
Por Horacio Esteban – Director Portal Agropecuario
El país asiático podría importar 620.000 toneladas durante agosto, el mayor volumen mensual de su historia. Mientras Argentina se consolida como proveedor de aceites vegetales, la agroindustria reclama avanzar desde el limitado acuerdo preferencial vigente hacia una negociación de libre comercio entre India y el Mercosur.
La creciente demanda de aceites vegetales de India dejó de ser solamente una proyección atractiva para convertirse en una oportunidad comercial concreta para la Argentina. Mientras empresarios de ambos países comienzan a reclamar una relación de largo plazo entre el Mercosur y el gigante asiático, el mercado indio se prepara para registrar durante agosto un volumen histórico de importaciones de aceite de soja.
De acuerdo con una información publicada por el portal especializado indio IGrain, las compras podrían alcanzar las 620.000 toneladas, el mayor registro mensual de la historia y un volumen 46% superior al promedio de 425.000 toneladas observado durante la campaña comercial 2025/26, iniciada en noviembre.
El crecimiento responde a una combinación de factores. Por un lado, el aceite de soja se mantiene competitivo frente al aceite de palma. Por otro, la guerra entre Rusia y Ucrania está complicando el movimiento de aceite de girasol desde la región del mar Negro. A esto se suma la necesidad de los compradores indios de reforzar sus existencias antes de la temporada de festividades, durante la cual aumenta el consumo de alimentos y aceites.
En ese escenario, Argentina ocupa una posición privilegiada. India se abastece principalmente de aceite de soja argentino y brasileño, mientras que Rusia y Ucrania dominan el negocio del aceite de girasol. Las interrupciones logísticas y los riesgos sobre los puertos del mar Negro, por lo tanto, no solamente empujan al mercado indio hacia la soja, sino que también podrían abrir un espacio adicional para el girasol argentino.
Un reclamo comercial que encuentra respaldo en el mercado
La información difundida en India coincide con el planteo formulado por el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales, Gustavo Idígoras, durante una reunión realizada en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
El encuentro contó con la participación de una delegación de la Confederación de la Industria de la India, integrada por 23 empresarios, que acompañaron la visita del secretario de Comercio indio, Shri Rajesh Agrawal.
Idígoras destacó que las exportaciones argentinas hacia India crecieron 37% durante 2025 y que el saldo comercial favorable para el país supera los US$ 4.000 millones.
En ese contexto, el titular de CIARA-CEC sostuvo que “debemos negociar un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la India”, con el objetivo de construir una relación estratégica y permanente con una economía que ya se encuentra entre las cuatro mayores del mundo.
La proyección de importaciones publicada por IGrain le aporta sustento concreto a ese reclamo. India no constituye solamente un mercado potencial por su población de más de 1.400 millones de habitantes. Es un comprador que enfrenta una dependencia estructural de los aceites importados y cuyo consumo continúa creciendo.
IGrain advierte que la superficie y la producción india de soja se encuentran prácticamente estancadas, mientras su demanda interna de aceite mantiene una trayectoria ascendente. Además, la siembra de soja avanza levemente por debajo del año pasado y las condiciones del monzón no resultaron completamente favorables.
Incluso con el ingreso de la nueva cosecha, previsto para fines de septiembre, los analistas indios no esperan que la necesidad de importaciones disminuya de manera significativa.
Argentina ya ocupa un lugar central
Durante 2025, Argentina fue el principal proveedor de aceites vegetales de India, especialmente de soja y girasol. Esa posición convierte al país en un socio relevante para la seguridad alimentaria india, pero también expone una debilidad: las ventas se encuentran excesivamente concentradas en muy pocos productos.
La oportunidad, por lo tanto, no pasa únicamente por enviar más aceite de soja. El desafío es aprovechar la demanda actual para establecer reglas comerciales estables, ampliar las preferencias arancelarias y sumar otros productos de las economías regionales y de la agroindustria.
Entre esos sectores aparecen las legumbres, los cereales, los alimentos procesados, los cueros, los productos avícolas, las semillas, los insumos agropecuarios y la maquinaria agrícola. Representantes de varias de estas actividades participaron de la reunión con los empresarios indios.
En el caso particular del girasol, el contexto internacional ofrece una posibilidad adicional. Idígoras remarcó que Argentina podría aumentar su participación porque otros proveedores se encuentran involucrados en el conflicto armado entre Rusia y Ucrania. La estabilidad del país como proveedor y su capacidad exportadora pueden convertirse en una ventaja frente a una India preocupada por asegurar el abastecimiento.
Un acuerdo vigente, pero demasiado limitado
El Mercosur y la India no parten de cero. Ambas partes cuentan con un Acuerdo Preferencial de Comercio que entró en vigencia en junio de 2009.
Sin embargo, el entendimiento tiene un alcance reducido: comprende preferencias arancelarias del 10%, 20% o 100% para apenas 450 posiciones ofrecidas por India y 452 concedidas por el Mercosur. El propio bloque regional lo define como un primer paso hacia la creación de un área de libre comercio. Mercosur
Después de más de 17 años, el crecimiento del intercambio y la transformación del mercado indio muestran que aquel instrumento quedó chico. Una negociación más amplia podría incorporar más productos, mejorar las condiciones arancelarias, simplificar requisitos y dar mayor previsibilidad a las inversiones y los contratos de abastecimiento.
Pero tampoco corresponde suponer que India abrirá indiscriminadamente su mercado agropecuario. El Gobierno indio protege a millones de pequeños productores y está impulsando programas para aumentar su producción de oleaginosas y reducir la dependencia externa. Cualquier negociación deberá contemplar esas sensibilidades y concentrarse en productos complementarios, faltantes estructurales y calendarios de producción que no compitan directamente con las cosechas locales.
De una venta récord a una política de largo plazo
El dato de las 620.000 toneladas muestra que el mercado ya existe. La discusión pendiente es si Argentina continuará actuando solamente como proveedor circunstancial, favorecido por los precios o por una guerra que complica a sus competidores, o si utilizará esa posición para construir una relación comercial más amplia.
Un acuerdo entre el Mercosur y la India no garantiza automáticamente mayores exportaciones. Sin competitividad, continuidad de oferta, cumplimiento sanitario y logística eficiente, las preferencias arancelarias no alcanzan. Pero sin un marco más ambicioso, Argentina corre el riesgo de mantener una relación concentrada en dos aceites y dependiente de las fluctuaciones internacionales.
India necesita proveedores confiables y Argentina dispone de alimentos, tecnología y capacidad agroindustrial. El récord que se proyecta para agosto confirma la complementariedad. El desafío es convertir esa coyuntura favorable en una estrategia sostenida.

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