
El 24 de marzo recuerda un tiempo en el que el silencio no era casual: era impuesto. Y el periodismo, una de sus víctimas.
Hubo días en la Argentina en los que los diarios no contaban lo que pasaba. No porque no hubiera noticias, sino porque no se podían publicar.
El 24 de marzo no es solo una fecha en el calendario. Es una marca en la historia que obliga a mirar hacia atrás y entender que hubo un tiempo en el que la verdad fue perseguida, silenciada y, en muchos casos, desaparecida junto con quienes intentaban contarla.
El periodismo, como tantas otras expresiones de la vida democrática, fue golpeado de lleno. Las redacciones dejaron de ser espacios de búsqueda de información para convertirse en lugares atravesados por el miedo. Las palabras se midieron, se recortaron o directamente se omitieron. Informar dejó de ser un derecho y pasó a ser un riesgo.
“Hoy no salen” podría haber sido, en aquellos años, mucho más que una frase. Podría haber sido la síntesis de una época. Una época en la que el silencio no era una elección, sino una imposición.
Pero la memoria cumple un rol fundamental: recordar para que no vuelva a suceder. No como un ejercicio del pasado, sino como una responsabilidad del presente.
El Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia no pertenece a un sector ni a una mirada única. Es un espacio colectivo donde confluyen historias, dolores y aprendizajes. Es, también, un recordatorio de que la verdad no puede volver a ser callada.
Porque cuando la verdad no sale, lo que se pierde no es solo información. Se pierde libertad. Se pierde justicia. Se pierde sociedad.
Por eso, cada 24 de marzo no es solo memoria.
Es un compromiso.
Nunca más al silencio.
Por Horacio Esteban – Director Portal Agropecuario

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