10 de agosto de 2026

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Colombatto defendió al IPCVA: fortalecer lo que funciona antes que empezar de cero

El vicepresidente de CRA sostuvo en la Expo Rural de Feliciano que el Instituto es una inversión estratégica para la cadena bovina. Admitió que puede mejorarse, pero rechazó que una reforma termine destruyendo una herramienta que abrió mercados y no depende de fondos del Estado.

El futuro del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) volvió a instalarse en la agenda de las entidades rurales. Durante la Expo Rural de Feliciano, el vicepresidente de
Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), José Colombatto, defendió la continuidad del organismo y pidió corregir aquello que sea necesario sin desarmar una estructura que ha demostrado resultados.

Colombatto sostuvo que el IPCVA no debe ser interpretado como un gasto, sino como una inversión estratégica de la cadena ganadera. Su argumento se apoya en el trabajo realizado durante años para promocionar la carne argentina, generar información, capacitar a productores e industriales y acompañar la apertura de mercados internacionales.

Cada nuevo destino comercial, señaló, produce beneficios que superan a las empresas exportadoras. La ampliación de la demanda también genera oportunidades para los productores, la industria frigorífica y el país, a través de mayores exportaciones e ingreso de divisas.

El dirigente reconoció que toda institución puede ser revisada y mejorada. Sin embargo, advirtió que modernizar no debería convertirse en sinónimo de eliminar. Su planteo fue avanzar sobre lo construido, corregir fallas y adaptar el organismo a los nuevos desafíos comerciales, antes que destruirlo para comenzar nuevamente desde cero.

Uno de los puntos más sensibles es el financiamiento. El IPCVA funciona con aportes de la propia cadena y no requiere recursos del presupuesto nacional. La posibilidad de transformar esos aportes en voluntarios genera preocupación entre productores e industriales, que temen una pérdida de capacidad para sostener campañas de promoción, estudios de mercado y presencia internacional.

La discusión tiene consecuencias concretas. La apertura de un mercado no termina con una autorización sanitaria: exige continuidad, promoción, información técnica y presencia comercial. Sin una estrategia sostenida, la Argentina corre el riesgo de perder terreno frente a países que invierten de manera permanente en posicionar sus carnes.

Colombatto también pidió que el debate sobre competitividad no quede encerrado en el funcionamiento del Instituto. Señaló que las rutas, los caminos rurales, la logística y la infraestructura representan problemas mucho más profundos para quienes producen y comercializan.

En la misma línea, defendió el trabajo de los entes sanitarios y el sistema construido durante décadas por los productores organizados. Admitió que esos mecanismos son perfectibles, pero rechazó que la existencia de aspectos por corregir justifique desarmar estructuras que han mostrado eficiencia.

La sanidad animal es uno de los activos más importantes de la ganadería argentina. Sostenerla requiere coordinación entre el Estado, los profesionales y los productores. Una modificación improvisada puede afectar no solamente el funcionamiento interno del sistema, sino también la confianza de los mercados compradores.

El mensaje pronunciado en Feliciano fue una defensa del criterio de continuidad institucional. Las políticas de largo plazo necesitan organismos que puedan aprender, corregirse y adaptarse sin quedar expuestos a empezar de nuevo con cada cambio de Gobierno o de orientación económica.

La posición de CRA no propone inmovilizar al IPCVA ni colocarlo fuera de todo control. Por el contrario, plantea revisar lo que deba mejorarse, exigir eficiencia y ampliar la representatividad, pero preservando una herramienta que la propia cadena financia y utiliza.

El debate de fondo no es solamente administrativo. Define cómo la Argentina promocionará su carne, sostendrá los mercados abiertos y buscará nuevos compradores. Colombatto dejó una advertencia: cuando una institución funciona, el camino razonable es fortalecerla, no desarmarla sin una alternativa capaz de garantizar mejores resultados.