
Bayer, INTA e IPTA pusieron en marcha un proyecto regional que evaluará en establecimientos productivos el balance de carbono, la salud del suelo, la biodiversidad, el uso del agua y los rendimientos. La investigación se extenderá durante tres años y buscará transformar las experiencias a campo en evidencia científica que pueda ser utilizada por productores de toda América Latina.
La agricultura regenerativa avanzará en Argentina y Paraguay hacia una nueva etapa: medir con datos concretos qué sucede cuando sus prácticas se aplican durante varias campañas en sistemas productivos reales.
Bayer, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina y el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), junto con tres productores y organizaciones de ambos países, formalizaron el inicio de un proyecto de investigación que durante los próximos tres años analizará el impacto de diferentes prácticas regenerativas sobre el balance de carbono, la salud del suelo, la biodiversidad, la eficiencia en el uso del agua y el rendimiento.
La iniciativa fue denominada “Cooperación regional en agricultura regenerativa: medición de impactos, innovación tecnológica y difusión del conocimiento en Argentina y Paraguay” y pretende avanzar desde la implementación de determinadas tecnologías y manejos hacia su medición, validación y posterior generación de conocimiento.

La intención es que los resultados obtenidos puedan ser transferidos posteriormente a otros productores y sistemas productivos de América Latina.
El proyecto cuenta además con el respaldo de FONTAGRO, fondo regional destinado a promover la innovación agropecuaria, y con la participación del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y la Fundación ArgenINTA.
La propuesta integrará capacidades provenientes de diferentes ámbitos: la investigación pública, la innovación desarrollada desde el sector privado y la experiencia concreta de los productores que trabajan diariamente sobre los sistemas que serán estudiados.
Hernán Passini, Presidente & CEO Bayer Paraguay y Bolivia, destacó que uno de los objetivos centrales será transformar las prácticas productivas en información verificable que pueda ser compartida.
“La agricultura regenerativa necesita innovación, pero también datos, evidencia y conocimiento compartido. Este proyecto integra el trabajo de productores, investigadores, instituciones públicas y empresas durante tres años sobre sistemas productivos reales. Para Bayer, esa articulación es fundamental: no se trata solamente de desarrollar prácticas, sino de medir qué sucede cuando se implementan, aprender de esa experiencia y generar conocimiento que pueda ser útil para muchos más productores de la región”, señaló.
Tres años de investigación directamente en los campos
Una de las características centrales del proyecto será que las evaluaciones no quedarán limitadas a estaciones o parcelas experimentales. Los trabajos se desarrollarán también dentro de establecimientos agrícolas que actualmente se encuentran en producción.
En Argentina participarán el Cropmix de Prodeman, ubicado en General Cabrera, Córdoba, y el establecimiento La María, perteneciente a Germán Weiss, en América, provincia de Buenos Aires.
En Paraguay, los estudios se realizarán en Fazenda Almeida, establecimiento de la familia Almeida localizado en Cedrales, departamento de Alto Paraná.
Las investigaciones permitirán observar el comportamiento de diferentes estrategias regenerativas dentro de esquemas de rotación adaptados a cada región productiva.
En los establecimientos argentinos se analizarán sistemas que incluyen maíz, soja, cultivos de cobertura y maní, este último particularmente relevante dentro de la estructura agrícola cordobesa.
En Paraguay, las rotaciones contemplarán maíz, soja, trigo y cultivos de cobertura.
Como base metodológica se utilizará el protocolo de PROCarbono, la plataforma de soluciones regenerativas de Bayer, con participación directa de los equipos técnicos de las instituciones involucradas.
A lo largo de las tres campañas se estudiarán indicadores productivos, agronómicos, ambientales y de sostenibilidad vinculados con prácticas como la diversificación de las rotaciones, utilización de cultivos de cobertura, labranza mínima, agricultura digital de precisión y rotación de cultivos.
El presidente del INTA, Nicolás Bronzovich, remarcó la importancia de sostener las mediciones durante varias campañas y realizarlas directamente sobre establecimientos productivos.
“La posibilidad de trabajar durante tres años sobre establecimientos productivos nos permite evaluar estas prácticas en condiciones reales y generar información consistente en el tiempo. El aporte de INTA será justamente sumar rigor científico a esa medición, sistematizar los resultados y contribuir a transformar experiencias productivas concretas en conocimiento que pueda ser utilizado por otros productores y técnicos”, afirmó.
