21 de marzo de 2026

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Clima en transición: lluvias desparejas, alivio parcial y señales de un posible Niño hacia la próxima campaña

Leo De Benedictis analizó el comportamiento reciente del clima y anticipó un escenario más normal en precipitaciones, con alta variabilidad térmica y un otoño con cambios marcados

El meteorólogo de la consultora AZ Group, Leo De Benedictis, trazó un completo panorama sobre la situación climática actual en Argentina, marcada por fuertes contrastes regionales, una recomposición de las lluvias tras la sequía y un escenario de transición que abre la puerta a un posible evento El Niño en la campaña 2026/27.

En su análisis, el especialista destacó que las últimas semanas estuvieron dominadas por precipitaciones intensas en varias regiones del país, aunque con una distribución muy desigual. “Hubo zonas que quedaron al margen, como el noreste de Buenos Aires o algunos sectores de Entre Ríos, mientras que otras regiones recibieron un caudal de agua muy significativo”, explicó.

Entre las áreas más afectadas por los excesos hídricos mencionó la porción central del país —incluyendo Córdoba, Santa Fe, La Pampa y San Luis—, además del noroeste argentino, con lluvias persistentes en provincias como Tucumán y Salta. Este escenario generó una marcada heterogeneidad: regiones con excesos, otras aún con déficit hídrico y algunas que lograron condiciones óptimas.

“Es una situación muy variable: hay zonas con excesos, otras que siguen necesitando agua y algunas que ya lograron recomponerse tras la sequía del verano”, señaló De Benedictis, al recordar el período crítico de enero y parte de febrero, cuando predominó la ausencia de lluvias.

En ese sentido, remarcó que el cambio de circulación atmosférica fue clave para revertir parcialmente el escenario. “Pasamos de una etapa de bloqueo y sequía, asociada al evento La Niña, a una dinámica más húmeda, con mayor presencia de precipitaciones”, indicó.

De cara a los próximos meses, el especialista sostuvo que el clima ingresa en una fase de transición. Esto implica un período neutral —sin influencia dominante de El Niño ni La Niña— que se extenderá durante el otoño.

“Vamos hacia una situación neutral, en la que estos fenómenos no tienen una incidencia marcada en la atmósfera, especialmente fuera del período estival”, explicó.

Sin embargo, anticipó que los modelos climáticos comienzan a mostrar una tendencia hacia la aparición de un evento El Niño en la campaña 2026/27. Aun así, pidió cautela frente a versiones más extremas. “Hay una señal clara hacia El Niño, pero es muy temprano para afirmaciones contundentes. Probablemente, de concretarse, se manifieste recién hacia fines del invierno o comienzos de la primavera”, advirtió.

Para el corto y mediano plazo, el foco está puesto en la evolución del otoño. Según detalló, las lluvias tenderán a normalizarse en volumen, acercándose a los promedios históricos, aunque no necesariamente en frecuencia ni en distribución.

“El volumen de precipitaciones tiende a estabilizarse, pero la variabilidad seguirá presente”, explicó.

En cuanto a las temperaturas, el comportamiento será diferente. Abril podría presentar registros superiores a lo normal, mientras que mayo tendría una tendencia opuesta, con valores por debajo del promedio. Esto generará un otoño equilibrado en términos generales, pero con oscilaciones marcadas.

“Marzo y abril serían más cálidos, mientras que mayo sería más frío, lo que deja un promedio estacional cercano a lo normal, pero con una gran variabilidad interna”, detalló.

Otro de los puntos de atención será la posibilidad de heladas. De Benedictis anticipó que podrían registrarse irrupciones de aire frío desde abril, aunque el mayor riesgo se concentraría en mayo, especialmente en la región central del país.

“El mes de mayo podría presentar una elevada frecuencia de heladas, algo que vamos a seguir monitoreando”, concluyó.