25 de agosto de 2026

Portal Agropecuario

El Campo por todos los medios

El regreso de los mosquitos pone en alerta a la producción equina: recomiendan reforzar la prevención

La llegada de las lluvias y el aumento de la humedad pueden favorecer la proliferación de mosquitos durante los próximos meses. Después del fuerte brote de encefalomielitis equina de 2023, especialistas advierten sobre la importancia de llegar a la primavera y el verano con los caballos protegidos. Senasa establece la vacunación obligatoria para todos los équidos desde los dos meses de edad.

Los mosquitos volvieron a aparecer y la Argentina entra nuevamente en la temporada en la que estos insectos pueden convertirse en un problema sanitario. La combinación de temperaturas en ascenso, lluvias y humedad genera condiciones favorables para su proliferación y vuelve a poner bajo la lupa a las enfermedades que transmiten.

Para los propietarios de caballos, la advertencia tiene un nombre concreto: encefalomielitis equina.

La enfermedad ya golpeó con fuerza al país. A fines de 2023, después de décadas sin reportes, la encefalomielitis equina del Oeste reapareció y provocó una epidemia que se extendió por buena parte del territorio. Senasa llegó a contabilizar más de 1.300 brotes positivos en equinos durante aquella emergencia.

Ahora, con una nueva temporada de mosquitos que amenaza con ser de las mayores y un escenario climático que puede favorecer su presencia, especialistas llaman a no esperar a que aparezcan los primeros animales enfermos.

“Cuando vuelven las lluvias y los mosquitos, vuelve el riesgo de nuevos brotes de encefalomielitis equina”, es la advertencia que viene planteando el sector veterinario.

La experiencia de 2023 demuestra por qué.

Veinte caballos muertos y una experiencia que nadie quiere repetir

Para quienes vivieron aquel brote, la encefalomielitis equina dejó de ser una enfermedad de la que se habla en los manuales veterinarios y se convirtió en una experiencia concreta y dolorosa.

El criador correntino César Sagario contó en los medios que llegó a perder 20 caballos durante el brote de 2023. En ese momento relataba la angustia de los propietarios y la dificultad para enfrentar una enfermedad que había irrumpido de manera inesperada, mientras las vacunas disponibles eran insuficientes frente a la demanda.

La dimensión del problema también trascendió al ámbito estrictamente productivo. La enfermedad que afectó a miles de equinos también produjo casos en seres humanos. A comienzos de 2024, Senasa informaba más de 1.300 brotes positivos en equinos distribuidos en numerosas provincias.

La encefalomielitis equina ya demostró que puede volver. Y también demostró lo rápido que puede cambiar el escenario sanitario. Esta vez hay una diferencia: se puede prevenir

La gran diferencia respecto de aquella situación es que hoy existe disponibilidad de una herramienta concreta de prevención y, además, una obligación sanitaria.

El Senasa establece la vacunación obligatoria contra las encefalomielitis equinas del Este y del Oeste para todos los équidos desde los dos meses de edad, con vacunas registradas ante el organismo. La obligatoriedad, que aún sigue estando vigente, fue establecida por la Resolución Senasa 115/2024

El esquema contempla una primera dosis y una segunda dosis de refuerzo a los 30 días de la primera, de acuerdo con los plazos indicados en la prescripción del laboratorio elaborador. Los animales que ya completaron la primovacunación deben recibir una revacunación anual.

La vacunación debe ser realizada y certificada por un veterinario matriculado y el propietario debe contar con la documentación correspondiente que acredite que el animal está vacunado.

Es decir que para quien tiene un caballo la pregunta no debería ser si conviene vacunarlo. La pregunta es si su vacunación está vigente.

El peor momento para buscar una vacuna es cuando aparece el brote

La experiencia de 2023 dejó otra enseñanza: cuando la enfermedad comienza a circular, la demanda de vacunas aumenta de manera inmediata. Durante aquella emergencia, la disponibilidad de dosis se convirtió en uno de los principales problemas. Tecnovax fue la única empresa que produjo y puso a disposición en tiempo récord vacunas contra la enfermedad durante el brote, mientras Senasa autorizaba lotes para atender la demanda.

Diego La Torre, presidente y fundador de Tecnovax, describió entonces la situación como “dramática” y recordó el fuerte reclamo que se generó en torno a la disponibilidad de vacunas.

La experiencia resulta particularmente relevante porque apunta al aspecto central de la prevención: la vacuna está pensada para inmunizar animales sanos, no para curar un animal que ya enfermó.

Por eso, anticiparse resulta clave. “Esperar a que aparezca el primer caso para comenzar a vacunar es llegar tarde”, es, en definitiva, el mensaje que los especialistas vienen transmitiendo.

¿Qué tiene que hacer hoy el propietario de un caballo?

La respuesta es concreta. Primero, revisar la documentación sanitaria del animal y verificar cuándo recibió la última dosis.

Si el caballo nunca fue vacunado, debe iniciar el esquema correspondiente. Si ya fue primovacunado y completó el esquema inicial, debe verificar que la revacunación anual esté vigente. En todos los casos, la recomendación es consultar con un veterinario matriculado.

Además de la vacunación, las medidas de prevención incluyen reducir, en la medida de lo posible, los lugares donde puedan reproducirse los mosquitos, utilizar productos repelentes autorizados cuando corresponda y mantener una vigilancia permanente sobre el estado de los animales.

Ante la aparición de fiebre, decaimiento, alteraciones en la marcha, incoordinación, dificultad para mantenerse en pie u otros signos neurológicos, se debe consultar inmediatamente al veterinario y notificar al Senasa si existe sospecha de encefalomielitis equina.