
Mirta Toribio, jefa de Investigación y Desarrollo de la compañía, presentó en el Congreso Aapresid los avances obtenidos en la medición de emisiones. La producción nacional de urea y el desarrollo de factores propios podrían mejorar considerablemente el desempeño ambiental de los cultivos argentinos.
La Ing. Agr. Toribio presentó durante el Congreso Aapresid, realizado en Rosario, los avances de la compañía en materia de huella de carbono y sostenibilidad. Los resultados expuestos muestran que la Argentina tiene una oportunidad concreta para demostrar que sus cultivos poseen una huella ambiental menor a la calculada actualmente mediante parámetros internacionales.
La especialista explicó que los datos surgidos del proyecto de huella de carbono de Aapresid permiten identificar con claridad la participación de las distintas fuentes de emisión en cada cultivo. En producciones como cebada, maíz y trigo, los fertilizantes nitrogenados tienen una incidencia especialmente significativa.
Entre la fabricación del fertilizante y las emisiones generadas después de su aplicación en el lote, pueden representar entre el 50% y el 60% de la huella de carbono total del cultivo. Frente a este escenario, Profertil trabaja sobre dos líneas principales: mejorar y medir la eficiencia ambiental de su proceso industrial y generar factores de emisión adaptados a las condiciones productivas argentinas.
Una urea con menor huella de producción
Como parte de ese trabajo, la empresa encargó al doctor Rodolfo Bongiovanni un análisis comparativo de las huellas de carbono publicadas en estudios científicos internacionales.
Las plantas productoras fueron agrupadas de acuerdo con el combustible y la tecnología utilizados en sus procesos: gas natural, sistemas mixtos, carbón y producción de urea verde. Dentro de esa comparación, la urea elaborada por Profertil quedó ubicada en el grupo de plantas que utilizan gas de manera eficiente.
Según Toribio, la huella de carbono del producto se encuentra aproximadamente un 40% por debajo del promedio mundial.
Las calculadoras empleadas actualmente suelen utilizar valores internacionales o europeos que ubican la huella de producción entre 1.400 y 1.700 kilogramos de dióxido de carbono equivalente por cada tonelada de urea.
Frente a esas referencias, la producción nacional presentaría una reducción del 45% o incluso superior. Esto representa una oportunidad para los productores que utilizan urea granulada de Profertil, ya que podrían incorporar el dato real de fabricación del producto en sus propios cálculos de huella de carbono.
El desafío de medir las emisiones en los campos argentinos
La segunda línea de investigación se desarrolla desde 2020 directamente en los lotes productivos. Allí se miden las emisiones de óxido nitroso generadas por la aplicación de urea en maíz mediante cámaras estáticas.
También se utilizan trampas de amoníaco para cuantificar las pérdidas de nitrógeno por volatilización. Estas pérdidas son relevantes porque constituyen una fuente indirecta de emisiones de óxido nitroso.
El objetivo es construir factores de emisión locales. Actualmente, la Argentina no cuenta con parámetros propios consolidados y debe recurrir a los factores Tier 1 establecidos por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que son valores generales aplicados cuando un país no dispone de información específica.
Los resultados obtenidos hasta ahora, considerando el promedio de cinco regiones productivas, muestran emisiones entre un 40% y un 60% inferiores a las estimadas mediante los factores internacionales del IPCC.
Durante este año se incorporará información de la zona de Manfredi, Córdoba, y comenzará una nueva red de ensayos en trigo.
Los estudios también incluyen la evaluación de productos como la urea eNeTOTAL Plus, un fertilizante comercializado por Profertil que contiene un inhibidor de ureasa. Esta tecnología permite disminuir las pérdidas de nitrógeno por volatilización y, en consecuencia, reducir las emisiones indirectas de óxido nitroso.
Investigación con respaldo científico
Para validar los resultados, Profertil trabaja con especialistas del INTA que dirigen grupos de becarios que desarrollan sus tesis doctorales y preparan publicaciones científicas.
Ese respaldo es indispensable para que los factores obtenidos puedan ser considerados por las autoridades nacionales de Ambiente y Agricultura e incorporados al inventario argentino de gases de efecto invernadero.
Una vez reconocidos oficialmente, los factores locales también podrán utilizarse en calculadoras de huella de carbono y en análisis de ciclo de vida de los productos agropecuarios.
El impacto sobre la huella del maíz
Toribio mostró cómo podrían trasladarse estos avances a la producción de maíz, tomando como referencia las dosis promedio relevadas en los lotes incluidos en el proyecto de Aapresid.
De acuerdo con los cálculos presentados, la utilización de la huella específica de producción de la urea de Profertil permitiría reducir alrededor de un 14% la huella de carbono calculada para el cultivo.
Si se incorporan fertilizantes con inhibidores de ureasa, como eNeTOTAL Plus, que actúan sobre las emisiones producidas en el lote, la reducción podría alcanzar el 18%.
Finalmente, si la Argentina logra validar y adoptar factores locales de emisión Tier 2 para la aplicación de fertilizantes, la disminución podría llegar hasta el 26%. El resultado dependerá, entre otras variables, de la dosis de nitrógeno utilizada en cada planteo productivo.
El desafío, por lo tanto, no pasa únicamente por reducir las emisiones, sino también por medirlas con parámetros que reflejen las condiciones reales del país. Los datos presentados por Profertil sugieren que una parte importante de la producción argentina podría tener una huella de carbono menor a la que hoy muestran las calculadoras basadas en valores internacionales.

Mas Noticias
Profertil logra la verificación de la huella de carbono de su urea granulada por parte de terceros
La Bolsa de Cereales y el INASE ratifican el convenio clave para el control de identidad varietal
El suelo se cuida todos los días con prácticas agronómicas sostenibles