
Maximiliano Cueto, líder de Producto para Maíz y Protección de Cultivos de Bayer Cono Sur, destacó el buen momento del cultivo, la necesidad de cerrar brechas de rendimiento y el avance de PRECEON®, el sistema de maíz de baja estatura que propone una nueva forma de manejar el lote
El maíz vuelve a llegar al inicio de una campaña con viento a favor. Después de un ciclo productivo muy positivo, con señales firmes desde la demanda, mejores perspectivas climáticas y productores más dispuestos a invertir, el cultivo recupera centralidad dentro del sistema agrícola argentino. Sin embargo, para Bayer Cono Sur, el desafío de fondo no pasa únicamente por sembrar más hectáreas, sino por producir mejor.
Esa es la mirada que plantea Maximiliano Cueto, líder de Producto para Maíz y Protección de Cultivos de Bayer Cono Sur, al analizar el escenario que se abre para el cereal. En su visión, la Argentina tiene una oportunidad concreta para dar un salto productivo, pero ese avance dependerá de decisiones agronómicas más ajustadas: conocer mejor cada ambiente, elegir el híbrido correcto, definir densidades adecuadas, mejorar la nutrición y proteger el cultivo durante todo el ciclo.
“El maíz es una pieza clave dentro del sistema agrícola argentino”, sostuvo Cueto, al ubicar al cultivo como una herramienta estratégica no solo por su peso productivo, sino también por el rol que cumple en la rotación, en la estabilidad del sistema y en la diversificación de riesgos.
A nivel global, el maíz mantiene fundamentos sólidos. La demanda para consumo animal, industria y bioetanol sigue activa, mientras que en la región el caso de Brasil muestra cómo el uso del cereal para etanol continúa creciendo y empuja la demanda regional. En la Argentina, ese contexto se combina con una campaña reciente de muy buenos resultados, que dejó al productor con mayor expectativa y mejor ánimo para encarar el nuevo ciclo.
Desde Bayer observan una precampaña dinámica, con decisiones comerciales que se están tomando de manera anticipada. Los productores, según la lectura de la compañía, comenzaron temprano a definir compras de híbridos e insumos, en un escenario que se mueve en niveles similares o incluso superiores a los de la campaña anterior.
“El buen resultado productivo de la campaña que está terminando genera un efecto positivo sobre la intención de siembra”, explicó Cueto. Ese efecto, sumado al antecedente de una campaña récord de ventas de maíz para Bayer, alimenta la expectativa de sostener un nivel alto de adopción tecnológica.
El clima también aparece como un factor que acompaña. Las perspectivas indican una campaña con mayor disponibilidad hídrica, una condición especialmente relevante para un cultivo que responde con fuerza cuando se combinan buena planificación, inversión y manejo. Un escenario Niño suele ser favorable para el maíz, aunque pueda traer situaciones puntuales de excesos o inundaciones. A eso se suman mejores reservas de humedad en los suelos, que permiten pensar la campaña con otra base de confianza.
Pero Cueto insiste en que el maíz no debe analizarse solo desde la rentabilidad inmediata. El cultivo también aporta estabilidad. En muchas regiones puede ofrecer una alternativa más previsible que la soja, especialmente cuando el productor busca diversificar riesgos productivos y económicos. Esa capacidad de ordenar el sistema explica, en parte, el crecimiento que tuvo en las últimas dos décadas.
“El maíz no solo aporta renta: también aporta estabilidad al sistema”, remarcó.
La expansión del cultivo confirma ese cambio estructural. De las cerca de 2,5 millones de hectáreas que ocupaba en los años 2000, el maíz pasó a ubicarse actualmente en torno a los 8 millones de hectáreas. Para Bayer, ese crecimiento demuestra que el cereal dejó de ser una opción secundaria para convertirse en una pieza estable dentro de la rotación agrícola argentina.
Cerrar la brecha, el verdadero salto pendiente
Aunque el cultivo creció en superficie y ganó protagonismo, Bayer considera que la Argentina todavía tiene una cuenta pendiente: mejorar el rendimiento promedio. La compañía estima que existe una brecha cercana al 36% entre los rindes actuales y el potencial alcanzable.
El promedio nacional se ubica en torno a los 70 u 80 quintales por hectárea, mientras que el potencial apunta a niveles de 110 o 120 quintales. Para Cueto, esa diferencia no se resuelve solamente incorporando más tecnología, sino utilizándola con mayor precisión.
“La clave no es solo incorporar tecnología, sino usarla correctamente según cada ambiente”, planteó.
El concepto es central. No todos los lotes producen igual, no todos los ambientes tienen el mismo potencial y no todas las zonas justifican la misma inversión. Por eso, el primer paso para cerrar la brecha es identificar correctamente los ambientes productivos dentro de cada campo. A partir de allí, se ordenan el resto de las decisiones: híbrido, densidad de plantas, nutrición nitrogenada, manejo de malezas, insectos y enfermedades.
El cambio que propone Bayer es pasar de una recomendación general a una recomendación ajustada por ambiente. En otras palabras, dejar de mirar el lote como una unidad uniforme y empezar a trabajarlo según sus diferencias internas.
“El desafío es pasar de una recomendación general a una recomendación ajustada por ambiente”, sintetizó Cueto.
Una mirada integral: de la semilla al sistema completo
En ese camino, Bayer busca correrse de la lógica de producto aislado. La compañía plantea una estrategia integral, donde la semilla sigue siendo central, pero acompañada por información, herramientas digitales, protección del cultivo, nutrición y asistencia técnica.
