
El presidente Abel Guerrieri destacó la modernización del Registro, la certificación laboral para exportar y los nuevos programas de intermediación, capacitación y contención familiar
Hablar de trabajo rural en Argentina es hablar del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores. Y al frente del organismo está nuevamente Abel Guerrieri, dirigente de extensa trayectoria, con pasado en la dirigencia agropecuaria y un fuerte compromiso con la formalización laboral en el campo.
“Es difícil autorreferenciarse”, admite al comenzar la conversación. Pero su recorrido lo respalda: nacido y radicado en Bragado, inició su militancia gremial en la Sociedad Rural local a comienzos de los años ’80. Más tarde fue delegado ante la Sociedad Rural Argentina, donde completó su formación dirigencial y ocupó distintos cargos, entre ellos responsabilidades en el área de Acción Gremial, coordinando un cuerpo de más de 350 delegados en todo el país.
Su vínculo con la producción se consolidó en los años ’90 y, tiempo después, ingresó al directorio del RENATRE. Su primer mandato como presidente fue tras el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que restituyó el Registro a sus autoridades originales, luego de la experiencia del Renatea. Hoy, vuelve a conducir el organismo en una etapa marcada por la modernización y la expansión de servicios.
De la libreta en papel a la certificación internacional
El RENATRE dejó atrás la vieja libreta rural que se mojaba y se perdía. Hoy cuenta con sistemas digitales, bases de datos actualizadas y una infraestructura tecnológica que, según Guerrieri, lo ubica entre los organismos más tecnificados del país.
“Hemos invertido mucho en tecnología. Tenemos un equipo joven, profesional, y trabajamos con auditorías permanentes”, explicó. El Registro contrató firmas especializadas para certificar procesos y fortalecer estándares internos, especialmente tras la implementación del programa de Prácticas Laborales Sustentables.
Este esquema permite auditar empresas que exportan y certificar que cumplen con la normativa laboral nacional e internacional: erradicación del trabajo infantil, eliminación del trabajo forzoso, combate al empleo no registrado y promoción del trabajo decente. En un contexto de mayores exigencias en los mercados externos —tanto en acuerdos con Estados Unidos como en el marco del Mercosur— esta certificación se transforma en una herramienta estratégica.
“El productor es tan dueño del RENATRE como el trabajador. Y esta certificación es un servicio concreto que le damos al sector”, remarcó.
Intermediación laboral moderna y empleo rural
Uno de los lanzamientos más recientes es el Programa de Empleo Rural. Guerrieri evita llamarlo “bolsa de trabajo” y prefiere definirlo como un sistema moderno de intermediación.
El Registro cruza los perfiles laborales de su base de datos —incluidos trabajadores que perciben prestación por desempleo— con las demandas de productores y empresas. El empleador puede ingresar al sistema, detallar el perfil requerido y formalizar el contrato de manera ágil.
El objetivo es doble: facilitar la contratación y reducir el tiempo en que el trabajador permanece fuera del circuito laboral. “Cuanto antes se reinserte, mejor para todos”, sostuvo.
Además, el programa promueve el arraigo rural, un desafío creciente ante la escasez de mano de obra calificada y el éxodo hacia centros urbanos. El RENATRE no sólo intermedia, también acompaña y formaliza.
Capacitación, tecnología y cuidado del suelo
La modernización del campo exige capacitación permanente. El RENATRE desarrolla cursos durante todo el año en distintas regiones, orientados al manejo de maquinaria de alta tecnología, nuevas prácticas productivas y formación técnica.
En articulación con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, impulsa programas vinculados al estudio y cuidado del suelo. “El suelo es un organismo vivo y muchas veces no lo cuidamos como deberíamos”, advirtió Guerrieri. Biodiversidad, análisis de suelos y sustentabilidad forman parte de una agenda que atraviesa tanto al productor como al trabajador.
La registración laboral, las fiscalizaciones en campo —ahora con dispositivos que funcionan incluso sin conectividad— y la capacitación tecnológica completan un esquema integral de formalización.
Centros Crecer: contención y familia
Otro pilar clave son los Centros Crecer, espacios destinados a la contención de hijos de trabajadores rurales en regiones de fuerte demanda estacional, como Salta, Tucumán y Jujuy, especialmente en actividades como el tabaco.
En articulación con municipios, provincias, fundaciones y cámaras empresarias, estos centros brindan apoyo educativo y social. Actualmente asisten a cientos de chicos y se consolidan como herramienta de arraigo y formalización.
“La demanda es grande, pero vemos resultados concretos”, afirmó el presidente del RENATRE.
Prestación por desempleo y fiscalización permanente
El Registro administra la prestación por desempleo para trabajadores rurales, una herramienta clave en contextos de inestabilidad estacional. La combinación entre cobertura social e intermediación laboral busca reducir la informalidad y sostener ingresos.
A esto se suman fiscalizaciones permanentes en establecimientos rurales, ahora con equipamiento moderno que permite actuar aun sin señal de internet.
Un sueño para el campo
Al cierre, Guerrieri expresó su anhelo: “Sueño con un campo unido, con menor presión impositiva y con mayor reconocimiento por parte de quienes toman decisiones”.
Para el dirigente, la carga tributaria condiciona la rentabilidad, la generación de empleo y la formalización. “La única manera de generar trabajo es bajando impuestos”, sostuvo.
Mientras tanto, el RENATRE continúa ampliando servicios, consolidando su modernización y posicionándose como una pieza central del entramado laboral del campo argentino.
La modernidad llegó al Registro para quedarse.

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