
Las retenciones de IVA, Ganancias e Ingresos Brutos no siempre representan un costo definitivo, pero el tiempo que transcurre hasta su recuperación deteriora su poder adquisitivo y afecta la liquidez de la empresa agropecuaria. Luciana Bilbao, analista agrícola de Gestor Max, explicó por qué la gestión tributaria también debe considerarse una herramienta financiera.
Cuando un productor concreta una venta de granos, la primera referencia suele ser el precio negociado. Sin embargo, ese valor no coincide necesariamente con el dinero que queda disponible de manera inmediata.
En el medio aparecen retenciones impositivas —entre ellas IVA, Ganancias e Ingresos Brutos— que reducen transitoriamente los fondos que ingresan a la empresa. Aunque esos importes pueden recuperarse o computarse posteriormente mediante las correspondientes declaraciones juradas, permanecen inmovilizados durante un período que genera un costo financiero.

» El precio que negoció no es el que efectivamente le llega al bolsillo del productor”,
advirtió Luciana Bilbao, analista agrícola de Gestor Max.
La especialista aclaró que las sumas retenidas no constituyen necesariamente una pérdida definitiva. El problema radica en el tiempo que transcurre hasta que el productor puede volver a disponer de ellas y en la pérdida de poder adquisitivo que se acumula durante ese lapso.
“Hay un período en el que esos fondos quedan inmovilizados y eso tiene un costo financiero: el costo de mantenerlos inmovilizados en el tiempo”, explicó.
El IVA puede recuperarse antes, pero también pierde valor
Bilbao señaló que, con una correcta categorización dentro del Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA), las retenciones de IVA pueden recuperarse aproximadamente 60 días después de realizada la operación.
Ese plazo es sensiblemente menor al que puede registrarse en otros tributos. Sin embargo, aun dos meses de inmovilización pueden erosionar el valor real del crédito fiscal.
Gestor Max analizó una venta concreta en la que el productor recuperó el IVA a los 60 días. De acuerdo con el cálculo presentado por la firma, durante ese período la suma retenida sufrió una pérdida de poder adquisitivo del 6,61%.
Ganancias: una espera que puede extenderse hasta 15 meses
En el caso del Impuesto a las Ganancias, el plazo depende del momento en que se realiza la venta y de la fecha de cierre del ejercicio fiscal del productor. Por esa razón, la inmovilización puede prolongarse durante 12, 13 o incluso 15 meses.
En el caso estudiado por Gestor Max, la retención de Ganancias permaneció inmovilizada durante 15 meses. Al momento de su utilización, la pérdida de poder adquisitivo calculada alcanzó el 46,40%.
La suma del deterioro correspondiente a las retenciones analizadas representó alrededor de $140.000 para aquella operación. Bilbao remarcó que, observada de manera aislada, la cifra podría no parecer decisiva, pero su impacto cambia al considerar todas las ventas realizadas por una empresa durante el año.
“Cuando se empiezan a sumar todas las ventas del productor en su ejercicio fiscal, este valor se vuelve importantísimo”, sostuvo.
La gestión tributaria como herramienta financiera
El análisis plantea una diferencia clave entre recuperar un importe en términos nominales y conservar su valor económico. El productor puede utilizar posteriormente los créditos fiscales, pero durante el tiempo en que permanecen inmovilizados pierde liquidez y capacidad de compra.
Por eso, Bilbao recomendó mantener una situación correcta en el SISA, controlar las retenciones practicadas y planificar anticipadamente el uso de los créditos fiscales.
“La gestión tributaria también es una herramienta financiera”, afirmó la analista. Según explicó, un seguimiento adecuado puede mejorar la liquidez de la empresa y reducir un costo que con frecuencia no se contempla al planificar la comercialización.
El precio de venta continúa siendo una variable central, pero no alcanza por sí solo para medir el resultado financiero de una operación. Para conocer cuánto dinero queda realmente disponible, también es necesario incorporar los plazos de recuperación de impuestos y la pérdida de poder adquisitivo que se produce mientras los fondos permanecen inmovilizados.

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