30 de septiembre de 2026

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El Campo por todos los medios

Irlanda pone ahora el foco sobre la carne argentina por el uso de antibióticos


La Irish Farmers’ Association pidió a la Comisión Europea que extienda a la Argentina las restricciones aplicadas a Brasil. El reclamo se apoya en un estudio sobre 27 feedlots argentinos, pero también se inscribe en una larga ofensiva de los productores irlandeses contra una mayor apertura del mercado europeo a la carne del Mercosur.

La carne vacuna argentina quedó en el centro de una nueva controversia en Europa. La Irish Farmers’ Association (IFA), una de las principales organizaciones de productores de Irlanda, reclamó a la Comisión Europea que impida el ingreso de carne argentina al bloque, después de la publicación de un trabajo científico que detectó residuos de antimicrobianos en suelos de feedlots del país.

El pedido fue formulado por el presidente de la entidad, Francie Gorman, y difundido este 30 de septiembre por el Irish Farmers Journal. La publicación vincula los resultados de la investigación con las nuevas exigencias europeas sobre resistencia antimicrobiana y sostiene que la Argentina debería ser examinada bajo los mismos criterios que llevaron a Brasil a perder temporalmente el acceso al mercado comunitario.

El episodio, sin embargo, no comienza con este estudio. La IFA mantiene desde hace años una posición crítica frente al aumento de las importaciones de carne vacuna desde el Mercosur. Ya en 2017 reclamaba que la carne quedara fuera del acuerdo comercial entre ambos bloques, argumentando que una mayor apertura perjudicaría al sector bovino irlandés y cuestionando las diferencias existentes en materia de trazabilidad, controles sanitarios y estándares productivos.

Esa campaña tomó mayor intensidad durante 2025, cuando la IFA y el Irish Farmers Journal realizaron una investigación propia en Brasil. Según informaron posteriormente, sus enviados recorrieron alrededor de 3.000 kilómetros por cuatro estados y aseguraron haber podido comprar medicamentos veterinarios, incluidos determinados antibióticos de importancia crítica, sin presentar receta, identificación ni documentación del establecimiento. La organización utilizó esos resultados para cuestionar nuevamente el acuerdo UE-Mercosur y para pedir a Bruselas mayores controles sobre la carne brasileña.

En diciembre de ese año, Gorman presentó las conclusiones ante el Comité de Agricultura y Alimentos del Parlamento irlandés. La exposición se concentró en Brasil y en la supuesta falta de equivalencia entre sus sistemas de control y las exigencias aplicadas a los productores europeos. En aquel momento, la documentación oficial de la IFA todavía no presentaba una investigación similar realizada específicamente sobre establecimientos argentinos.

La situación cambió este año con la entrada en vigencia de nuevas reglas comunitarias. El artículo 118 del Reglamento europeo 2019/6 establece que los países que exporten animales y productos de origen animal destinados al consumo humano hacia la Unión Europea deben garantizar que no utilizan antimicrobianos como promotores de crecimiento o rendimiento, ni determinados medicamentos reservados en Europa para tratamientos humanos. La normativa comenzó a aplicarse a las importaciones el 3 de septiembre de 2026.

Brasil quedó fuera de la nueva lista de países habilitados para determinados productos animales al no brindar las garantías exigidas en ese proceso. La IFA convirtió esa decisión en uno de los principales argumentos de su campaña y la presentó públicamente como una consecuencia de la investigación y del posterior trabajo de lobby desarrollado en Bruselas.

La organización irlandesa dejó además en claro que la cuestión no tiene solamente una dimensión sanitaria. El 3 de septiembre, cuando comenzó a aplicarse la exclusión brasileña, el presidente del comité ganadero de la IFA, Declan Hanrahan, sostuvo que la medida abría una oportunidad para que aumentara la demanda de carne producida en Irlanda y reclamó que ese nuevo escenario se reflejara en mejores precios para sus productores.

Es en ese contexto donde aparece ahora la Argentina.

Qué encontró el estudio argentino

La investigación que disparó el nuevo reclamo fue publicada el 4 de septiembre en la revista científica Antibiotics. El trabajo, titulado “Assessment of Veterinary Antimicrobial Residues in Feedlot Soils in Argentina”, fue realizado por investigadores vinculados, entre otras instituciones, con la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, CONICET y la Universidad de Liverpool.

El estudio analizó muestras de suelo provenientes de 27 feedlots comerciales distribuidos en distintas regiones y escalas productivas. La selección incluyó establecimientos de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, San Luis, Chaco y sistemas de menor escala de la Patagonia. Las muestras habían sido tomadas en establecimientos incorporados al proyecto entre 2021 y 2023.

Los investigadores buscaron residuos de 15 antimicrobianos. La monensina apareció en todos los feedlots analizados, mientras que residuos de otras clases de antibióticos fueron detectados en 19 de los 27 establecimientos.

