25 de abril de 2026

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Más terneros sin más vacas: el verdadero desafío está en la eficiencia reproductiva

Francisco López Harburu , Gerente Comercial de Select Debernardi, advierte que el crecimiento de la producción de carne no depende de ampliar el rodeo, sino de reducir pérdidas y mejorar indicadores clave como la preñez y el destete

En un escenario donde el debate sobre cómo aumentar la producción de carne en la Argentina suele girar en torno a sumar más vacas, ampliar la superficie o incrementar los kilos por animal, desde Select Debernardi plantean una mirada distinta. López Harburu pone el foco en lo que considera el verdadero cuello de botella del sistema: la eficiencia reproductiva.

En el marco del espacio Microganadero, definido como un ámbito para pensar la producción con datos concretos y decisiones que generan impacto real, el especialista sostiene que el desafío no es crecer en escala, sino producir mejor con lo que ya existe.

Hoy, el índice de preñez en la Argentina ronda el 84%. No es un número bajo, pero está lejos de su potencial. Cada punto adicional implica un ternero más cada 100 vacas. En términos prácticos, en un rodeo de 1.000 vientres, pasar de 84% a 90% representa 60 terneros adicionales sin incorporar una sola vaca al sistema.

La dimensión del impacto se amplifica a nivel país. Un solo punto más de preñez equivale a más de 225.000 terneros extra por año, lo que se traduce en más de 220 millones de dólares adicionales para la cadena.

Sin embargo, el análisis no se agota en la preñez. El otro gran indicador es el destete. Actualmente, el índice nacional se ubica en torno al 63%, lo que evidencia una pérdida significativa de terneros entre la gestación y el momento del destete.

En ese tramo crítico intervienen variables concretas: la sanidad, la nutrición, el manejo del parto y el cuidado del ternero. Allí es donde, según López Harburu, se define buena parte del resultado productivo.

Los números vuelven a ser contundentes. Mejorar el destete en apenas cinco puntos, pasando del 63% al 68%, permitiría generar más de 1.100.000 terneros adicionales por año. En términos económicos, ese salto representa más de 1.100 millones de dólares extra.

El mensaje es directo: no hace falta aumentar el stock de vacas, sino reducir las pérdidas. Tanto la preñez como el destete son variables de manejo, es decir, dependen de decisiones concretas dentro del sistema productivo.

Entre las herramientas disponibles, el directivo menciona la mejora de la condición corporal al momento del servicio, el diagnóstico temprano de preñez, el manejo de vacas vacías, los planes sanitarios y una atención más eficiente en el parto.

Antes de pensar en expandir el rodeo, la propuesta es revisar lo que ocurre puertas adentro. Optimizar procesos, ajustar manejos y tomar decisiones basadas en datos.

Ahora bien, este enfoque no se desarrolla en un vacío. También requiere un contexto de previsibilidad, con reglas claras y sin intervenciones que distorsionen el funcionamiento del negocio. Aun así, hay un factor determinante que no depende del entorno: la decisión del productor.

Con tecnología disponible, precios que acompañan y herramientas al alcance, postergar mejoras en eficiencia puede resultar más costoso que avanzar. En ese sentido, la eficiencia reproductiva aparece como la vía más rápida y directa para producir más carne sin necesidad de ampliar el sistema.