25 de septiembre de 2026

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El crédito sigue activo en el agro, pero su costo obliga a revisar cada inversión

El Tasómetro de la consultora Satower mostró que el 63,5% de las empresas agropecuarias necesitó financiamiento y el 41,3% postergó decisiones en septiembre.


Un relevamiento de la consultora Satower entre 63 empresas agropecuarias que trabajan sobre 189.000 hectáreas muestra que el 63,5% necesitó financiamiento durante septiembre. Aunque para la mayoría las condiciones de acceso se mantuvieron estables, cuatro de cada diez firmas postergaron alguna decisión y, en promedio, el 38% de la campaña ya se sostiene con fondos de terceros.

El financiamiento sigue ocupando un lugar central en la gestión de las empresas agropecuarias, aunque ya no alcanza con preguntarse si hay crédito disponible. En un escenario donde cada decisión debe pasar por el filtro de los costos y de la capacidad de repago, el verdadero interrogante pasa por saber a qué precio conviene financiarse, cuánto de la campaña puede sostenerse con capital de terceros y qué inversiones deben esperar hasta que las condiciones resulten más favorables.

Ese panorama aparece con claridad en la edición de septiembre del Tasómetro, el relevamiento mensual elaborado por Satower, consultora especializada en el sector agropecuario, que busca seguir la evolución financiera de las empresas del campo. En esta oportunidad participaron 63 firmas que, en conjunto, representan unas 189.000 hectáreas, con una superficie promedio de 3.047 hectáreas por empresa. Además, el 73% de las respuestas fue realizado directamente por propietarios, socios o directores, lo que acerca la medición a quienes toman las decisiones dentro de cada establecimiento.

Los resultados muestran que el 63,5% de las empresas necesitó financiamiento durante el último mes. Dentro de ese grupo, el 49,2% efectivamente salió a buscarlo, mientras que otro 14,3% reconoció haber necesitado fondos pero no llegó a gestionarlos. Para Satower, ese último segmento resulta especialmente importante porque permite observar la distancia que puede existir entre la necesidad concreta de crédito y la decisión de avanzar en su búsqueda.

El efecto de ese escenario también comenzó a sentirse sobre las decisiones empresarias. El 41,3% del panel postergó al menos una determinación por su costo o por falta de financiamiento. Las mayores demoras se concentraron en maquinaria y campaña, ambas con un 11,1%, mientras que las decisiones relacionadas con hacienda sumaron otro 6,3%. Más que una paralización de la actividad, los números muestran empresas que siguen produciendo pero que seleccionan con mayor cuidado dónde colocar los recursos y qué inversiones pueden esperar.

A pesar de esas postergaciones, septiembre no fue percibido como un mes de fuerte deterioro financiero. El 61,9% de las empresas consideró que su situación se mantuvo igual respecto del mes anterior, mientras que el 25,4% señaló una mejora y el 12,7% indicó un empeoramiento. La misma estabilidad apareció al preguntar por el acceso al crédito: el 73% no encontró cambios, el 14,3% consideró que conseguir financiamiento fue más sencillo y el 12,7% sostuvo que resultó más difícil.

La diferencia entre quienes percibieron una mejora y quienes encontraron mayores obstáculos dejó el Índice de Acceso al Crédito en +1,6 puntos, un valor muy próximo a cero que, según la metodología del relevamiento, refleja un mes prácticamente sin variaciones en las condiciones generales. El dato, sin embargo, adquiere verdadero valor cuando se lo observa como parte de una serie, porque será la evolución de las próximas mediciones la que permitirá determinar si el mercado comienza a mostrar una tendencia más definida.

Mientras las condiciones de acceso permanecen relativamente estables, el peso del financiamiento dentro de las empresas sigue siendo significativo. En promedio, el 38,1% de la campaña en marcha está cubierto con recursos de terceros, ya sea mediante crédito bancario o comercial. La mayor cantidad de empresas se ubica en el tramo que financia entre el 26% y el 50% de su campaña, que representa el 44,4% del panel. Otro 31,7% utiliza financiamiento para cubrir hasta una cuarta parte de sus necesidades, mientras que el 20,6% financia entre el 51% y el 75%. Apenas un 3,2% supera ese nivel y cubre con fondos externos más de tres cuartas partes de su campaña.

La apertura por actividad deja en evidencia que no todos los sectores viven el financiamiento de la misma manera. En agricultura extensiva, el 70,8% de las empresas necesitó crédito, aunque sólo el 29,2% postergó decisiones. En invernada o feedlot, el 60% necesitó financiamiento y el 40% demoró alguna inversión o determinación. En el caso de los tambos, también un 60% manifestó haber requerido fondos, pero allí apareció el nivel más alto de postergaciones, con un 70%.

La situación más marcada se registró en la cría, donde el 100% de las empresas relevadas necesitó financiamiento y el 87,5% concretó alguna operación. Para Satower, estas diferencias responden en buena medida a los distintos ciclos económicos de cada actividad. En producciones con ingresos más frecuentes puede existir mayor margen para esperar, mientras que en sistemas de rotación más lenta el financiamiento puede convertirse en una herramienta más determinante para sostener el funcionamiento de la empresa.

Pese a la necesidad de crédito y a las decisiones que quedaron momentáneamente en suspenso, las expectativas de inversión no muestran un escenario de retirada generalizada. El 36,5% de los participantes prevé invertir más que durante los últimos seis meses, mientras que el 38,1% proyecta mantener aproximadamente el mismo nivel. En cambio, un 25,4% anticipa que invertirá menos.

De esa relación surge un saldo de intención de inversión de +11,1 puntos, producto de comparar a quienes planean aumentar sus desembolsos con quienes esperan reducirlos. La combinación es significativa: mientras casi dos tercios del panel necesitaron financiamiento, la intención de inversión continúa en terreno positivo. Esto sugiere que las empresas no han abandonado sus proyectos, aunque evalúan con mayor precisión cuándo avanzar y bajo qué condiciones financieras hacerlo.

Ese quizás sea uno de los datos más relevantes que deja el informe de septiembre. El crédito sigue presente como una herramienta habitual dentro de la producción agropecuaria, pero su utilización aparece cada vez más vinculada a una evaluación fina del margen. La cuestión ya no pasa solamente por acceder a financiamiento, sino por determinar si el costo que implica tomarlo puede ser absorbido por la rentabilidad esperada del negocio.

El propio relevamiento plantea una variable que será importante seguir en los próximos meses: si aumenta el porcentaje de la campaña financiada sin que mejore al mismo tiempo la percepción sobre el acceso al crédito, podría significar que las empresas están recurriendo a un mayor nivel de endeudamiento sin que las condiciones financieras sean necesariamente mejores.

Satower aclara, además, que el Tasómetro no constituye una muestra probabilística y, por lo tanto, sus resultados describen al panel relevado y no pueden extrapolarse de manera directa a todo el universo de empresas agropecuarias argentinas. La consultora también señala que las aperturas por actividad cuentan con una cantidad limitada de casos y deben utilizarse como una orientación. La principal fortaleza del relevamiento estará, según su metodología, en la construcción de una serie mensual que permita seguir cómo cambian las decisiones financieras del sector a lo largo del tiempo.