10 de mayo de 2026

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El maíz sostiene precios firmes en el mercado local, mientras Brasil empieza a mirar el clima con preocupación

Nicolás Udaquiola, director de la consultora AZ Group, analizó el escenario del maíz en Argentina y Brasil. En el plano local, la demora relativa de la cosecha sostiene una estacionalidad positiva, mientras que en Mato Grosso comienzan a observarse señales de posible merma productiva por falta de lluvias.

El mercado de maíz atraviesa un momento de firmeza en la Argentina, apoyado por una dinámica estacional que vuelve a poner el foco sobre la oferta disponible, el avance de la cosecha y las necesidades inmediatas de la exportación.

Nicolás Udaquiola, director de la consultora AZ Group, compartió su mirada sobre el comportamiento del mercado local y también sumó algunas observaciones del escenario internacional, con especial atención sobre Brasil, donde el clima empieza a ganar peso en las expectativas productivas.

En el caso argentino, Udaquiola explicó que el mercado local “sigue transitando la típica estacionalidad positiva”, en un contexto en el que buena parte de la atención operativa está puesta sobre el avance de la cosecha de soja. Esa situación, según señaló, viene demorando en cierta medida el ritmo de recolección del maíz.

De acuerdo con los datos mencionados por el especialista, la cosecha de maíz se ubica en torno al 30%, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Ese avance todavía parcial convive con una demanda exportadora importante, que necesita cumplir con embarques en el corto plazo.

“Hay más de 2,2 millones de toneladas a embarcarse en los próximos 15 días”, indicó Udaquiola, al describir uno de los factores que explican la firmeza de los valores en el mercado disponible.

En esa combinación de cosecha todavía limitada, demanda activa y necesidad de mercadería, los precios se mantienen firmes, aunque condicionados por la volatilidad que marca el mercado internacional. Para el analista, los valores actuales se encuentran en línea con el FAS teórico, aunque todavía pueden aparecer algunas oportunidades puntuales.

En ese sentido, sostuvo que existen “leves oportunidades acotadas de premios sobre la capacidad de pago de la exportación”, aunque no se trata de un escenario generalizado ni permanente, sino de ventanas que dependen de la necesidad concreta de originar mercadería.

La mirada sobre Brasil también empieza a ocupar un lugar central en la lectura del mercado regional. Udaquiola realizó sus comentarios desde Mato Grosso, en plena primavera del oeste brasileño, donde el cultivo todavía enfrenta una etapa clave para definir los niveles finales de producción.

Según explicó, Brasil aún está tratando de establecer con mayor precisión cuál será el volumen final de la campaña. En Mato Grosso, una parte relevante del área fue sembrada en marzo, lo que deja al cultivo más expuesto a la evolución climática de las próximas semanas.

“El mercado todavía está tratando de definir los niveles de producción de la campaña”, señaló. Y agregó que, en el caso de Mato Grosso, alrededor del 20% del área fue sembrada durante marzo.

La foto actual genera dudas. Con temperaturas cercanas a los 30 grados y sin lluvias previstas en el corto plazo, Udaquiola consideró probable que aparezcan recortes sobre la producción inicialmente esperada.

A partir de la recorrida que viene realizando en Mato Grosso, el director de AZ Group advirtió que las estimaciones actuales de la CONAB podrían estar ubicadas por encima de lo que finalmente termine ocurriendo.

“Consideramos, por la recorrida que estamos haciendo en Mato Grosso, que lo que está estimando la CONAB hoy es una producción por encima de lo que va a terminar siendo”, afirmó.

De todos modos, aclaró que las mermas esperadas en Mato Grosso serían acotadas, mientras que podrían ser algo más significativas en Goiás, también como consecuencia del impacto climático sobre los cultivos.

El dato no es menor para el mercado. Brasil es un actor central en el comercio internacional de maíz y cualquier ajuste en su producción puede modificar expectativas, flujos comerciales y comportamiento de precios. Sin embargo, Udaquiola fue prudente al remarcar que todavía queda mucho por ver.

El cultivo brasileño aún debe atravesar semanas decisivas, mientras el mercado internacional también mira hacia el hemisferio norte, donde comienza a entrar en juego la incertidumbre propia de la siembra y del clima en las principales regiones productoras.

Por eso, el escenario para el maíz combina señales de firmeza en el mercado argentino, dudas productivas en Brasil y una volatilidad internacional que seguirá marcando el pulso de los precios.

En el corto plazo, la necesidad de embarques en la Argentina puede seguir dando sostén al mercado local. Pero hacia adelante, la atención estará puesta en tres variables que todavía no están cerradas: el ritmo de cosecha sudamericano, el verdadero impacto del clima en Brasil y la evolución de la siembra en el hemisferio norte.