30 de septiembre de 2026

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Japón abre su mercado a la carne argentina

Después de 20 años de negociaciones, ambos países acordaron las condiciones sanitarias para que la carne bovina proveniente de todo el territorio nacional pueda ingresar al mercado japonés. Hasta ahora solamente estaban habilitados los envíos desde la Patagonia. Antes de comenzar las exportaciones desde las nuevas regiones deberán realizarse las auditorías sanitarias, aunque desde el IPCVA estiman que los primeros embarques podrían concretarse durante el primer trimestre de 2027.

Después de dos décadas de negociaciones, Argentina consiguió dar uno de los pasos más esperados dentro de su estrategia de apertura de mercados para la carne vacuna. Japón acordó los requisitos sanitarios para permitir el ingreso de carne bovina y lengua provenientes de la zona libre de fiebre aftosa con vacunación, una decisión que completa el acceso de la producción de todo el territorio nacional a uno de los mercados más exigentes y de mayor valor del mundo.

Hasta ahora, la posibilidad de exportar a Japón estaba limitada. Desde 2018 podían ingresar carnes provenientes del sur argentino, reconocido como zona libre de fiebre aftosa sin vacunación, pero esa región tiene una participación relativamente baja en la producción bovina nacional. El nuevo acuerdo incorpora a las principales zonas ganaderas del país y modifica, por lo tanto, la verdadera dimensión comercial de aquel acceso inicial.

La negociación había sido planteada formalmente por Argentina en 2006 y atravesó un proceso de 12 etapas, con presentaciones técnicas, misiones oficiales, reuniones bilaterales y visitas de autoridades japonesas al país. Participaron el Ministerio de Economía, la Cancillería y el SENASA, mientras que el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina acompañó durante años las gestiones y el trabajo de posicionamiento comercial.

Desde Tokio, donde acompaña la misión oficial argentina por Asia, el presidente del IPCVA, Georges Breitschmitt, destacó la magnitud del anuncio.

“Desde el IPCVA felicitamos a las autoridades del Gobierno Nacional por este gran logro, en el que venimos trabajando desde hace tantos años”, señaló.

Breitschmitt también buscó ponerle una cuota de prudencia a las expectativas que genera la apertura: “Está claro que todavía queda mucho trabajo por hacer, pero no deja de ser un hito muy importante para la carne vacuna argentina”.

La aclaración resulta central porque el acuerdo sanitario no significa que los frigoríficos puedan comenzar a despachar carne inmediatamente. Las autoridades japonesas todavía deben realizar una auditoría del sistema sanitario argentino e inspeccionar y habilitar los establecimientos interesados en exportar. El Gobierno confirmó que los envíos desde la nueva zona incorporada comenzarán una vez completado ese procedimiento.

Breitschmitt adelantó, sin embargo, una primera referencia sobre los tiempos que maneja el sector. Según estimó el presidente del IPCVA, los primeros embarques podrían concretarse durante el primer trimestre de 2027, siempre que se cumpla previamente con las visitas sanitarias y las correspondientes habilitaciones.

Un mercado de más de USD 3.000 millones

El atractivo de Japón no reside solamente en la posibilidad de sumar un nuevo destino. Se trata de uno de los grandes compradores mundiales de carne bovina y de un mercado caracterizado por sus elevadas exigencias sanitarias, de calidad y de presentación.

Japón realiza compras de carne bovina por más de USD 3.000 millones anuales, según la información difundida por el Gobierno argentino.

El ministro de Economía, Luis Caputo, también destacó la dimensión comercial de la apertura y sostuvo que Japón importa carne bovina de alta calidad por más de USD 3.000 millones al año.

“Esta apertura crea nuevas oportunidades para la producción y las exportaciones argentinas. También reconoce la calidad de nuestra carne y la solidez de nuestro sistema sanitario”, afirmó el funcionario.

Para la industria frigorífica, además, Japón ofrece posibilidades que van más allá de los cortes tradicionales. Uno de los productos con especial potencial es la lengua bovina, altamente apreciada por los consumidores japoneses y expresamente incluida dentro del acuerdo sanitario alcanzado entre ambos países. El protocolo oficial comprende tanto carne bovina como lengua procedente de la zona libre de aftosa con vacunación.

Un trabajo que el IPCVA comenzó hace más de una década

El mercado japonés no es nuevo dentro de la estrategia de promoción de la carne argentina. El IPCVA comenzó a desarrollar acciones específicas en ese país en 2015 y dos años más tarde acompañó al Estado Nacional en las negociaciones que desembocaron en la habilitación de las carnes provenientes de la Patagonia.

Aquella primera apertura se concretó en 2018. A partir de entonces, el Instituto continuó trabajando junto con las autoridades nacionales para conseguir que el acceso se extendiera a las zonas productivas ubicadas al norte de la barrera sanitaria patagónica.

Paralelamente comenzó el trabajo comercial. Entre 2019 y 2023, el IPCVA participó en Foodex Japan, una de las principales ferias de alimentos y bebidas de Asia, que se realiza anualmente en Tokio. El objetivo fue comenzar a presentar la carne argentina frente a importadores, distribuidores y operadores japoneses mientras continuaban las negociaciones sanitarias.

Ese trabajo volvió a formar parte de la actual misión oficial. El anuncio de la apertura coincidió con una visita de funcionarios de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y del SENASA a Tokio, que mantuvieron reuniones con el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón, autoridades sanitarias e importadores. La Embajada Argentina y el IPCVA también organizaron una actividad específica de promoción de la carne nacional.

El antecedente sanitario que destrabó la negociación

Uno de los momentos decisivos del proceso se produjo en febrero de 2026, cuando el Comité de Sanidad Animal de Japón analizó el riesgo de ingreso de fiebre aftosa mediante carne bovina deshuesada proveniente del norte argentino.

La evaluación concluyó que ese riesgo sería extremadamente bajo siempre que se aplicaran las medidas sanitarias establecidas. Ese dictamen permitió superar uno de los principales obstáculos técnicos que habían demorado durante años la extensión del mercado japonés hacia las regiones argentinas donde se vacuna contra la enfermedad.

Con ese paso superado y los requisitos sanitarios finalmente acordados, Argentina consiguió completar una negociación que comenzó hace 20 años.

Ahora empieza una etapa diferente. Ya no se trata de conseguir la apertura política y sanitaria, sino de completar las auditorías, habilitar frigoríficos, desarrollar clientes y convertir ese acceso en operaciones comerciales.

Para la cadena bovina argentina, Japón representa un destino especialmente interesante por el valor de su mercado, sus exigencias de calidad y la posibilidad de comercializar diferentes productos de la industria frigorífica. La apertura está acordada; el próximo desafío será transformar ese logro sanitario en embarques concretos y construir una presencia sostenida de la carne argentina en las góndolas y restaurantes japoneses.