21 de mayo de 2026

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En la Expo Angus de Otoño, la guardia veterinaria también sale a la pista


Martín Lascalea, médico veterinario de Tecnovax e integrante de la guardia sanitaria de la muestra, contó cómo se trabaja detrás de escena para cuidar animales de alto valor genético. Junto a Maximiliano Abate Daga y Santiago Massari, también médicos veterinarios de la compañía, conforma el equipo responsable de acompañar a los cabañeros y responder ante cualquier eventualidad durante una de las semanas más importantes de la ganadería argentina.

En una exposición ganadera, la pista suele concentrar todas las miradas. Allí se define el trabajo de años, la selección genética, la preparación de cada cabaña y la expectativa de productores que llegan desde distintos puntos del país. Pero detrás de esa escena visible, donde los animales muestran su mejor expresión, hay otro trabajo silencioso, técnico y permanente: el de la guardia veterinaria.

En la Expo Angus de Otoño, esa responsabilidad vuelve a estar a cargo de Tecnovax, empresa argentina de biotecnología veterinaria que participa como Main Sponsor de la exposición y que desde hace cinco años desempeña de manera ininterrumpida la guardia veterinaria oficial de la muestra. Su tarea es garantizar la sanidad, el cuidado y la respuesta inmediata ante cualquier eventualidad que pueda presentarse con los animales participantes.

Ese equipo está integrado por los médicos veterinarios de Tecnovax Martín Lascalea, Maximiliano Abate Daga y Santiago Massari, quienes conforman la guardia veterinaria de la muestra y acompañan a los cabañeros durante toda la exposición. Su presencia permite dar respuesta técnica ante consultas, controles clínicos, golpes, alteraciones digestivas, partos o cualquier situación que requiera intervención profesional.

Uno de esos profesionales es Martín Lascalea, radicado en General Pico, La Pampa, donde se formó en la Facultad de Ciencias Veterinarias y se recibió en 2017.

“Estoy radicado actualmente en General Pico”, contó Lascalea, quien desde allí desarrolla una intensa actividad territorial vinculada al asesoramiento técnico, el contacto con veterinarios, distribuidoras, veterinarias y productores.

Su trabajo diario está lejos de limitarse a una oficina. Por el contrario, se despliega en caminos, campos, localidades y regiones productivas. “Nosotros estamos distribuidos por todo el país, en distintas zonas. Abarcamos varias provincias y la función que tenemos es recorrer, tomar contacto con nuestros clientes, que son los veterinarios, dueños de veterinarias o distribuidoras, y también con campos. Estamos en la parte de asesoramiento”, explicó.

Ese asesoramiento incluye información sobre productos, interconsultas técnicas, capacitaciones y también la atención de reclamos. En su caso, el área de influencia es amplia y exigente. “Tenemos, más o menos, unos 450 kilómetros a la redonda. En realidad, me toca Mendoza, San Luis, parte de Córdoba hasta Río Cuarto, sur de Santa Fe, oeste de Buenos Aires, toda La Pampa y la Patagonia”, detalló.

Esa experiencia territorial es clave cuando la tarea se traslada a una exposición como la Expo Angus de Otoño, donde cada animal no solo representa un valor económico importante, sino también años de selección genética, inversión, manejo y expectativas.

“En esta Expo Angus de Otoño estamos, por un lado, para acompañar desde el laboratorio a Angus y, a su vez, en la parte de la guardia veterinaria”, señaló Lascalea.

La guardia veterinaria tiene una función precisa: estar disponible ante cualquier consulta o situación que pueda surgir durante la muestra. No se trata solamente de intervenir ante una emergencia, sino de observar, evaluar, prevenir y acompañar a los cabañeros y responsables de los animales.

La labor es estar para cualquier eventualidad, cualquier cosa que pase, cualquier consulta que haya por parte de los cabañeros o de los dueños de los animales”, explicó.

En general, las situaciones que se presentan suelen ser leves, aunque requieren atención rápida y criterio profesional. “Puede haber algún golpe, alguna alteración digestiva o la atención de algún parto”, indicó.

El procedimiento, según describió, comienza siempre con una evaluación completa. “Primero se hace la anamnesis, tomamos toda la información del animal, de la situación y demás. Después hacemos una revisión clínica, el tratamiento correspondiente y el seguimiento”, explicó.

La tarea no es menor. En una exposición de este nivel, los tiempos son distintos a los de un establecimiento. El animal debe recuperarse, pero muchas veces también debe llegar en condiciones a la pista. Allí aparece una presión adicional: la biología tiene sus tiempos, pero la competencia también.

