”, afirma, destacando además el aporte tecnológico para el control sanitario.

En ese punto, la tecnología ocupa un lugar central en su análisis. “Lo de los drones es uno de los grandes avances, sobre todo en el norte. Hoy podés fumigar, sembrar o controlar renovales sin necesidad de entrar al lote, incluso con exceso de agua. Antes era impensado. Hoy tenés empresas de drones a la vuelta de tu campo. Eso te cambia la vida”, remarca.

Para Karnatz, la incorporación tecnológica llegó para quedarse y está transformando la forma de producir. “Marcás el polígono y en poco tiempo el trabajo está hecho. Antes era un problema de tiempo, de piso, de maquinaria. Hoy la tecnología entró en todos lados”.

En materia sanitaria, el panorama también es alentador. Como referente en el tema langosta, Karnatz asegura que la situación está bajo control en Argentina y en los países vecinos. “Está tranquila. La langosta está en su casa, en Catamarca, y hay equipos trabajando para que se mantenga allí. Además, no hay alertas desde Paraguay o Bolivia”, explica.

Destaca, en ese sentido, el trabajo conjunto con FAO, Senasa y los países de la región. “Es el primer convenio de langosta con FAO en nuestra región. La clave es la alerta temprana. Cuando te la encontrás de frente, es un tren. Por eso es fundamental estar preparados, y hoy lo estamos”.

Al abordar los problemas estructurales del sector, Karnatz es categórico. Si bien menciona la seguridad rural como uno de los temas más abordables en el corto plazo, advierte que el verdadero cuello de botella está en la infraestructura vial. “Lo que más me preocupa son las rutas nacionales troncales. En nuestro caso, la Ruta 34, que conecta Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero y Santa Fe con el puerto de Rosario. Está cada vez más deteriorada y no se está haciendo nada de fondo”.

La advertencia no es menor. “Si esto sigue así, van a tener que hacer la ruta de nuevo. Ya vivimos situaciones donde fue mejor romper el asfalto y hacer ripio porque no se podía transitar. Los tiempos de construcción no son inmediatos y el tiempo es lo único que no se recupera”, subraya.

Para Karnatz, el problema no es solo del campo. “Son rutas que llevan la producción del norte a los puertos. Si aumenta la producción, como va a pasar con tecnología y clima acompañando, el cuello de botella va a ser inevitable”, anticipa.

En ese marco, cuestiona la ausencia de políticas de Estado para el sector agropecuario. “Es incomprensible. El campo sigue siendo el principal generador de divisas del país. Eso beneficia a todos, no solo a los productores. Sin embargo, no hay una política clara y sostenida”.

Reconoce que el país busca diversificar su matriz productiva con energía, minería y litio, pero advierte que el agro seguirá siendo central. “Aunque esas actividades funcionen a pleno, el campo va a seguir siendo fundamental. Por eso debería cuidarse más, tener foco, decisión política, gestión, vocación de servicio y honradez. Con eso, el país sale adelante”.

La conclusión es clara y directa. “Sin infraestructura, sin rutas, el campo avanza a ciegas. Produce más, invierte más, pero choca siempre con los mismos límites. Y ese es un problema que no le conviene a nadie”.