25 de septiembre de 2026

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El Campo por todos los medios

El cordero de la promesa: el fuego que unió a la gran familia Angus más allá de la pista

Julio Fernández cumplió una promesa hecha en Palermo y llevó un cordero al equipo veterinario de Tecnovax durante la Expo Angus de Primavera en Cañuelas

Cuando las luces de la Pista Central se encienden y el Gran Campeón se lleva todos los aplausos, hay un mundo silencioso que respira al ritmo de los corrales. Es allí, entre fardos, mates de madrugada y el mugido constante de los animales, donde se sostiene el verdadero corazón de cada exposición.

Llevar a un reproductor a la pista no es tarea fácil. Los animales enfrentan un estrés inmenso: el viaje en camión, el cambio brusco de alimentación, la alteración en el agua que beben y el bullicio constante. En ese escenario, los problemas sanitarios siempre están al acecho. Por eso, el trabajo de la Guardia Veterinaria es el gran escudo protector de nuestras exposiciones. Y en la Expo de Otoño en Palermo, ese esfuerzo titánico de los profesionales de Tecnovax no pasó desapercibido para los ojos expertos de Julio Fernández.

Julio, reconocido y respetado jurado de la raza Angus, sabe mejor que nadie lo que cuesta poner un animal a punto. Caminando por los galpones de Palermo, se cruzó con los integrantes de la guardia de Tecnovax, un equipo que encabeza Mario Cuccolo e integran Santiago Massari, Miguel Solis, Martín Lascalea y Facundo Urtizbiria.

Fiel a su estilo frontal y sincero, Julio se detuvo a reconocerles el profesionalismo impecable con el que cuidaban a los animales y el apoyo incondicional que le brindaban a cada cabañero, sea de una cabaña histórica o de un pequeño criador.

Al despedirse, el jurado les hizo una promesa de esas que sellan los paisanos: «En agradecimiento a lo que hacen, les voy a traer un cordero para compartir acá, en los corrales». Mario sonrió y agradeció el gesto, tomándolo como un gran cumplido. En el fondo de su corazón, sabía que, en la vorágine de las exposiciones, esas promesas suelen quedar flotando en el aire como buenas intenciones.

Pero la palabra de un hombre de campo tiene peso propio.

Llegó la Expo Angus de Primavera aquí en Cañuelas. Hoy, viernes, en el último día de la muestra, el polvo de los caminos internos del predio se levantó con la llegada de la camioneta de Julio. Mario y el equipo de Tecnovax no lo podían creer cuando vieron a Fernández bajar del vehículo con un cordero faenado, listo para ir a la estaca. Julio no se había olvidado.

Inmediatamente, el operativo se puso en marcha. Sin descuidar ni por un segundo la salud de los reproductores y manteniendo las rondas de guardia, el equipo de Tecnovax encendió el fuego. El aroma inconfundible del asado empezó a mezclarse con el aire de la exposición.

Al mediodía, el fuego ya no solo cocinaba el cordero de Julio; estaba alimentando el alma de la muestra. La invitación no fue solo para los veterinarios. Alrededor de ese asado se fueron sumando los trabajadores de las cabañas, los cuidadores que no duermen para cuidar a sus toros, y los colegas que garantizan que una exposición de esta magnitud sea posible.

En ese rincón de Cañuelas, lejos de los flashes y las cucardas, se armó la verdadera pista de campeones. Una mesa improvisada donde no hubo jurados ni evaluados, sino una comunidad unida por el agradecimiento, la palabra cumplida y la pasión compartida. Porque en la Asociación Argentina de Angus, la genética nos destaca, pero es esta buena onda y camaradería la que nos hace únicos.