
El presidente de la Asociación Argentina de Angus destacó el crecimiento de la Expo Angus de Otoño, la llegada de delegaciones internacionales, la federalización de la entidad y el valor de la carne como marca país. También planteó la necesidad de volver a mirar la ganadería como una inversión de largo plazo, defender mercados libres y aprovechar una oportunidad global para la Argentina.
La Expo volvió a mostrar que la raza atraviesa un momento de expansión, consolidación institucional y creciente proyección internacional. Para Derito, ese crecimiento no es casual ni aislado. Forma parte de un proceso que comenzó a profundizarse a partir del centenario de la entidad y que hoy se expresa en más animales, más visitantes, más presencia territorial y una trascendencia cada vez mayor dentro y fuera del país.
“Estamos haciendo sintonía fina, siguiendo el mismo modelo que empezó en el año 2022 con el centenario. La vemos crecer: crecer en animales, crecer en visitantes, crecer en trascendencia”, sostuvo Derito al analizar el presente de la muestra.
Ese crecimiento también se refleja en el plano internacional. En esta edición, la Expo Angus de Otoño recibió delegaciones de Estados Unidos, de los estados de Oklahoma y Montana, además de autoridades de Angus Uruguay, Angus Paraguay y Angus Colombia. A eso se suma la presencia reciente de referentes técnicos de Angus Rumania en el Foro Europeo de Angus, en el marco de una agenda que muestra el interés global por la genética argentina.
“Estamos tomando un nivel de trascendencia. Esta exposición es mostrar lo que es el Angus dentro de la ganadería argentina, la importancia que tiene. Me parece muy importante mostrar la raza dentro y fuera del país», remarcó.
Para Derito, la raza no solo representa un activo productivo, sino también una expresión de la Argentina como marca país. La carne argentina, y especialmente la carne de calidad, ocupa un lugar reconocido en el imaginario internacional. Ese prestigio, construido durante décadas, debe ser cuidado y aprovechado.
“Significa marca país, producto emblemático, generación de trabajo y mano de obra. Es un gran compromiso para mí, desde la presidencia, estar al nivel de estas circunstancias”, afirmó.
La Asociación Argentina de Angus viene trabajando desde hace años en una estrategia de federalización, con mayor protagonismo de las regionales y una mirada más amplia sobre la presencia de la raza en todo el país. Para Derito, ese proceso resulta fundamental porque Angus no puede quedar reducido a una imagen tradicional de cabañeros reunidos en Palermo. La raza, según su mirada, forma parte de una historia mucho más profunda de la ganadería argentina.
“A mí personalmente me gusta mucho la historia de las cosas y la historia de la ganadería argentina tiene mucha relación con la raza Angus y con las razas británicas”, señaló.
En ese punto, planteó la necesidad de romper ciertos mitos sobre el mundo de las cabañas. “A veces hay una imagen del cabañero como un grupo de gente que se reúne en Palermo, compite, come, se toma los whiskys y se va. Eso no es la ganadería argentina. La Argentina es algo mucho más rico”, expresó.
Para Derito, detrás de la ganadería moderna hubo generaciones de productores con visión de futuro. Fueron quienes entendieron que había que mejorar la genética bovina, incorporar razas carniceras británicas y transformar los rodeos criollos originales en una base productiva de calidad internacional.
“Fue una generación de personas que tuvo la visión de mejorar la genética bovina. Aquellos bovinos que trajeron los conquistadores españoles, razas retintas hispanas, fueron mestizados por razas británicas. Personas visionarias viajaron a Inglaterra, trajeron razas carniceras británicas, primero Shorthorn, después Hereford y Angus, y las mestizaron con los bovinos criollos”, recordó.
Ese proceso histórico ayudó a construir el prestigio de la carne argentina. Por eso, Derito considera que el país tiene una ventaja que no debe desperdiciar. En cualquier lugar del mundo, la Argentina se asocia con carne de calidad, vino de calidad y figuras populares como Maradona o Messi, según la generación que responda.
“Es como una marca país. Nos define. Tenemos que aprovecharlo, porque es una ventaja que a cualquier empresa que quiera construir una marca le lleva años, inversión y mucho tiempo. Nosotros lo tenemos. Tenemos que hacerlo valer”, afirmó.