Desde Paraguay, el presidente del IPTA, Edgar Esteche, puso el foco en la posibilidad de abordar en conjunto problemáticas productivas y ambientales compartidas por ambos países.
“Compartimos desafíos productivos y ambientales que no terminan en las fronteras. Trabajar de manera conjunta entre Paraguay y Argentina permite comparar sistemas, generar aprendizajes comunes y construir conocimiento adaptado a las condiciones productivas de nuestra región”, expresó.
Productores que también generan información
La participación directa de establecimientos comerciales constituye otro de los puntos centrales de la iniciativa.
La investigación se realizará dentro de campos donde las decisiones relacionadas con los cultivos, los manejos agronómicos, las inversiones y los resultados económicos forman parte de empresas actualmente en funcionamiento.
Los establecimientos argentinos involucrados integran Bayer ForwardFarming, una red que conecta productores que aplican y comparten experiencias relacionadas con la agricultura regenerativa y que funcionan como espacios de demostración, intercambio y generación de conocimiento directamente a campo.
Para el productor Germán Weiss, Bayer ForwardFarming Member, contar con mediciones realizadas durante varias campañas será una herramienta fundamental para determinar qué prácticas pueden incorporarse y mantenerse en el tiempo.
“Como productores buscamos mejorar permanentemente la manera en que producimos, pero cualquier práctica que incorporemos tiene que ser sustentable desde lo agronómico, lo ambiental y también desde la rentabilidad. Poder evaluarlas durante varias campañas y en condiciones reales nos va a permitir tomar mejores decisiones y compartir esa experiencia con otros productores”, señaló Weiss.
En General Cabrera también se incorporará la experiencia de Cropmix-Prodeman, un esquema productivo diversificado que integra distintos cultivos y actividades y que forma parte de Bayer ForwardFarming.
Su participación permitirá analizar las prácticas regenerativas dentro de una operación empresarial que combina producción primaria con agregado de valor.
Ivana Cavigliasso, Directora de Prodeman, sostuvo que la sustentabilidad debe integrarse a la estrategia empresarial sin perder de vista la eficiencia y la competitividad.
“Como empresa, entendemos que la sustentabilidad tiene que formar parte de la estrategia productiva y ser compatible con la eficiencia y la competitividad del negocio. Una iniciativa de largo plazo como esta nos permite evaluar nuevas prácticas en condiciones reales, aprender junto con instituciones de investigación y otros actores del sector y contar con mejores herramientas para definir cuáles pueden llevarse a escala”, afirmó.
El objetivo: que la experiencia pueda replicarse
El proyecto fue diseñado para que la información obtenida no quede exclusivamente dentro de los tres establecimientos participantes.
La experiencia acumulada por los productores se combinará con el conocimiento científico generado por las instituciones públicas y con las capacidades tecnológicas y agronómicas aportadas desde el sector privado.
Posteriormente, los datos, resultados y aprendizajes serán sistematizados y compartidos con productores, técnicos y otros integrantes de la actividad agropecuaria.
El objetivo será determinar qué herramientas pueden trasladarse y replicarse en otros sistemas productivos de América Latina, utilizando información obtenida en situaciones reales de producción.
El acuerdo fue formalizado el 8 de septiembre en Fazenda Almeida, Cedrales, Alto Paraná, Paraguay, con la participación de representantes de Bayer, INTA, IPTA, IICA, FONTAGRO y de los tres productores que integrarán la investigación.
Comienza así un proceso que tendrá tres años de duración y que buscará convertir campañas agrícolas, observaciones, mediciones y experiencias productivas en evidencia científica.
El desafío será que ese conocimiento pueda trascender los campos donde será generado y contribuya a desarrollar sistemas agrícolas más resilientes, sustentables y productivos en Argentina, Paraguay y el resto de la región.

Mas Noticias
Bayer avanza en su portafolio integrado de semillas y protección de cultivos, y entra en una nueva etapa de lanzamientos estratégicos
LEGADO 2026: las 10 startups latinoamericanas ganadoras, de la detección del cáncer al uso eficiente del agua
Innovación para cerrar brechas: Bayer presentó nuevas tecnologías para proteger el rendimiento y la productividad