
Sergio Paz destacó el nivel alcanzado por la producción nacional de caballos, el liderazgo argentino en polo y sangre pura de carrera, el avance de la investigación y la apertura de nuevos destinos internacionales. El próximo 8 de octubre se realizarán además las XIX Jornadas de Producción Equina, con especialistas de distintas áreas.
La producción equina argentina atraviesa un momento de fuerte transformación. Lejos de quedar asociada únicamente al tradicional caballo de trabajo, la actividad amplió sus horizontes hacia el deporte, la genética, la reproducción, la investigación, la equinoterapia y distintos usos especializados que hoy colocan al país en una posición destacada a nivel internacional.
Así lo explicó el Ing. Zootecnista Sergio Paz, especialista y referente de la actividad, quien sostuvo que la producción equina debe analizarse como una actividad agropecuaria particular, caracterizada por animales de alto valor individual y destinados a funciones específicas.
“Acá no hay commodities, todos los caballos son especiales”, señaló Paz al describir una industria en la que cada ejemplar responde a características, aptitudes y objetivos productivos diferentes.
El especialista explicó que el tradicional caballo utilizado para el trabajo con hacienda continúa ocupando un lugar importante dentro del sector, aunque paralelamente crecieron las disciplinas deportivas relacionadas con esas mismas habilidades. En ese escenario, la raza Criolla argentina mantiene una presencia destacada mediante pruebas funcionales y morfológicas que convocan a criadores de distintas regiones del país.
A ese desarrollo se suma otro segmento en el que Argentina conserva una posición de referencia: la sangre pura de carrera. Paz remarcó que el país continúa produciendo ejemplares de altísima calidad y que una parte importante de esos animales encuentra mercados en el exterior.
Sin embargo, el polo aparece como uno de los mayores emblemas de la producción equina nacional.
“El caballo de polo argentino es reconocido en todo el mundo como el mejor caballo de polo para la actividad”, afirmó.
La explicación, según Paz, no reside únicamente en la genética. El modelo argentino combina selección de animales, sistemas de alimentación, entrenamiento, reproducción avanzada y generaciones de jugadores de altísimo nivel que fueron elevando permanentemente las exigencias sobre los caballos.
Velocidad, resistencia, mansedumbre y capacidad de respuesta forman parte de las características que se buscan actualmente en los ejemplares destinados a la alta competencia. Esa presión de selección, acompañada por tecnologías reproductivas que llegan incluso hasta la clonación, permitió construir una oferta de animales con reconocimiento internacional.
El resultado también tiene una expresión comercial directa. Una vez finalizada la temporada argentina, buena parte de los principales jugadores viaja a competir a Estados Unidos y Europa llevando sus caballos, muchos de los cuales terminan siendo vendidos en esos mercados.
A los destinos tradicionales se agregan además nuevos compradores. China comenzó a mostrar interés por desarrollar el polo, formar jugadores, contratar profesionales y adquirir conocimientos vinculados con la actividad, mientras que Japón mantiene una industria ecuestre y de carreras altamente desarrollada.
Para Paz, esa expansión demuestra que el caballo argentino consiguió construir una verdadera marca internacional.
Investigación y conocimiento, dos pilares que todavía pueden crecer
El desarrollo productivo también encuentra respaldo en universidades, asociaciones y grupos de investigación.
Paz destacó especialmente los trabajos que se realizan en genética y genómica y señaló que distintas instituciones argentinas avanzan en estudios destinados a mejorar las características de los animales y corregir determinados defectos.
El especialista participa actualmente de una diplomatura internacional desarrollada junto con la Universidad Nacional de Río Cuarto y la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, con alumnos provenientes de países como Tailandia, Australia, Estados Unidos, México, Brasil, Perú y Chile.
La presencia internacional de estudiantes, explicó, constituye otra demostración del prestigio técnico alcanzado por la producción argentina.
