29 de junio de 2026

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Mundo Huertas: volver a la tierra como una forma de producir, aprender y vivir mejor

El Dr. Fernando Guevara, titular de Mundo Huertas, explicó cómo una propuesta nacida en pandemia se transformó en un proyecto integral que acerca semillas agroecológicas, capacitación y acompañamiento a familias, escuelas, municipios y comunidades de todo el país.

Mundo Huertas nació como una pequeña empresa, pero su sentido va mucho más allá de la venta de semillas. Detrás del proyecto hay una mirada social, comunitaria y ambiental que propone volver a la tierra, recuperar saberes simples y hacer posible que más familias puedan producir una parte de sus propios alimentos, aun con pocos recursos.

El Dr. Fernando Guevara, titular de Mundo Huertas, explicó que su recorrido personal y profesional siempre estuvo vinculado a las políticas sociales, al desarrollo comunitario y, con el tiempo, a las temáticas ambientales, el desarrollo sostenible y la agricultura familiar.

“Lo primero que me sale es decirte que soy una persona inquieta, que desde chico estoy buscando mi rumbo, las cosas que me gustan, pero siempre vinculado de una u otra forma a los temas más comunitarios, a vivir en sociedad, a ser parte de la sociedad que uno vive día a día en su barrio, en su ciudad”, señaló.

Abogado de profesión, contó que su desarrollo profesional fue acercándolo a una mirada más amplia sobre la producción de alimentos, el ambiente y la vida cotidiana de las familias. Desde ese lugar, Mundo Huertas apareció como una respuesta concreta en un momento difícil: la pandemia.

“Este proyecto es una pequeña empresa que nació en el año 2020, en plena pandemia, Mundo Huertas. Justamente nos propusimos en aquel momento de encierro poder hacer accesible la semilla y todos los insumos y conocimientos necesarios para poder hacer una huerta a escala familiar o comunitaria desde cualquier lugar del país”, explicó.

La definición es clave: no se trata solamente de vender semillas. La propuesta apunta a poner al alcance de cualquier persona un conjunto de herramientas para que la huerta sea posible. Semillas, sí, pero también conocimientos, instructivos, manuales, capacitaciones, talleres, kits de siembra y acompañamiento.

Guevara lo sintetiza con una frase que marca el horizonte del proyecto: “En cada casa una huerta”.

Ese lema expresa una idea simple y potente. En un país donde muchas familias atraviesan crisis económicas recurrentes, la posibilidad de producir una parte del propio alimento no es un gesto romántico ni una moda pasajera. Es una práctica concreta, con valor económico, ambiental, educativo y humano.

“Me acuerdo mucho de mis abuelos, que pasaron miles de días de crisis económica en Argentina y siempre tuvieron su gallinero, su huerta. Me parece una experiencia muy valiosa para poder rescatar, sabiendo que en nuestro país un montón de familias tienen su patio, muchas veces desaprovechado”, recordó.

La huerta aparece entonces como una puerta de entrada. Permite producir alimentos, pero también volver a mirar el patio, la tierra, los residuos orgánicos, el tiempo familiar y la relación con la naturaleza desde otro lugar. En esa visión, Mundo Huertas busca diferenciarse de una semillería tradicional.

“Lo que nos proponemos es justamente hacer accesible todo lo necesario para tener una huerta a escala familiar o comunitaria. Y eso incluye no solo las semillas, que es nuestro principal producto a nivel comercial, sino todo lo que está alrededor de eso: la capacitación, instructivos, manuales, kits de siembra para distintos tipos de vivienda, para huertas chiquitas, medianas, grandes, para huertas escolares”, detalló

Uno de los aspectos centrales de la propuesta es el compostaje. Para Mundo Huertas, separar residuos orgánicos y transformarlos en abono no es un agregado menor, sino una parte esencial de la experiencia. Permite reducir desperdicios, generar fertilidad a bajo costo y sumar una práctica cotidiana de cuidado ambiental.

“Promovemos mucho lo que es el compostaje de residuos orgánicos, que va de la mano también con la huerta, porque es una forma de obtener abono a bajo costo, pero a la vez haciendo algo que tiene que ver con el cuidado del ambiente, con aprender a separar los residuos”, afirmó.

En esa línea, Guevara sostiene que la huerta funciona como una excusa para que pasen otras cosas. No todo se mide por kilos producidos ni por rendimiento. También importa lo que sucede alrededor: una familia que comparte un rato en el patio, un niño que descubre de dónde vienen los alimentos, una escuela que transforma la tierra en aula, una comunidad que recupera prácticas que parecían olvidadas.

“La huerta es un poco la excusa para que pasen otras cosas, que van desde encontrarnos en familia, compartiendo un rato en el patio, metiendo la mano en la tierra, separando los residuos”, sostuvo.

En tiempos de hiperconsumo, velocidad digital y desconexión con los procesos naturales, Guevara entiende que muchas personas buscan una forma de bajar un cambio. La huerta aparece como una actividad posible, sencilla y profunda a la vez.

