12 de septiembre de 2026

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Lasca: “Las rutas están en un estado deplorable y el sistema de peajes se convirtió en una gran caja política”


El coordinador del Comité Nacional de Defensa del Usuario Vial, Ricardo Lasca, cuestionó con dureza el estado de la infraestructura vial argentina, el sistema de concesiones por peaje y la falta de una política de Estado para el transporte. Advirtió que el deterioro de las rutas impacta sobre la seguridad vial, la producción y los costos logísticos, y reclamó una mayor reacción del sector agropecuario especialmente a los corredores viales concesionado, tanto a nivel nacional como provincial.

El deterioro de las rutas nacionales y provinciales volvió a quedar en el centro del debate. Ricardo Lasca, coordinador del Comité Nacional de Defensa del Usuario Vial (CONADUV) e integrante del Centro Argentino de Ingenieros Agrónomos (CADIA)licenciado en Ciencias Agrarias, sostuvo en diálogo con Portal Agropecuario que la Argentina arrastra desde hace décadas una seria deuda en materia de infraestructura vial y que el transporte terrestre (rutas, ferrocarril y combustibles) debería ser considerado una política de Estado.

“Parece mentira que el transporte terrestre, la infraestructura vial, el ferrocarril y el combustible no sean considerados como una política de Estado. Las rutas nacionales y provinciales se encuentran en un estado lamentable, deplorable”, afirmó.

Para Lasca, el problema no es solamente económico. También puso el foco sobre la seguridad vial y la cantidad de accidentes y siniestros viales que se producen en corredores con problemas de transitabilidad.

“No solamente afecta lo económico. Lo más preocupante es la cantidad de accidentes y siniestros viales que se producen en una red vial en malas condiciones”, señaló.

El dirigente cuestionó además la forma en que históricamente se administró la obra pública y apuntó contra el sistema de concesiones por peaje, al que definió como una estructura que se mantuvo durante gobiernos de distinto signo político.

“La obra pública viene desde hace mucho tiempo funcionando como una verdadera caja política. Lo mismo pasa con las concesiones viales bajo un sistema que nosotros denominamos de falso peaje o impuesto al tránsito””, sostuvo.

Lasca planteó además objeciones al destino de los recursos provenientes del Impuesto a los Combustibles y afirmó que esos fondos deberían regresar en obras de infraestructura vial.

“El impuesto a los combustibles fue creado para infraestructura vial y esos fondos terminan siendo desviados hacia otros destinos. A eso hay que sumarle impuesto a los neumáticos, lubricantes, y hasta las retenciones agropecuarias, que tampoco se traducen en obras. No es que no haya plata: la plata está y se administra mal”, expresó.

Y resumió su posición con una definición: “El camino no es un gasto, es una inversión”.

Lasca también cuestionó el nuevo esquema de concesiones y advirtió que se multiplicarán las estaciones de cobro. Según explicó, el sistema contempla puestos de peaje aproximadamente cada 90 kilómetros en los distintos corredores de la denominada Red Federal de Concesiones (RFC)l.

“Se mantiene el nefasto régimen de peaje de los 90, pero se agregan nuevas estaciones de cobro. Vamos camino a tener que pagar aproximadamente cada 90 kilómetros. Es un disparate”, afirmó.

Algo increíble sucede con la nueva concesión del Puente Rosario – Victoria y la Ruta Nacional 174, transcurrido poco tiempo de su adjudicación, hubo un 400 % de incremento en las tarifas, incidiendo tremendamente en el costo de transporte de cargas.

A su entender, las nuevas concesiones tampoco contemplan las obras estructurales que necesita la red.

“Se habla fundamentalmente de corte de pasto y bacheo. Es un simple maquillaje. No se está planteando ampliar de manera sustancial la red con obras de envergadura como autovías, autopistas, que es lo que permitiría mejorar la transitabilidad y reducir fundamentalmente los choques frontales”, explicó.

Para Lasca, el crecimiento del transporte por camión tampoco fue acompañado por una infraestructura acorde. Recordó el retroceso del ferrocarril, el cierre de ramales y la creciente dependencia de las rutas para mover la producción.

“Estamos hablando de transporte, de producción y también de vidas humanas. No puede tomarse como una cuestión secundaria”, remarcó.

En ese contexto también cuestionó una reciente exposición del Administrador de la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) ante la Comisión de Infraestructura del Senado de la Nación y lamentó que organizaciones de usuarios viales no fueran convocadas.

“Nosotros, como usuarios viales y como entidades, ni siquiera estábamos al tanto de esa reunión. El Senado es la casa de la democracia y deberíamos tener la posibilidad de participar y aportar fundamentos técnicos”, planteó.

