6 de agosto de 2026

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Soja en el NOA: mejores rindes, pero los costos y los fletes devoran el resultado

APRONOR trazó un balance de la campaña 2025/2026 y advirtió que, pese a las condiciones climáticas favorables y rendimientos de hasta 4.000 kilos por hectárea, el fuerte aumento del transporte, las tasas elevadas y la presión fiscal mantienen a los productores en una situación financiera delicada.

La campaña de soja 2025/2026 dejó en el Noroeste Argentino una paradoja difícil de ignorar: los rindes mejoraron y el clima acompañó durante buena parte del ciclo, pero los números económicos continuaron bajo presión. Así lo planteó la Asociación de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte Argentino (APRONOR), que difundió un balance integral sobre el desarrollo y el cierre de la cosecha en la región.

Según la entidad, las lluvias mostraron algunas interrupciones al comienzo de la campaña y provocaron una leve demora en la siembra. Sin embargo, luego se regularizaron y superaron los promedios zonales durante etapas decisivas para el cultivo. Las temperaturas elevadas tampoco generaron el impacto observado en ciclos anteriores, aunque las lloviznas persistentes de fines de abril y mayo complicaron las tareas de cosecha.

“Fue una campaña relativamente favorable desde lo climático. Las precipitaciones se regularizaron superando los promedios zonales en los períodos críticos, aunque tuvimos dificultades al momento de la cosecha por las constantes lloviznas de fines de abril y mayo”, explicó Javier Martínez, secretario de APRONOR.

Los rendimientos finales se ubicaron entre 2.500 y 4.000 kilos por hectárea. Sin embargo, la entidad señaló que los lotes ubicados en el extremo inferior de ese rango apenas permitieron cubrir los gastos operativos y el alquiler. De acuerdo con sus cálculos, se necesitaron entre 2.300 y 2.500 kilos por hectárea para alcanzar el punto de equilibrio básico.

La situación se vuelve especialmente sensible por la incidencia de los campos arrendados en la estructura productiva. En ese contexto, incluso una cosecha agronómicamente buena puede resultar insuficiente para cancelar obligaciones acumuladas durante campañas anteriores.

“Los años buenos apenas alcanzan para empatar y sostener la
estructura, mientras que los años malos hunden al productor en el endeudamiento. Este descalce impide generar el fondo anticíclico indispensable para la sustentabilidad del NOA”, sostuvo Hugo Meloni, presidente de APRONOR.

El costo financiero también ocupó un lugar central en el diagnóstico. La organización advirtió que las tasas elevadas restringieron el acceso al crédito y encarecieron el capital de trabajo, mientras los productores debieron afrontar insumos dolarizados y pasivos
provenientes de ciclos previos.

Fletes que superaron los $85.000 por tonelada

El transporte volvió a ser uno de los principales condicionantes para la producción del norte argentino. Según APRONOR, el costo del flete hacia los puertos prácticamente se duplicó: pasó de un rango de entre $40.000 y $45.000 por tonelada durante la campaña anterior a más de $85.000 en el último ciclo.

El incremento coincidió con una escasez de camiones, atribuida a la concentración de la demanda en la zona núcleo y a las demoras en las terminales portuarias. A esa situación se sumaron el deterioro de los caminos rurales y la limitada capacidad de recepción de algunos acopios regionales.

“Los fletes al puerto se duplicaron, saltando de $40.000 a más de $85.000 por tonelada. A la escasez de camiones por la saturación en la zona núcleo se le suma la precariedad de nuestros caminos y la escasa capacidad de los acopios locales, disparando costos por personal parado”, afirmó Macarena Ramos, vicepresidenta de APRONOR.

Las interrupciones en la recepción obligaron a frenar en distintos momentos las tareas de recolección, con maquinaria y personal detenidos. Para los productores alejados de los puertos, este tipo de ineficiencias agrava una desventaja estructural que se repite campaña tras campaña.

El reclamo por la carga tributaria

APRONOR también volvió a cuestionar el peso de los impuestos sobre la actividad. Como forma de graficar el impacto de los derechos de exportación, la entidad afirmó que el equivalente a uno de cada cuatro camiones enviados al puerto queda absorbido por tributos nacionales. Los ingresos generados por los restantes deben cubrir, además, Ganancias, Ingresos Brutos, sellos, alquileres y compromisos financieros.

En su análisis, la asociación contrastó este escenario con el de Brasil, donde —según remarcó— los productores cuentan con mayor estabilidad cambiaria, mejores condiciones crediticias y ausencia de retenciones.

Alerta por el maíz

Aunque el informe se concentró en la soja, la entidad anticipó un panorama más complejo para el maíz. Los vientos zonda registrados durante las últimas semanas, junto con la presencia de la chicharrita y el achaparramiento, provocaron vuelco de plantas, quebrado de espigas y dificultades para alcanzar niveles adecuados de humedad para el embolsado y el almacenamiento.

Frente a este cuadro, APRONOR reclamó a los gobiernos nacional y provincial reglas estables, eliminación de los derechos de exportación, reducción de Ingresos Brutos, mejoras en la infraestructura vial y líneas de financiamiento a tasas competitivas.

El balance deja una señal clara: en el NOA, producir más no garantiza necesariamente una mejora económica. La distancia a los puertos, el costo del dinero, la presión tributaria y las deficiencias de infraestructura continúan consumiendo buena parte del resultado de una campaña que, desde el lote, había ofrecido motivos para el optimismo.