22 de septiembre de 2026

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La Bolsa de Cereales pidió avanzar con la eliminación de las retenciones y reclamó una agenda para ganar competitividad

Ricardo Marra abrió la Campaña Gruesa 2026/27 y planteó una agenda sobre retenciones, semillas, biocombustibles, infraestructura y mercados.

En la apertura del Lanzamiento de la Campaña Gruesa 2026/27, Ricardo Marra destacó los cambios económicos y regulatorios de los últimos meses, pero advirtió que todavía quedan pendientes infraestructura, logística, financiamiento, semillas, simplificación tributaria y apertura de mercados. La entidad también respaldó el avance de la nueva Ley de Biocombustibles y planteó una mirada estratégica del agro del Mercosur hacia 2036.

La Bolsa de Cereales aprovechó la apertura del Lanzamiento de la Campaña Gruesa 2026/27 para poner sobre la mesa una agenda que excede ampliamente las expectativas productivas de soja, maíz, girasol y sorgo. Ante representantes del sector privado, autoridades y referentes de organismos nacionales e internacionales, su presidente, Ricardo Marra, reclamó profundizar las reformas que, desde la visión de la entidad, permitan mejorar las condiciones para producir, invertir y exportar.

El encuentro se realizó este martes 22 de septiembre y correspondió a la décima edición del lanzamiento de campaña, que este año volvió a incorporar el III Outlook Mercosur, con una mirada sobre el desarrollo productivo y comercial de la región durante la próxima década. La programación oficial contempla precisamente el análisis de la campaña 2026/27 y un ejercicio prospectivo sobre el agro regional hacia 2036.

Marra sostuvo que el inicio del nuevo ciclo agrícola encuentra al sector frente a oportunidades, pero también ante interrogantes vinculados con el área que finalmente se implantará, la producción, el comportamiento climático, los mercados internacionales y los precios. Sin embargo, planteó que el análisis no debería quedar reducido a esas variables inmediatas.

La propuesta de la Bolsa apunta también a observar qué lugar puede ocupar el Mercosur como productor mundial de alimentos, energía y biomasa, y qué decisiones serán necesarias para aprovechar ese potencial durante los próximos diez años. Según expresó Marra, trabajar con escenarios de largo plazo permite identificar restricciones, anticipar oportunidades y aportar elementos tanto para las políticas públicas como para las decisiones empresarias.

Retenciones: reconocimiento a las bajas, pero con la eliminación como objetivo

Uno de los capítulos centrales del discurso estuvo referido a los derechos de exportación.

Marra recordó la visita del presidente Javier Milei a la Bolsa de Cereales en mayo pasado, durante el 172° aniversario de la institución, ocasión en la que el mandatario anunció nuevas reducciones en las retenciones aplicadas a productos agropecuarios. El anuncio incluyó una reducción para trigo y cebada desde junio y un esquema gradual para la soja.

Desde la entidad volvieron a señalar que consideran positivos esos movimientos, aunque dejaron en claro que su objetivo continúa siendo avanzar progresivamente hasta la eliminación del tributo.

Para la Bolsa, disminuir los derechos de exportación no impacta solamente sobre el resultado económico inmediato del productor. Su postura es que modifica los incentivos para ampliar la producción, invertir, adoptar tecnología y aumentar las exportaciones y que, a partir de allí, el efecto termina trasladándose sobre distintos eslabones de la economía vinculados con el agro.

Pero Marra advirtió que la agenda de competitividad no termina en las retenciones.

Infraestructura, financiamiento y menos burocracia

La entidad ubicó entre las prioridades pendientes la infraestructura, la logística, el acceso al financiamiento, la apertura de mercados, la simplificación tributaria y regulatoria, la innovación y la previsibilidad para las inversiones.

Marra señaló que durante los últimos meses la Bolsa mantuvo canales de trabajo con distintas áreas del Gobierno nacional y aseguró que la institución presentó propuestas concretas sobre varias de esas cuestiones.

Una de las áreas donde pretende avanzar es la modernización de los instrumentos comerciales y financieros vinculados al agro.

La Bolsa considera que existe margen para digitalizar herramientas históricas del comercio agropecuario y aprovechar mejor la información disponible para facilitar el acceso al crédito. Entre los ejemplos mencionados apareció la prenda de cultivos, para la que se busca eliminar obstáculos y avanzar hacia mecanismos digitales que disminuyan trámites, costos y tiempos.

El planteo tiene detrás una cuestión estructural: encontrar instrumentos que permitan utilizar de manera más eficiente los activos y la producción futura como respaldo para obtener financiamiento.

Semillas: innovación, propiedad intelectual y un nuevo esquema

Otro punto destacado fue la discusión sobre semillas, innovación y propiedad intelectual, un tema que vuelve a ocupar un lugar central dentro de la agenda agropecuaria argentina.

Marra señaló que existe la oportunidad de construir un esquema superador del actual y destacó la necesidad de que en esa discusión participe el conjunto de la cadena.