Al mismo tiempo, diferenció sus críticas a las conducciones políticas del organismo del trabajo que realizan sus profesionales y empleados.

“Vialidad Nacional es un organismo emblemático, con profesionales y técnicos de carrera y trabajadores de primer nivel. Una cosa es la institución y otra quienes circunstancialmente son colocados para conducirla políticamente”, aclaró.

El dirigente también utilizó el desarrollo de Vaca Muerta como ejemplo de las contradicciones de la infraestructura argentina. Señaló que el crecimiento energético genera un movimiento cada vez mayor de camiones y equipos sobre corredores que muchas veces no están preparados para soportarlo.

A eso agregó otro problema: el control del peso de las unidades. Según afirmó, solo alrededor del 30% de las balanzas de las rutas nacionales estarían actualmente en funcionamiento, situación que favorecería la circulación de camiones con sobrepeso.

“Por tratar de bajar costos se termina cargando de más y también se pone en riesgo la vida del propio camionero”, sostuvo.

Lasca advirtió que combustible, neumáticos, mantenimiento, seguros, patentes, controles técnicos, multas y peajes terminan aumentando el costo logístico, que luego se traslada al precio final de los productos.

“Decir que el peaje solamente lo paga quien usa la ruta no es cierto. El transporte incorpora ese costo y después lo traslada a los precios. Cuando una persona compra un kilo de yerba, también está pagando indirectamente ese peaje”, aseguró.

Como ejemplo del impacto futuro mencionó corredores como la Ruta Nacional 3, la Ruta Nacional 11 y la Ruta Nacional 8, donde, se instalarán nuevas estaciones de peaje a las ya existentes. En la Ruta Nacional N° 3 para ir de Capital Federal al puerto de Bahía Blanca, unos 650 km, habrá que abonar en 8 estaciones de peaje.
En el caso de los camiones, el costo aumenta por la cantidad de ejes. Lasca afirmó que, en algunos recorridos, una unidad de transporte podría llegar a pagar decenas de millones de pesos al año solamente en peajes, sin contar combustible, patente, mantenimiento, seguros e impuestos.

El dirigente insistió en que el problema atraviesa a todos los gobiernos.

“Esto viene desde los años 90. Gobiernos de distinto signo político criticaron el sistema cuando eran oposición y después, cuando les tocó gobernar, continuaron con más de lo mismo”, afirmó.También cuestionó que un gobierno que reivindica la libertad mantenga un esquema que, según su visión, condiciona el libre tránsito.

Lasca rechazó además que las organizaciones de usuarios solamente formulen críticas. Recordó que durante años fueron presentadas propuestas alternativas, entre ellas el proyecto impulsado por el fallecido Dr. Guillermo Laura, de la Fundación Metas Siglo XXI, que planteaba una red de autopistas libre de peaje.

“Duele que no se escuchen propuestas superadoras. No solamente nos quejamos: hemos presentado proyectos a nivel nacional y provincial, pero terminan cajoneados”, expresó.También sostuvo que la recaudación del impuesto a los combustibles permitiría financiar una red vial mucho más moderna si esos recursos fueran correctamente administrados.

Lasca manifestó además preocupación por el traspaso de rutas nacionales a las provincias sin financiamiento suficiente y por la posibilidad de que distintos distritos busquen cubrir esos costos mediante nuevos peajes.

La situación, afirmó, también puede afectar a los caminos rurales si los recursos destinados a infraestructura terminan utilizados para cubrir otras necesidades presupuestarias.

Sobre el final de la entrevista, el dirigente realizó un cuestionamiento directo al sector agropecuario y reclamó una posición más firme de las entidades rurales frente al deterioro vial y los costos logísticos.

“Llama la atención que las cuatro entidades del agro no hablen con más fuerza de este tema. Las economías regionales, los campos que están lejos de los puertos, de los centros de consumo o de distribución, son los que más sienten estos costos”, afirmó.

Para Lasca, la discusión debe exceder lo económico y volver a colocar en primer plano la seguridad de quienes transitan diariamente por las rutas. “Lo más grave es que nadie se hace responsable de los muertos y heridos por accidentes y siniestros viales que podrían evitarse. Los funcionarios pasan por un gobierno y por otro y después se van sin asumir ninguna responsabilidad”, sostuvo.

El dirigente reconoció que la falta de respuestas genera frustración entre quienes buscan participar de la discusión.

“Más que bronca, a veces lo que uno siente es desilusión y tristeza. Queremos aportar soluciones, presentamos proyectos y muchas veces somos marginados”, aseguró.

Y cerró con una cuota de humor frente al aumento permanente de los costos para circular: “Vamos a tener que preparar el caballo, el sulky y la diligencia porque ya no tenemos un peso para transitar”.