“La compañía no busca ofrecer solo una bolsa de semillas, sino una recomendación agronómica completa”, afirmó Cueto.
Esa recomendación incluye la elección del híbrido, la densidad de siembra, el manejo de nitrógeno, la protección sanitaria y el uso de plataformas digitales que permitan tomar decisiones con más información. El objetivo es que cada productor pueda ajustar su manejo al potencial y a las limitantes de cada ambiente.
Dentro de esa estrategia aparece Dekalb Integrado, una herramienta que Bayer viene impulsando para manejar el maíz con mayor precisión. La propuesta permite leer la variabilidad ambiental dentro de los lotes y, sobre esa base, seleccionar el híbrido más adecuado, ajustar densidades y definir prescripciones de nitrógeno.
La plataforma FieldView™ cumple un rol clave al permitir analizar la variabilidad del lote, mientras que Experto Bayer ayuda en la selección del germoplasma. Luego, con FieldView™, se pueden ejecutar prescripciones de densidad y nitrógeno para llevar esa recomendación al campo.
Bayer cerró la campaña pasada con cerca de 250.000 hectáreas bajo esta modalidad. Esa misma lógica de recomendación también será aplicada al sistema PRECEON®, una de las principales novedades tecnológicas de la compañía para el cultivo.
PRECEON®, el maíz que cambia la fisonomía del lote
El lanzamiento de PRECEON® marca una nueva etapa para Bayer en maíz. Se trata de un sistema de baja estatura, con plantas entre 30% y 40% más bajas que un maíz convencional. Esa característica no solo modifica la imagen del lote, sino que abre nuevas posibilidades de manejo.
La tecnología ofrece tres beneficios principales: más rendimiento, más protección y mejor accesibilidad durante el ciclo. Al tener menor altura, permite explorar ambientes de mayor potencial con densidades más altas, reduciendo riesgos de vuelco y quebrado. Además, facilita el ingreso de maquinaria terrestre para realizar prácticas agronómicas en momentos donde el maíz convencional suele imponer limitaciones operativas.
“PRECEON® cambia la fisonomía del lote de maíz y abre nuevas posibilidades de manejo”, destacó Cueto.
Para Bayer, el valor de la tecnología está en la flexibilidad agronómica que aporta. No se trata solamente de una planta más baja, sino de un sistema que permite manejar el cultivo de otra manera, intervenir con mayor oportunidad y construir planteos más precisos en ambientes de alto potencial.
En esta primera etapa, la compañía trabajará con alrededor de 20 productores, sobre una superficie inicial estimada entre 2.000 y 3.000 hectáreas. El foco estará puesto en fechas de siembra tardías en la región templada, desde Córdoba hacia el sur. También hay pruebas en regiones del norte, aunque el posicionamiento inicial será en la región templada.
“Bayer no plantea vender solo una bolsa de PRECEON®, sino una recomendación completa de manejo: híbrido, densidad y nitrógeno”, subrayó.
La definición resume el enfoque general de la compañía. El potencial de una tecnología no depende solo de su genética, sino de cómo se la posiciona, en qué ambiente se la siembra, con qué densidad se trabaja, cómo se la nutre y cómo se la protege.
Fungicidas en maíz: una práctica con margen para crecer
La protección del cultivo es otro de los puntos donde Bayer ve margen para mejorar. En la Argentina, la aplicación de fungicidas en maíz todavía es baja: apenas entre el 8% y el 9% del área recibe este tipo de tratamientos.
Para la compañía, esa baja adopción muestra una oportunidad, especialmente cuando hay presencia de enfermedad. En esos casos, sostiene Bayer, la respuesta suele ser consistente y puede traducirse en mejoras importantes de rendimiento.
“La compañía sostiene que, cuando hay enfermedad, la respuesta al fungicida es consistente”, señaló Cueto.
En ese marco, Bayer impulsa la Garantía Cripton, una propuesta que busca darle mayor seguridad al productor. El esquema plantea que, ante presencia de enfermedad, el productor aplique el producto y deje una franja testigo. Si la respuesta no supera un umbral definido, la compañía devuelve el costo del producto.
Según los resultados observados, las respuestas pueden ubicarse entre 500 y 700 kilos de maíz por hectárea, niveles que permiten pagar la aplicación y mejorar el resultado económico. Para Cueto, la protección sanitaria debe ser entendida como una pieza más dentro del manejo integral del cultivo.
“La protección del cultivo es una herramienta clave para empujar los techos de rendimiento”, remarcó.
Una campaña con buenas señales y más exigencia técnica
El maíz llega a la próxima campaña con señales favorables: demanda sostenida, mejores perspectivas climáticas, productores con mayor predisposición a invertir y tecnologías disponibles para mejorar los resultados. Pero la lectura de Bayer apunta a no quedarse solo con el entusiasmo del contexto.
El salto productivo, según la compañía, dependerá de la calidad de las decisiones. Sembrar más puede ayudar, pero no alcanza. La verdadera diferencia estará en producir con más precisión, entender mejor cada ambiente y usar la tecnología de manera integrada.
En esa estrategia, Dekalb Integrado, FieldView™, Experto Bayer, PRECEON® y herramientas de protección como la Garantía Cripton aparecen como parte de un mismo objetivo: cerrar la brecha de rendimiento y llevar al maíz argentino a un nuevo nivel productivo.
La campaña empieza con buen ánimo. Ahora, el desafío será transformar ese escenario favorable en más eficiencia, más estabilidad y más rendimiento.

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