
El desarrollo en Tucumán, impulsado por Cabrales S.A y el IDEP Tucumán, marca un hito para diversificar la matriz agroindustrial del país
Buenos Aires, marzo de 2026. Lo que comenzó como una apuesta innovadora hoy se consolida como un hecho histórico para la industria nacional. Argentina logró producir su primer café con sello de origen, cultivado, cosechado y procesado íntegramente en suelo local, abriendo la puerta a un nuevo horizonte productivo.
El proyecto, impulsado por Cabrales S.A junto al Gobierno de Tucumán a través del IDEP Tucumán, superó la fase de pruebas técnicas y logró consolidar un producto final de alta calidad, con características diferenciales que lo posicionan como una alternativa real dentro del mercado internacional.
El desarrollo se apoyó en las condiciones agroclimáticas del norte argentino, particularmente en Tucumán, donde el clima subtropical y el terroir permitieron obtener un grano con perfil sensorial distintivo. El café presenta un cuerpo equilibrado y un aroma persistente, cualidades que fueron validadas por la Mumac Academy, una de las instituciones internacionales de referencia en formación y cultura cafetera.
El presidente de Cabrales S.A, Martín Cabrales, destacó el valor estratégico del avance: aseguró que el país tiene condiciones para producir café de excelencia y subrayó que este desarrollo posiciona a Argentina dentro del mapa global como posible productor de origen.
La empresa, con más de ocho décadas de trayectoria en el mercado, aporta conocimiento técnico y acompañamiento a pequeños y medianos productores que comienzan a desarrollar plantaciones en territorio tucumano. En paralelo, el IDEP Tucumán impulsa políticas orientadas a diversificar la matriz productiva, promoviendo el trabajo conjunto entre el sector público y privado.
Desde el organismo provincial, su vicepresidente, Juan Casañas, remarcó que el objetivo es convertir a Tucumán en el principal polo productor de café del país. Para ello, se avanza en acciones de capacitación, transferencia de tecnología y promoción, en un proceso que, si bien aún transita una etapa experimental, muestra resultados agronómicos alentadores y un fuerte potencial de crecimiento.

El proyecto se consolidó además a partir de un convenio firmado en 2025, que incluye intercambio de información, investigación aplicada y formación de productores, con el objetivo de garantizar estándares de calidad alineados con los mercados internacionales.
Con este avance, Tucumán se posiciona como referencia emergente en la industria cafetera nacional, mientras Argentina comienza a explorar un nuevo capítulo productivo que podría transformar su rol histórico como importador en un futuro productor de café de origen.

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