Sin embargo, también planteó una dificultad: muchos trabajos científicos no llegan con suficiente velocidad al productor, al criador o a quienes trabajan diariamente con los caballos.
Argentina cuenta con grupos de investigación especializados, pero todavía existe una distancia entre la generación de conocimiento y su aplicación práctica dentro de la actividad.
Un sector que combina producción, deporte y cultura
La industria equina también posee características sociales particulares.
El polo, por ejemplo, nació en la Argentina a partir de la influencia británica, pero rápidamente incorporó trabajadores rurales que ya poseían una extraordinaria habilidad como jinetes.
Con el paso del tiempo esa combinación terminó generando una estructura donde conviven grandes organizaciones profesionales con jugadores, petiseros, veterinarios, entrenadores y trabajadores rurales.
Los equipos que realizan temporadas internacionales viajan con estructuras completas, trasladando no solamente jugadores y caballos sino también personal especializado.
Esa integración, según Paz, forma parte de la identidad del polo argentino y explica parte de su competitividad.
La temporada de la Triple Corona constituye además uno de los grandes momentos del calendario ecuestre. El circuito culmina con el Abierto Argentino de Polo en Palermo, una competencia que convoca cada año a visitantes de distintos países y funciona como vidriera internacional para jugadores, caballos, genética y tecnología.
Las Jornadas de Producción Equina llegan a su 19ª edición
Dentro de ese escenario, el próximo 8 de octubre se realizarán las XIX Jornadas de Producción Equina, organizadas en conjunto con la Dirección de Remonta y Veterinaria del Ejército Argentino.
El encuentro tendrá lugar en Arévalo 3665, Ciudad de Buenos Aires, detrás de las canchas de polo de Palermo.
La acreditación comenzará a las 8 de la mañana y las actividades se extenderán hasta aproximadamente las 18.30.
La propuesta incluirá especialistas de distintas áreas vinculadas con la producción, el comportamiento, el bienestar y el entrenamiento de los caballos.
Entre los temas previstos aparecen el comportamiento equino, el desvasado, los distintos usos de los caballos, nuevas razas incorporadas al país, equinoterapia, bienestar animal y sistemas de entrenamiento.
También habrá un espacio dedicado al control de insectos mediante trampas, una herramienta que permite reducir la utilización de productos químicos y disminuir la presencia de mosquitos, tábanos y moscas en establecimientos con caballos.
Este punto adquiere especial importancia debido a las enfermedades transmitidas por insectos y al efecto que las moscas pueden generar sobre el comportamiento y el bienestar de los animales estabulados.
Otro de los ejes será el entrenamiento equino. El cierre académico estará a cargo de Pablo Trigo, especialista en fisiología equina con experiencia profesional en España, Brasil e Inglaterra, quien abordará las distintas etapas del entrenamiento y las herramientas disponibles para mejorar el rendimiento de los animales.
También participará la Dra. M.V. Inés Morikawa , con una presentación dedicada al bienestar animal.
“Ayudar y aprender”
Las jornadas mantienen desde sus comienzos una característica solidaria.
Los especialistas participan sin cobrar honorarios y los asistentes abonan un bono contribución destinado a colaborar con un comedor infantil vinculado con la Fundación CONIN.
El valor será de $15.000 para estudiantes universitarios y $20.000 para el público en general . La organización espera reunir entre 120 y 130 personas.
“El lema de las jornadas es ayudar y aprender”, explicó Paz.
Además de las conferencias, el encuentro busca generar intercambio entre productores, profesionales, investigadores y personas vinculadas con la actividad.
Ese contacto informal, sostuvo el especialista, muchas veces termina generando proyectos, investigaciones y nuevas formas de cooperación.
Después de casi dos décadas de continuidad, las Jornadas de Producción Equina vuelven así a reunir conocimiento, producción y solidaridad alrededor de una actividad en la que Argentina conserva ventajas difíciles de igualar: tradición ecuestre, genética, recursos humanos especializados y una cultura del caballo que continúa proyectándose hacia el mundo.

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