“Vivimos en un mundo de hiperconsumo, hiperactividad, tecnología. Estamos todo el tiempo conectados con el celular, con la electrónica, con lo digital. Y a mucha gente esto nos hace ruido como personas, como seres humanos, y vamos buscando caminos para salirnos, aunque sea por momentos, de ese mundo de vorágine”, reflexionó.

Para Guevara, trabajar la tierra permite recuperar una conexión básica con la naturaleza y con los alimentos. No se trata de idealizar el pasado, sino de rescatar una práctica que puede tener plena vigencia en el presente, especialmente para familias de menores recursos o comunidades que necesitan alternativas accesibles para mejorar su alimentación.

“Con poquitos recursos nos podemos garantizar, aunque sea una parte de nuestra alimentación y de nuestra familia, y que esa comida sea sana, donde sabemos qué producto tiene o no tiene. La verdad es que es una experiencia muy valiosa”, expresó.

El titular de Mundo Huertas también puso en valor las experiencias públicas que durante años impulsaron la cultura de la huerta, como el programa ProHuerta. Desde su mirada, ese tipo de políticas fueron muy valiosas, aunque con el tiempo en muchos lugares se debilitó la parte más importante: el acompañamiento humano.

“Creo que fue un programa muy valioso. Y obviamente podemos hacer una retrospectiva de sus cosas buenas y de sus errores. Yo creo que es una lástima que en Argentina se haya perdido como política pública el programa ProHuerta. Ojalá más temprano que tarde pueda volver a ponerse en funcionamiento”, planteó.

El diagnóstico de Guevara es claro. Cuando una iniciativa de huerta se reduce apenas a entregar semillas, pierde fuerza. Para que prospere, necesita promotores, capacitación, seguimiento, presencia territorial y tiempo.

“Se terminó convirtiendo en muchos lugares, al menos, solo en una entrega de semillas. Y la parte que era el núcleo fundamental, que fue más integral, con promotores, con un acompañamiento cotidiano a las familias, creo que con el tiempo se fue descuidando”, analizó.

Por eso, para cualquier municipio, escuela, institución o comunidad que piense en desarrollar un programa similar, Guevara remarca una condición central: no alcanza con facilitar los insumos. Hace falta construir un proceso.

“Cualquier programa similar que se pueda pensar en un municipio, en una localidad, para hoy o para el futuro, tiene que tener esto en cuenta y no solo poder facilitar los insumos, sino sobre todo el lado humano: el acompañamiento, la capacitación”, sostuvo.

Las escuelas ocupan un lugar especial en esa mirada. Para Mundo Huertas, la huerta escolar no es solo una actividad productiva. Es una herramienta educativa, ambiental y cultural. Permite que los chicos comprendan algo tan elemental como que los alimentos no nacen en una góndola, sino de la tierra, de las plantas y del trabajo.

“Hay que partir de algo tan fundamental como poder compartir que los alimentos que ponemos en nuestra mesa no nacieron de una máquina en un supermercado, sino que vienen de la tierra, de las plantas”, explicó Guevara.

La propuesta de Mundo Huertas está pensada para distintos públicos. Cualquier persona puede acceder a sus productos a través de la tienda online y recibirlos en cualquier punto del país. Pero también trabajan con municipios, escuelas, empresas e instituciones que buscan desarrollar experiencias propias.

“Cualquier persona, de cualquier punto del país, puede a través de una tienda online conocer nuestros productos, hacer una compra y le va a llegar por correo a cualquier lugar del país”, indicó.

Además, la empresa ofrece capacitaciones gratuitas para principiantes y encuentros periódicos sobre temas específicos, como manejo de plagas, producción de insumos y otros aspectos necesarios para que las huertas prosperen.

“Brindamos mensualmente capacitaciones, talleres totalmente gratuitos para principiantes. Periódicamente vamos tocando otros temas que tienen que ver con ir profundizando en algunas cuestiones para que las huertas puedan prosperar”, señaló.

Cuando el trabajo se realiza con municipios, escuelas o instituciones, Mundo Huertas prepara kits personalizados y adapta la propuesta a cada necesidad. Esa flexibilidad es parte del enfoque integral que Guevara busca sostener.

“No solo preparamos kits de semillas totalmente personalizados y pensados para cada necesidad, sino que también acompañamos con la capacitación del equipo o, por ejemplo, en una comunidad, con los mismos beneficiarios, destinatarios finales de las semillas”, explicó.

La mirada de Mundo Huertas combina sustentabilidad, producción familiar, educación, comunidad y acceso. No se presenta como una solución mágica, pero sí como una herramienta concreta para recuperar prácticas posibles. En el patio de una casa, en una escuela, en una institución o en una comunidad, la huerta vuelve a aparecer como un espacio de aprendizaje y autonomía.

En un tiempo donde todo parece ir más rápido que las personas, Guevara propone detenerse, mirar la tierra y empezar de nuevo desde lo básico. Una semilla, en ese sentido, no es solo un producto. Es el comienzo de una experiencia.

Mundo Huertas puede encontrarse en redes sociales como Mundo Huertas, con “s” al final, tanto en Instagram como en Facebook. También cuenta con la página web mundohuertas.com.ar, donde se encuentran los datos de contacto, la tienda y las propuestas disponibles para quienes quieran iniciar o fortalecer su propia huerta.