La Bolsa plantea que el sistema debería generar incentivos suficientes para sostener la inversión en genética y desarrollo tecnológico, pero al mismo tiempo permitir que esas innovaciones lleguen efectivamente al productor.

La argumentación de la entidad es que el beneficio de incorporar mejor genética y aumentar los rendimientos no queda concentrado en un único actor: una mayor producción repercute sobre productores, acopiadores, corredores, cooperativas, industrias, exportadores, proveedores de insumos y profesionales vinculados con la actividad.

Por eso Marra reclamó alcanzar un esquema que la institución define como equilibrado, moderno y posible, capaz de compatibilizar los incentivos a la innovación con la adopción tecnológica por parte de los productores.

Buenas Prácticas Agropecuarias y un pedido al Congreso

El discurso también dedicó un capítulo a las Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA).

A través de la RedBPA, la Bolsa viene participando en un trabajo conjunto entre distintos actores privados para elaborar criterios que permitan compatibilizar producción, ambiente, salud y reglas basadas en fundamentos técnicos y científicos.

Marra sostuvo que ese proceso permitió alcanzar consensos en el sector privado y avanzar junto con la Secretaría de Agricultura sobre una propuesta concreta.

Con ese trabajo como antecedente, la entidad pidió que el Congreso avance en su tratamiento, con el objetivo de transformar los consensos técnicos alcanzados en una política pública.

Biocombustibles: respaldo a la media sanción del Senado

El presidente de la Bolsa también se refirió a uno de los temas legislativos que ganó protagonismo durante los últimos días: la modificación del régimen de biocombustibles.

El Senado aprobó el 17 de septiembre, por 41 votos contra 25, el proyecto de reforma y lo giró a la Cámara de Diputados. La iniciativa contempla, entre otros cambios, elevar los cortes obligatorios de bioetanol del 12% al 15% y de biodiésel del 7% al 10%, de acuerdo con el texto aprobado por la Cámara alta.

La Bolsa celebró esa media sanción y pidió que Diputados continúe con el tratamiento.

Para la institución, un nuevo marco regulatorio puede abrir oportunidades para transformar mayores volúmenes de soja, maíz y caña de azúcar dentro del país, generar valor agregado, impulsar inversiones y empleo y ampliar la participación de los combustibles renovables en la matriz energética.

“La competitividad no termina en la tranquera”

El mensaje de Marra volvió luego sobre uno de los problemas históricos del agro argentino: cómo trasladar el aumento de la producción hacia los mercados en condiciones competitivas.

Si la Argentina pretende producir y exportar más durante los próximos diez años, afirmó, ese crecimiento deberá estar acompañado por inversiones en rutas, ferrocarriles, accesos portuarios y vías navegables.

“La competitividad no termina en la tranquera”, resumió el dirigente durante la exposición.

En paralelo, la Bolsa planteó la necesidad de profundizar la apertura de mercados y mejorar la inserción internacional de la agroindustria argentina, en un escenario que combina cambios geopolíticos, nuevas relaciones comerciales, mayores exigencias de los consumidores, bioenergía, nuevas tecnologías y requisitos crecientes de trazabilidad.

Dentro de esa estrategia, Marra mencionó herramientas como ViSeC y CRAV, orientadas a transformar la trazabilidad y la disponibilidad de información en atributos comerciales para los productos argentinos, evitando —según la posición expresada por la entidad— que terminen convirtiéndose solamente en nuevas cargas administrativas.

Del próximo cultivo al Mercosur de 2036

El Lanzamiento de la Campaña Gruesa 2026/27 fue planteado así sobre dos planos.

El primero es inmediato: qué superficie se sembrará, qué volúmenes podrían alcanzarse y cuáles serán las principales variables económicas, tecnológicas y climáticas del nuevo ciclo.

El segundo busca correr el horizonte hasta 2036 y analizar qué posición puede alcanzar el agro del Mercosur en materia de producción, comercio, integración regional, bioenergía, sostenibilidad, trazabilidad y demanda internacional.

La agenda oficial del encuentro incluye precisamente un panel sobre “Mercosur 2036: una mirada a diez años sobre el agro regional”, además de exposiciones sobre comercio internacional y geopolítica, bioenergía, sostenibilidad, trazabilidad y nuevas tendencias de consumo.

Para Marra, producir más será apenas una parte del desafío. La otra estará en definir hacia qué mercados colocar esa producción, bajo qué condiciones y con qué estrategia competir.

La Bolsa de Cereales pretende ubicarse en ese proceso como generadora de información, escenarios y herramientas y, al mismo tiempo, como espacio de vinculación entre los sectores público y privado.

Con más de 170 años de historia institucional, el mensaje que dejó la apertura fue que el agro argentino dispone de recursos naturales, conocimiento, capacidad empresarial y tecnología, pero que transformar ese potencial en crecimiento dependerá también de las reglas económicas, la infraestructura, el acceso a los mercados y las condiciones de inversión que acompañen a la producción.