30 de junio de 2026

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El Campo por todos los medios

“Las retenciones le hicieron un daño terrible no solamente al campo, sino a toda la economía del país”

Carlos Castagnani, productor agropecuario y presidente de Confederaciones Rurales Argentinas, analizó la situación del campo, reclamó infraestructura, reducción de impuestos y eliminación de las retenciones. También advirtió sobre la caída del stock ganadero, defendió el papel del INTA y pidió consensos para avanzar en una nueva ley de semillas.

Castagnani se define, antes que dirigente, como productor agropecuario. Pertenece a la tercera generación de una empresa familiar vinculada al campo y ya observa cómo su hijo, integrante de la cuarta generación, comienza a asumir responsabilidades dentro de la actividad.

Su trayectoria gremial comenzó en la Sociedad Rural de Venado Tuerto, ciudad santafesina en la que reside. Más tarde presidió la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe —Carsfe—, entidad que reúne a cerca de 30 sociedades rurales de la provincia, y posteriormente llegó a conducir Confederaciones Rurales Argentinas.

Sin embargo, más allá de los cargos institucionales, insiste en presentarse desde su identidad productiva.

“Primero soy productor agropecuario. Tenemos una empresa familiar y ya está trabajando la cuarta generación”, resumió.

Un sector con expectativas, pero frenado por problemas estructurales

Al analizar el presente del campo argentino, consideró que existen perspectivas favorables para distintas actividades, aunque aclaró que ese potencial continúa limitado por problemas que atraviesan a todas las producciones.

Entre ellos colocó en primer lugar a la infraestructura.

El dirigente sostuvo que, durante sus recorridas por las diferentes regiones productivas, el deterioro de caminos, rutas y sistemas de transporte aparece como uno de los reclamos más urgentes.

“El sector tiene perspectivas, pero muchas veces están frenadas por problemáticas transversales, como la infraestructura. Es un reclamo indispensable y urgente”, afirmó.

Pese a esas dificultades, destacó la capacidad del productor argentino para seguir invirtiendo y apostando por la producción, incluso en escenarios económicos y climáticos adversos.

“El productor siempre redobla la apuesta. En tiempos regulares, malos o buenos, tiene esa energía que lo lleva a apostar nuevamente”, expresó.

Para el titular de CRA  , la producción agrícola argentina continúa mostrando elevados niveles de inversión, incorporación tecnológica y eficiencia. También destacó el avance alcanzado por varias provincias ganaderas en materia genética.

No obstante, advirtió que no existe una única realidad para todo el campo. Mientras algunas actividades atraviesan una etapa de recuperación, numerosas economías regionales enfrentan serias dificultades de rentabilidad, competitividad y comercialización.

“Dar una respuesta general puede ser injusto, porque hay economías regionales que no la están pasando bien”, reconoció.

Diálogo con el Gobierno, pero con diferencias pendientes

Castagnani valoró la existencia de canales de diálogo entre las entidades rurales y el Gobierno nacional. Consideró que esa relación constituye una herramienta indispensable para plantear reclamos, expresar diferencias y buscar acuerdos.

“El diálogo es bueno y es el único instrumento que tenemos de ambos lados para debatir y tratar de llegar a consensos”, señaló.

Aclaró, sin embargo, que mantener una relación institucional no significa coincidir en todos los temas. Las entidades, explicó, tienen la responsabilidad de representar a sus productores y elevar sus reclamos ante las autoridades.

Entre los asuntos que deberán abordarse mencionó la ley de semillas, la legislación sobre bosques y la normativa vinculada al manejo del fuego.

Buena parte de esos debates, sostuvo, deberá desarrollarse en el Congreso de la Nación.

“Tenemos muchos temas por delante que necesitarán un fuerte trabajo legislativo. Desde nuestra entidad vamos a seguir apostando al diálogo, pero también vamos a defender la posición de los productores”, remarcó.