El mundo necesita alimentos y la Argentina está llamada a ocupar un rol importante en esa demanda. Sin embargo, Derito reconoce que para hacerlo debe trabajar sobre sus propias debilidades. La ganadería argentina necesita más inversión, más productividad y una mirada de largo plazo.
“Durante muchos años la ganadería fue la primera pobre del campo. No se invertía en ganadería y muchos rodeos de cría fueron desplazados por la agricultura hacia campos bajos, de menor calidad”, explicó.
Esa situación, según el presidente de Angus, empieza a cambiar. Hoy la cría vuelve a mostrar rentabilidad, al igual que la recría, y eso obliga a repensar los planteos productivos.
“Si hacemos la cuenta de los márgenes brutos por hectárea de las distintas actividades, nos vamos a sorprender de que nuevamente la cría es rentable. Cuando hacemos un planteo productivo de una empresa, tenemos que volver a pensar en ganadería: cría, recría y terminación”, sostuvo.
Pero la ganadería no se recompone de un año para otro. A diferencia de la agricultura, donde una campaña puede ofrecer resultados al ciclo siguiente, la producción bovina exige paciencia, inversión y previsibilidad.
“No se recompone un rodeo de un año para el otro. Uno puede sembrar un potrero y al año siguiente tener la cosecha. En ganadería tenemos que recriar una ternera, llevarla a los dos años, preñarla, esperar nueve meses, que para un ternero y después esperar dos años para sacar un novillo. Tenemos cuatro o cinco años para tener el fruto de esa inversión”, explicó.
Por eso, Derito insiste en que el análisis debe hacerse con una mirada de largo plazo. Desde esa perspectiva, entiende que este es un buen momento para volver a invertir en ganadería.
“Si analizamos el largo plazo, es el momento de hacerlo”, afirmó.
La cadena de la carne, además, no solo produce alimentos. También genera empleo, servicios, movimiento económico y arraigo en los pueblos del interior. Para Derito, quienes discuten si un frigorífico es o no industria deberían observar la cantidad de personas que ingresan a trabajar cada día.
“Invito a quienes dicen que los frigoríficos no son industria a que se paren a la hora de entrada del personal y vean cuánta gente entra, cuántas horas de mano de obra genera un frigorífico”, señaló.
La cadena comienza en la cría de una vaca y continúa en la recría, el feedlot, los veterinarios, los transportistas, los servicios, los comercios de los pueblos, la industria frigorífica y la exportación. Es, según Derito, una verdadera cadena de valor.
“La cadena de la carne es generadora de trabajo, de productos y de bienestar. Desde el hombre que está criando una vaca en el campo, al que la recría, al feedlot, al veterinario, a todos los servicios que se generan en los pueblos del interior, a los frigoríficos y a la exportación de carne”, remarcó.
Sobre la relación entre los distintos eslabones, Derito defiende la libertad de los mercados. Reconoce que puede haber momentos en los que un sector esté mejor posicionado que otro, pero considera que las intervenciones suelen generar distorsiones y favorecer intereses particulares.
“Yo personalmente defiendo la libertad de los mercados. Me parece que cuando alguien se pone a planificar, a veces mete la pata, beneficia a unos en perjuicio de otros. Cuando alguien se cree que tiene la verdad y decide cómo tienen que manejarse las cosas, mete la pata”, señaló.
En la actualidad, admite que el criador se encuentra en una mejor situación porque vende un producto escaso, mientras que el frigorífico enfrenta dificultades vinculadas al tipo de cambio y los costos internos. Sin embargo, cree que la actividad tiende a acomodarse si se le permite funcionar.
“Los melones se acomodan solos en el carro. Es cierto que hoy el criador está en mejor situación porque vende un ternero que es un producto escaso, y el frigorífico está un poco más ajustado por tipo de cambio y costos internos. Pero Argentina tiene ventajas competitivas para producir barato un producto de calidad”, indicó.
Para Derito, el país debe aprovechar esas ventajas y dejar que la eficiencia marque el camino. “Toda la cadena se beneficia. La relación entre uno y otro se va acomodando. En situaciones de libre mercado, los más eficientes son los que se van a acomodar mejor”, afirmó.
La exportación aparece como una pieza central de esa estrategia. Derito recordó una vieja publicidad del Banco de Boston que escuchaba de chico junto a su padre: “Cada producto exportado es una bandera argentina en el exterior”. Esa frase, dijo, le quedó grabada.