Uno de los resultados que generó mayor repercusión fue que en el 40,7% de los feedlots aparecieron compuestos que no figuraban en los registros de tratamientos disponibles para esos establecimientos. Entre ellos se mencionan oxitetraciclina, tulatromicina, cefquinoma, enrofloxacina y ciprofloxacina.

Ese dato requiere una precisión importante. El estudio no concluye que el 40,7% de los feedlots haya utilizado necesariamente antibióticos de manera ilegal o clandestina. Los propios autores advierten que la diferencia entre los registros y los residuos encontrados puede tener varias explicaciones: persistencia de tratamientos históricos en el suelo, movimiento de estiércol entre corrales, registros incompletos, utilización fuera de indicación o contaminación cruzada.

La investigación tampoco encontró una contaminación uniforme. Por el contrario, describe una distribución muy heterogénea, con determinados establecimientos y corrales donde se concentraron los niveles más altos de residuos y una mayoría con valores bajos o moderados.

Los autores sí plantean una preocupación vinculada con la resistencia antimicrobiana y consideran necesario mejorar los registros, la trazabilidad del uso de medicamentos y el monitoreo ambiental de los sistemas intensivos de producción bovina. También reconocen limitaciones en la representatividad nacional de la muestra, ya que los establecimientos participaron voluntariamente en el estudio.

De un estudio ambiental a un reclamo comercial

El Irish Farmers Journal tomó esos resultados y los presentó bajo un enfoque mucho más directo sobre el acceso de la carne argentina a Europa. En una de sus publicaciones de este miércoles afirmó que el estudio genera interrogantes sobre los controles argentinos y destacó especialmente la presencia de compuestos no incluidos en los registros de tratamientos.

En otra nota publicada el mismo día informó que Gorman pidió a la Comisión Europea que extienda a la Argentina la prohibición que afecta a Brasil. Para la dirigencia rural irlandesa, los resultados justificarían aplicar un criterio similar mientras no existan garantías suficientes sobre el cumplimiento de las normas europeas.

Ahí aparece una diferencia que resulta central para interpretar la controversia. Una cosa es lo que dice el estudio científico y otra la conclusión política y comercial que extrae la organización de productores irlandeses. La investigación documenta residuos de antimicrobianos en suelos de 27 feedlots y plantea la necesidad de mejorar la trazabilidad. No determina por sí misma que toda la producción argentina incumpla las condiciones sanitarias de la Unión Europea ni recomienda prohibir sus exportaciones.

La IFA, en cambio, utiliza esos resultados dentro de una discusión que lleva años y que tiene como telón de fondo la competencia entre la carne europea y la sudamericana.

El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur contempla un contingente de hasta 99.000 toneladas de carne vacuna con un arancel reducido del 7,5%, una concesión que las organizaciones ganaderas irlandesas vienen cuestionando de manera sostenida. RTÉ, la radiotelevisión pública de Irlanda, ya señalaba en noviembre de 2025 que la IFA consideraba que una mayor entrada de carne del Mercosur podía distorsionar el mercado europeo.

La exclusión de Brasil reforzó esa estrategia. Para la organización irlandesa, el caso demostró que el acceso al mercado comunitario podía condicionarse por cuestiones relacionadas con el uso de antimicrobianos. Ahora intenta trasladar ese precedente a la Argentina.

Por eso, el episodio abre dos discusiones diferentes pero conectadas. La primera es sanitaria y científica: qué nivel de control existe sobre los antimicrobianos utilizados en los feedlots argentinos, qué representan realmente los residuos encontrados y qué medidas pueden adoptarse para mejorar la trazabilidad.

La segunda es estrictamente comercial: quién ocupará el espacio que deja Brasil y cuánto puede crecer la presencia de la carne argentina en Europa.

En ese terreno, productores argentinos e irlandeses compiten por el mismo mercado. Y ese dato resulta indispensable para entender por qué un estudio ambiental realizado sobre 27 establecimientos argentinos terminó, pocas semanas después de su publicación, convertido en un pedido para cerrar las fronteras europeas a la carne del país.

Publicaciones :

  • Estudio sobre residuos en suelos de feedlots (Preprint):
    • Título: Assessment of Veterinary Antimicrobial Residues in Feedlot Soils in Argentina.
    • Autores: Sergio Sánchez Bruni, Laura Galotta, María Guadalupe de Yaniz, Laureano Schofs, Mónica Sparo, Lucila Cantón, Laura Moreno Torrejón y Peers Davies.
    • Enlace de descarga: Descargar PDF del manuscrito (Preprints.org).
  • Estudio de patrones de uso y factores de resistencia (Revista científica):
  • Informe sobre la prohibición de colistina e impacto regulatorio:
    • Título: Colistin Ban in Argentina: Impact on Antimicrobial Resistance in Livestock.
    • Publicación: ICARS Global.
    • Enlace de acceso: Ver proyecto e informe en ICARS.

Por LIc. Horacio Esteban – Director Portal Agropecuario