Retenciones, impuestos y pérdida de competitividad

Uno de los principales cuestionamientos de Castagnani se concentró en los derechos de exportación. A su entender, las retenciones afectaron durante años la capacidad de inversión del sector y también limitaron el crecimiento de la economía argentina.

“Las retenciones le hicieron un daño terrible no solamente al campo, sino a toda la economía del país”, sostuvo.

El dirigente afirmó que los recursos extraídos al sistema productivo mediante ese impuesto no regresaron al interior en forma de infraestructura, servicios o herramientas que permitieran mejorar la competitividad.

“Fueron miles de millones de dólares que no volvieron al sector productivo. Ese fue uno de los factores que nos dejó fuera de carrera frente a otros países”, aseguró.

La comparación con Brasil aparece de manera inevitable. Mientras el país vecino amplió su producción, desarrolló infraestructura y ganó participación en los mercados internacionales, la Argentina avanzó a un ritmo considerablemente menor.

Para el dirigente la presión tributaria y los elevados costos internos constituyen dos de las principales barreras para recuperar competitividad.

Por ese motivo reclamó una reducción gradual de impuestos y una estrategia destinada a bajar los costos de producción y comercialización.

“La manera de devolver rentabilidad es reducir impuestos y achicar costos”, sintetizó.

El ferrocarril como herramienta para reducir costos

Dentro de los problemas estructurales, Castagnani destacó la necesidad de recuperar el transporte ferroviario de cargas.

Actualmente, la mayor parte de la producción agropecuaria argentina se moviliza por camión, sobre una red vial que presenta un marcado deterioro en numerosas regiones.

“Más del 90% de nuestra producción se transporta por ruta. Cuando uno recorre el país ve el estado en el que se encuentran los caminos y las rutas”, explicó.

Reconocer a la Argentina como país agroindustrial

Un sistema ferroviario eficiente, sostuvo, permitiría disminuir el costo de los fletes, ampliar el área productiva y mejorar la competitividad de las provincias alejadas de los puertos.

La logística tiene una incidencia particularmente elevada sobre los productores de economías regionales y de las zonas ubicadas a mayor distancia de los centros de consumo y exportación.

Castagnani consideró que uno de los problemas de fondo es la dificultad de la dirigencia política para asumir que la Argentina es un país agroindustrial.

A su entender, esa falta de definición impide construir políticas públicas de largo plazo vinculadas con la producción, la transformación de materias primas, la infraestructura, la inserción internacional y el agregado de valor.

El dirigente señaló que el campo no puede continuar siendo considerado únicamente como una fuente de recursos fiscales.

La producción agropecuaria, explicó, forma parte de una cadena que incluye industrias, transporte, comercio, servicios, tecnología, investigación y generación de empleo.

“Tenemos que agregar valor en los lugares donde se produce. Existen muchos inconvenientes, pero también tenemos enormes alternativas para superar las dificultades productivas”, afirmó.

El desarrollo de industrias en el interior permitiría generar puestos de trabajo, favorecer el arraigo y evitar que buena parte de la producción sea trasladada sin procesamiento hacia los grandes centros urbanos o portuarios.

Sin embargo, aclaró que ese proceso necesita políticas de Estado, reglas previsibles y condiciones macroeconómicas que permitan realizar inversiones a largo plazo.

También recordó que el productor agropecuario no determina el precio de sus productos y depende, en gran medida, de la evolución de los mercados internacionales.

“El productor no es formador de precios. No tiene la posibilidad de ponerle precio a lo que produce”, explicó.

Ley de semillas: una discusión que exige responsabilidad

Respecto de la ley de semillas, Castagnani consideró que la Argentina necesita alcanzar un acuerdo que contemple los intereses de los productores, la industria, los obtentores y el Estado.

La legislación vigente, señaló, no consiguió resolver adecuadamente los cambios tecnológicos, comerciales y productivos registrados durante las últimas décadas.

Actualmente se abrió una nueva instancia de diálogo entre los diferentes sectores de la cadena.

Para el dirigente, el resultado dependerá de que ninguna de las partes intente obtener una ventaja excesiva sobre las demás.

“Todos debemos ser intelectualmente honestos. Si cada sector intenta aprovechar la oportunidad solamente en su beneficio, no vamos a conseguir la ley que necesita la Argentina”, advirtió.

El objetivo, agregó, debe ser estimular la investigación y la incorporación de tecnología, pero sin desconocer los derechos y las condiciones económicas de los productores.

La defensa del INTA y la necesidad de una reestructuración equilibrada

Otro de los temas abordados fue la situación de los organismos técnicos vinculados con el sector agropecuario, especialmente el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.

Castagnani defendió la trayectoria y el aporte realizado por el INTA a la producción argentina, aunque admitió que existían problemas que debían ser corregidos.

“Somos defensores del INTA. Le dio muchísimo al país y a los productores, pero también entendemos que había cuestiones que necesitaban una reestructuración”, señaló.

El dirigente pidió evitar los extremos y aseguró que las entidades rurales siguen con atención las decisiones adoptadas sobre el organismo.

CRA, indicó, mantiene contacto tanto con sus representantes dentro del INTA como con las autoridades nacionales.

“Queremos recuperar el INTA que tuvimos en algún momento. Vamos a acompañar lo que consideremos correcto y vamos a expresar nuestras diferencias cuando entendamos que una medida puede perjudicar al organismo”, sostuvo.

La principal preocupación es que una reorganización administrativa termine provocando una pérdida de investigadores, técnicos y conocimiento acumulado durante décadas.

Ganadería: buenos precios, pero menor stock

Castagnani también analizó el presente de la ganadería argentina. Si bien reconoció que la actividad atraviesa una etapa favorable en materia de precios y demanda, advirtió que el stock bovino continúa disminuyendo.

“El momento que vive la ganadería nos tiene que enseñar. Podemos hablar de una buena etapa, pero el stock está cayendo y eso no es positivo”, explicó.

Como señal favorable, destacó que en diferentes regiones comienza a observarse una mayor retención de vientres.

Esa decisión indica que algunos productores están apostando a recomponer los rodeos y aumentar la producción futura.

“Vemos retención de vientres. Eso significa que el productor entendió el mensaje y está pensando nuevamente en crecer”, señaló.

Argentina, agregó, cuenta con condiciones naturales, diversidad climática, sistemas productivos adaptados a cada región y una genética reconocida internacionalmente.

El desafío consiste en transformar esas ventajas en una mayor producción de carne sin descuidar la sustentabilidad ni el abastecimiento del mercado interno.

“Tenemos un horizonte muy bueno, pero necesitamos superar el stock actual. Ese es uno de los grandes desafíos de la ganadería”, afirmó.

Un futuro apoyado en las nuevas generaciones

Al referirse a sus expectativas personales, Castagnani aseguró que su principal aspiración es contribuir a que las próximas generaciones encuentren un país más justo, productivo y con mayores oportunidades.

Esa esperanza se sostiene, principalmente, en el compromiso que observa entre los jóvenes vinculados con la actividad agropecuaria.

Durante sus recorridas por el país, dijo, encuentra nuevas generaciones que comienzan a conducir empresas familiares, incorporan tecnología y participan activamente en el gremialismo rural.

“Veo una juventud comprometida, jóvenes que están al frente de sus empresas y ateneístas que toman la bandera de la defensa del productor”, expresó.

Para Castagnani, esa participación demuestra que el campo argentino conserva intacta su voluntad de producir, invertir y crecer.

“Sueño con dejarles a las generaciones que vienen un país mejor, más justo y más productivo. No es un sueño basado en la nada: está apoyado en los jóvenes que vemos todos los días comprometerse con el futuro del sector”, concluyó.