“Cada producto que exportemos, que coloquemos, no solo es una bandera argentina: es trabajo argentino, es generación de trabajo. Si tenemos ventajas competitivas en la cadena de la carne, aprovechémoslas. Si podemos exportar, aprovechémoslo”, sostuvo.
El presidente de Angus también aclaró que exportar no significa descuidar la mesa de los argentinos. A su entender, el consumo de proteínas se mantiene elevado, aunque con una composición más parecida a la de otros países, donde la carne vacuna convive con el pollo, el cerdo y el pescado.
“La mesa de los argentinos no se toca. Los 100 o 110 kilos de proteínas consumidas son los mismos. Por ahí estamos yendo hacia modelos más parecidos a los que ocurren en el mundo: se incorpora el pollo, se incorpora el cerdo, se incorpora el pescado. Teníamos un desequilibrio, consumíamos carne vacuna el doble que en cualquier lugar del mundo”, explicó.
En ese contexto, considera que la carne vacuna argentina debe aprovechar su valor internacional. “Hoy la carne vacuna en el mundo vale mucho y es bueno exportarla porque generamos trabajo”, remarcó.
Derito se definió como defensor del Estado, pero de un Estado eficiente. Un Estado que acompañe, controle, abra mercados, facilite trámites y respalde instituciones clave como el SENASA, especialmente en todo lo vinculado con la salida al exterior.
“Soy defensor del Estado, pero del Estado eficiente. El Estado que está para acompañar, para controlar y, en el caso del SENASA, para apoyar todo lo que sea la salida al exterior”, sostuvo.
Al mismo tiempo, cuestionó las experiencias de intervención que castigaron a la ganadería o alteraron el funcionamiento del mercado. “La ganadería ha sido muchas veces a la que le apretaron el bolsillo, a la que castigaron. Era como si usted tiene una patente y hoy no sale, mañana sale la impar. La carne era algo parecido”, comparó.
Para el presidente de Angus, la Argentina tiene una oportunidad por delante, pero debe acompañarla con reglas claras, menos burocracia y una política pública que facilite el desarrollo privado sin pretender reemplazar al mercado.
“Tenemos que aprovechar esta oportunidad. También defiendo la actividad del Estado, pero en lo que corresponde: salud, educación, igualdad de oportunidades. Pero que los mercados manejen el tema de los mercados, porque si alguien se mete a manejar mercados, siempre hay intereses creados y siempre hay dudas sobre cómo se manejan esos intereses”, planteó.
En la etapa final de la conversación, Derito volvió sobre el rol de Angus y la importancia de trabajar con equipos profesionales, abrir el juego y potenciar el aporte de la raza al mejoramiento genético de la ganadería argentina.
“Tengo la expectativa de trabajar con un equipo de gente muy bueno. Tenemos un equipo profesional, un staff al que me gusta abrirle el juego, que se desarrollen y que desde Angus puedan tener una influencia en la ganadería argentina como raza y como mejoramiento genético”, señaló.
Frente a quienes minimizan el valor de la genética y la consideran apenas un “chiche”, Derito respondió con una imagen concreta: mirar un remate.
“A veces nos dicen que la genética no vale, que es un chiche. Yo digo: vayan a esos remates. Van a encontrar un precio promedio, pero un promedio es el promedio entre un máximo y un mínimo. ¿Qué hay de diferencia entre un máximo y un mínimo? Genética, calidad y buena crianza”, afirmó.
Ese es, para él, el camino que Angus debe seguir promoviendo: más calidad, más selección, más eficiencia y una ganadería capaz de transformar su historia en futuro.
La Expo Angus de Otoño no es solamente una muestra de animales. Es también una vidriera de la ganadería argentina, de su genética, de su capacidad de generar empleo y de su potencial exportador. Para Amadeo Derito, el desafío es estar a la altura de ese capital construido durante generaciones y proyectarlo hacia el mundo.
La Argentina tiene carne, tiene marca, tiene productores, tiene clima, suelo y genética. La oportunidad está abierta. La tarea, ahora, es convertir ese prestigio en crecimiento sostenido, con una cadena que produzca más, exporte mejor y vuelva a mirar la ganadería como una inversión estratégica para el país.

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