“A veces los tiempos biológicos no nos dan el tiempo que necesitamos para la resolución, porque acá los animales tienen que recuperarse lo antes posible para salir a pista”, reconoció Lascalea.

La comparación con un deportista no parece exagerada. Los animales llegan preparados para competir, con una planificación que lleva meses y, en muchos casos, años. Una dolencia menor, una alteración digestiva o un golpe pueden condicionar la presentación. Por eso, la guardia veterinaria debe actuar con rapidez, precisión y responsabilidad.

En ese marco, el rol de Tecnovax adquiere una dimensión estratégica. La compañía no solo acompaña a la Asociación Argentina de Angus como Main Sponsor, sino que también aporta el equipo técnico responsable de cuidar la sanidad de los animales durante la exposición. Esa presencia forma parte de una alianza de largo plazo con la entidad, acompañando pruebas pastoriles, remates, exposiciones y eventos institucionales vinculados al desarrollo de la raza y de la producción ganadera argentina.

Además, Tecnovax cuenta en la Semana Angus con un stand preparado para recibir a productores, veterinarios e ingenieros agrónomos, donde brinda asesoramiento técnico e información sobre programas de prevención sanitaria y soluciones aplicadas a la ganadería.

Consultado sobre qué es Tecnovax, Lascalea lo definió con claridad: “Tecnovax es una empresa argentina encargada de la producción, elaboración, distribución y comercialización de productos veterinarios. Comenzó hace 20 años con biológicos y hoy tenemos una amplia gama de productos, entre ellos fármacos. Hace poco sacamos otros productos, como un calostro, y se exporta a unos 25 países”.

Pero más allá de la descripción institucional, Lascalea destacó también el vínculo humano dentro de la empresa. “Es una empresa familiar, una empresa grande, pero se maneja como una empresa familiar. Tenemos contacto directo con todos y creo que eso es muy importante. Tenemos muy buen equipo, con buenas personas, y lo agradable de todo esto es que compartís en equipo y todo el mundo trabaja en el mismo sentido”, expresó.

Ese sentido de pertenencia resulta especialmente importante para quienes trabajan lejos de los grandes centros urbanos y recorren a diario zonas productivas extensas, donde el contacto directo con el veterinario, el productor y el campo sigue siendo insustituible.

Para Lascalea, la profesión veterinaria tiene además un atractivo particular: la amplitud de caminos posibles. “Sueño con aprender día a día. Creo que eso es algo que a mí me interesa: el movimiento constante, aprender, hacer distintas actividades. Eso es lo principal para mantenerse en movimiento”, sostuvo.

La medicina veterinaria exige una capacitación permanente. No solo por la diversidad de especies, sino también por las enfermedades, los cambios de zona, la evolución de los diagnósticos y la aparición de nuevas herramientas tecnológicas.

“Algo que me gusta de esta profesión es la amplia gama de cosas que tenemos para hacer. Tenemos muchas áreas en las que uno se puede especializar. Cada especie tiene sus enfermedades específicas y, además, cuando uno cambia de zona, también se relaciona con otros tipos de enfermedades”, explicó.

A diferencia de la medicina humana, el veterinario debe interpretar señales sin contar con la palabra del paciente. El animal no dice qué le duele, qué comió o desde cuándo se siente mal. Por eso, la observación clínica y la entrevista con el responsable del animal se vuelven decisivas.

“Al momento de atender un animal, no es como una persona que nos cuenta qué le duele, qué le pasa o qué comió. Uno tiene que hacer una muy buena anamnesis, ser como un investigador, preguntar y repreguntar para ver cómo coincide eso con lo que estamos observando y hacer un buen diagnóstico”, afirmó.

La Expo Angus de Otoño permite ver también el resultado de años de selección genética en la ganadería argentina. Para Lascalea, el avance es evidente y se vincula con una etapa en la que el sector vuelve a mirar con mayor confianza la posibilidad de invertir.

“Veo muy bien la genética. Creo que estos últimos años nos permiten apostar mucho más fuerte a la ganadería”, señaló.

En ese contexto, la sanidad aparece como una pieza central del sistema productivo. No hay genética de excelencia sin prevención, manejo, diagnóstico y respuesta profesional. Y allí la guardia veterinaria cumple un papel que, aunque muchas veces no se vea desde la tribuna, resulta indispensable para que la muestra funcione y para que cada animal pueda expresar todo su potencial.

La Semana Angus de Otoño 2026 vuelve a reunir en La Rural de Palermo a los principales actores de la cadena ganadera. En la pista se ven los campeones. Pero alrededor de ellos también trabaja un equipo técnico integrado por Martín Lascalea, Maximiliano Abate Daga y Santiago Massari, que sostiene con ciencia, oficio y compromiso una parte esencial de la ganadería: